El nuevo Pelayo reabre con un tributo a su mito

Antonio Reig 'Rovellet' muestra sonriente la medalla de oro del 150 aniversario de Pelayo. / jesús signes
Antonio Reig 'Rovellet' muestra sonriente la medalla de oro del 150 aniversario de Pelayo. / jesús signes

«Este galardón debe ser extensivo a todas las personas que han mantenido vivo durante tanto tiempo este trinquet», afirmó Rovellet, medalla de oro del 150 aniversario de la catedral

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Antonio Reig iba elegante. Más de lo normal. Más aún que el nuevo restaurante de Pelayo, que ya es decir. En la galería estaba Maruja, su mujer. «¡Yo siempre estoy contento», respondía a la pregunta de si el de ayer era un día especial para él. ¡Y tanto que lo era! El rostro de Rovellet, siempre sonriente, transmitía todavía más alegría de lo habitual. El expilotari, el mito de la vaqueta, el hombre que nació, se crió y reside junto a la catedral, fue el gran protagonista del primer día de la nueva etapa del trinquet que celebrará en menos de un año su 150 aniversario.

Rovellet recibió el galardón de manos del mecenas de la pilota, José Luis López. Le observaban autoridades como el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, el de Les Corts, Enric Morera, o la diputada provincial de Deportes, Isabel García. Le aplaudían pilotaris y expilotaris que han escuchado sus consejos: Álvaro, Dani, Tino, Pedro, Víctor... «¡Muérdela, como Nadal!», le jalearon desde este sector. Y don Antonio les hizo caso, lo que provocó el aplauso generalizado.

Llegó el momento de ponerse serio. Sólo unos segundos. Rovellet los exprimió con un mensaje lleno de contenido. «Este galardón debe ser extensivo a trinqueters, marxadors, jugadores... a todas las personas que han mantenido vivo Pelayo», señaló: «Quiero mandar un abrazo a todas las personas que en cada pueblo trabajan por cualquier modalidad. Al final todo es pilota».

Devolvió el micrófono y se ajustó la medalla. Para que luciera perfecta encima de la corbata pero guarnecida en la chaqueta del traje. Elegante. Como es Rovellet. Como es Pelayo. Y como es el nuevo espacio Gastro Trinquet. Se marchó sonriente. Feliz por estar tan acompañado y, sobre todo, por ver llena la catedral de la escala i corda.

Acudieron los de siempre y gente poco habitual de la pilota. También había personas que entraban por primera vez a un trinquet. La intención es ganarse a los segundos y los terceros. «La pilota necesitaba un trinquet como este, es una pasada», señaló Puchol II antes de la partida en la que formó equipo con Héctor para medirse a Genovés II, Javi y Tomás II, y que fue el colofón de la inauguración. Y los cinco jugadores estuvieron a la altura. Se impuso la pareja en el último juego. Mañana, con motivo del 9 d'Octubre, también habrá partidas de primer nivel: una de raspall (Sergio, Roberto y Ricardet ante Ricard, Brisca y Lorja) y otra de escala i corda (Soro III y Raúl contra Marc y Félix).

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