UN CAFÉ EN PELAYO CON...

«No pienso en el dinero, juego por afición y para que disfrute la gente»

Julián Martí, sentado bajo la escala del trinquet de Pelayo. / Damián Torres
Julián Martí, sentado bajo la escala del trinquet de Pelayo. / Damián Torres

Julián Martí 'Martí I' Pilotari. «Me han dicho que vuelva a estudiar pero no sirvo. Para trabajar sí y me ayuda a saber lo que cuesta ganarse la vida» | «El mejor consejo que he recibido es que siempre dé todo lo que pueda, que si lo haces según la partida luego eso se charra en el trinquet»

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

José Ramón, Amparo y Julián son producto de la afición de un padre por la pilota. «A él, a mi tío y a un primo les encantaba. Nos dijo que empezásemos a jugar en el frontón de casa», recuerda Julián. Por diferentes vías, los tres hermanos han acabando haciendo camino en el trinquet. «Llegó un momento en el que vio que habíamos progresado y nos llevó al club de Borbotó. Luego estuve yendo a Sueca», señala el flamante campeón de la Lliga2 de la posición de resto.

Pero esa no ha sido siempre la demarcación de Julián. Antes de entrar en tecnificación del Cespiva estuvo yendo dos veces por semana a Sueca. «Adrián me dijo que lo haría bien en el medio. Llegué a jugar con Soro III», comenta. En esas primeras partidas actuaba en la punta y el joven de 22 años corea orgulloso su particular estadística: «No me fue nada mal, gané seis de las siete que disputé».

¿QUIÉN ES JULIÁN MARTÍ?

Sus inicios.
Moncada: Empezó a jugar en el frontón de su casa.
Borbotó: El club al que les apuntaron a él y a sus hermanos.
Sueca: Fue a aprender con Adrián antes de recalar en el Cespiva.
En la actualidad.
Faura: Álvaro le reclutó para que jugase a galotxa con su club.
Lliga2: Acaba de ganarla como resto junto a Álex Alandes y Nando.
Lo próximo: En junio defenderá el título del Individual de galotxa.

Pero en su caso puede aplicársele aquello de que cada maestrillo tiene su librillo. Cuando cayó en manos de Álvaro en el Cespiva, él le recomendó que diese un paso atrás. «Me dijo que en el medio tienes que ser muy rápido de piernas y de vista. Que de resto me acoplaría mejor a las partidas», recuerda. Y es en esa demarcación en la que ha ganado el torneo de promoción más relevante. «Ahora quiero seguir adelante, a ver dónde puedo llegar», subraya.

«Cuando veo una gran final pienso que puedo llegar ahí... si me preparo bien y hago caso»

Él mejor que nadie puede hablar del eterno pulso de los mitgers por equipararse en reconocimiento con los restos. «Detrás te da más tiempo para colocarte y todo. Tanto que dicen, los medieros hacen más faena, tocan más pelotas que los restos», asegura para añadir: «Ha habido mitgers que han sido número uno y el mérito se lo lleva el resto».

Martí I se ha acostumbrado ya a su nueva demarcación. «Estoy a gusto detrás porque en galotxa siempre he hecho el bot», comenta. Una semana después de ganar la Lliga2, trata de mantener los pies en el suelo. Quiere tratar de hacerse un hueco como profesional de la escala i corda aunque se muestra cauto. Eso sí, sonríe cuando se le pregunta qué piensa los días en que asiste a una gran final, como la de la Lliga, la Copa o el Individual. «Que me encantaría jugarla. ¿Si puedo llegar? Yo creo que sí, pero si me preparo bien y hago caso», asegura. ¿A quién? A Fageca y a Álvaro: «Después del Cespiva, tienes que ver si quieres llegar y hablar con ellos para prepararte».

«Los mitgers tocan más pelotas y hacen más quinzes, pero el mérito se lo llevan los restos»

De momento, ha percibido que los trinqueters le llaman más para disputar partidas. Lo ha notado tras ganar la Lliga2. Ahí debe encontrar un equilibrio. Tiene un ejemplo amargo en casa. Martí II, esto es, su hermano José Ramón, lleva un año peleando con una lesión de codo. «Es complicado. Cuando estás bien te llaman para que vayas a jugar, pero has de saber lo que tienes que hacer. Depende de cada pilotari, pero debes seguir un ritmo», comenta.

También tiene claro cómo ha de saltar a las losas. Durante la charla, demuestra que Fageca y Álvaro son sus modelos. «Ellos han estado ahí arriba y dan buenos consejos», afirma. ¿Y cuál ha sido el mejor? «Que cuando salte al trinquet, siempre dé lo mejor lo que pueda y no juegue dependiendo de la partida. Esas cosas luego se charran y la gente acaba sabiéndolo», contesta.

Para Martí I, la afición es lo más importante. Muestra su deseo de que los salarios de los pilotaris puedan mejorar, y no sólo los de las primeras figuras. Sin embargo, asevera que no prioriza en lo económico. «Yo no pienso en el dinero. Juego por afición y para que disfrute la gente», señala.

Para Julián Martí la pilota es su vida. «Empecé con el fútbol, pero no me gustaba y tampoco se me daba demasiado bien. Aquí puedes jugar en varias posiciones y en distintas modalidades», señala. Además, su novia practica también el deporte autóctono: es la jovencísima pilotari Aida de Moixent. «Llevamos más de un año y siempre ayuda estar con alguien que hace lo mismo que tú», indica sonriente.

Donde también ha tomado una decisión es en su futuro en paralelo al trinquet. «Es complicado encontrar un trabajo que te permita compaginarlo. Por suerte mi tío me dijo que si quería probar en la empresa y de momento me va bien», señala. Porque lo que tiene claro es que estudiar no va con él. «Ya a los 17 años lo vi. Ahora me han dicho que vuelva a intentarlo, pero no sirvo para estar ahí horas sentado», afirma Martí I. «Para trabajar sí. Además, me ayuda a percibir lo que cuesta ganarse la vida», incide. Y percibe que si se está entre los mejores, en el trinquet puede lograrlo haciendo lo que más le gusta: «Voy a intentarlo, que no me quede con la duda. Y si no, jugaré como aficionado».

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