«Si hubiera más mujeres en la pilota, acabaríamos imponiéndonos»

Esperanza Pérez, en el trinquet de Pelayo. / damián torres
Esperanza Pérez, en el trinquet de Pelayo. / damián torres

Esperanza PérezPRESIDENTA DEL CLUB DE PILOTA DE LLÍRIA«Mi hijo empezó en el colegio, es así como se ha de difundir el trinquet. Al principio tenía reparo de que estuviese una hora arreglándose las manos» «Éste es un deporte muy limpio y noble, de caballeros. No existe la agresividad que sí percibo en otras modalidades»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Una niña aparece por el trinquet. Casi no se atreve a alzar la mirada. Desde luego, trata de no fijarla en la escala. Pregunta por un hombre. Alguien le indica dónde está y se dirige a ese lugar lo más rápido que puede. Le da el recado y él mismo la apremia para que se marche. Esa chiquilla es Esperanza Pérez, pero hace ya unos cuantos años. Actualmente, preside el club de pilota de la cabecera de Camp de Túria. Aquella escena se dio en la antigua cancha del deporte autóctono. La nueva, la de Pla de l'Arc, lleva dos semanas organizando partidas profesionales de escala i corda.

«¿Trinquetera? ¿Qué es eso?», protesta avergonzada cuando José Agustín Martí 'Peluco' la define como tal. «Ya me costó cuando empezaron a llamarme presidenta. Me da corte, pero también es cierto que me gusta que reconozcan mi labor», admite. Él lleva la escuela de Llíria y juntos han decidido ofrecer pilota de primer nivel todos los domingos por la mañana. En 2017, en esta instalación se disputó la final de la Copa. «Pero aquello fue algo puntual. En verano también llevamos unos años acogiendo las partidas de Pelayo cuando cierra por vacaciones. Pero es que este es un trinquet muy nombrado y la gente demandaba que en Llíria hubiese partidas de profesionales de forma continuada», asegura Esperanza Pérez.

¿QUIÉN ES ESPERANZA PÉREZ?

Sus orígenes
Mislata
De donde es, aunque vive desde niña en Llíria
Borja
Ella y su marido se involucraron en la pilota por su hijo.
Presidenta
Cargo que actualmente ocupa en el club local de pilota.
La pilota en Llíria
Club
Hay escuela y está en las competiciones de la Federació.
Verano
Acogía la partida del sábado en las vacaciones de Pelayo.
Domingos
A las 11.30 se juegan las partidas de profesionales.

Durante muchos años, su único vínculo con la pilota fueron aquellos recados que debía trasladar al jefe de su madre en el antiguo trinquet de Llíria, que estaba en la parte alta del pueblo. Hasta que un día, Borja Escrig, su hijo, llegó del colegio diciendo que les habían enseñado un nuevo deporte y que quería probarlo. «Al principio no quería que lo practicase. Tenía reparos en que un niño tan pequeño estuviese más de una hora arreglándose las manos y podía recibir golpes muy fuertes», recuerda. «Al final, a mi marido y a mí nos acabó gustando», reconoce.

«La gente demandaba que en Llíria hubiese partidas de profesionales de una forma continua»«A la pilota he aportado trabajo e ilusión. Lo he hecho por mi hijo... ¡como todas las madres!»

El deporte autóctono ha cautivado a Esperanza. «A una madre de un niño que quiera jugar a pilota le diría que no tenga ningún miedo, que es para chicos y chicas. Todo deporte tiene sus riesgos, puedes recibir un golpe, pero este es muy limpio y noble. En otras modalidades se percibe más agresividad, pero esta es de caballeros. Cuando se acaba la partida, los jugadores se dan la mano», resalta.

Lo dice después de muchos años en los que ha acompañado a su hijo por toda la Comunitat. «Al final acabas haciendo amistades con todas las madres que llevan a sus hijos a entrenar y a las competiciones. Hablamos, comentamos... es como si quedaras a tomar un café. Acabas conociendo a gente en muchos pueblos», señala Esperanza Pérez.

Defiende el papel femenino en la pilota del futuro. «Las mujeres somos guerreras. Su hubiera más en el trinquet, acabaríamos imponiéndonos y tirándolos a ellos», comenta entre risas. «No, en serio. Yo tengo fama de guerrera, pero es que no me dejo avasallar, soy luchadora y creo que las chicas deben hacer lo mismo. Tenemos grandes jugadoras», indica la presidenta del club de Llíria. «Creo que aportan alegría al trinquet. Al principio, curiosidad de la gente que puede creer que ellas no le pegan tan fuerte. Y luego, una perspectiva diferente de nuestro deporte», subraya.

Eso es lo que llevó ella al club de Llíria. Se involucró como madre y acabó tomando las riendas de una entidad que está presente en las competiciones que organiza la Federació y los Jocs Escolars. «En mi caso aporté mucho trabajo e ilusión. Antes había gente que llevaba el club para divertirse, ahora tenemos más escuela. Todo lo he hecho pensando en mi hijo... ¡como todas las madres! Ahora creo que no quieren que me vaya», aventura.

En ese sentido, da un consejo de madre. «Está muy bien que los chavales jueguen a pilota, pero no por ello deben dejarse los estudios», indica. Porque como casi todo el mundo que hoy en día está involucrado en el deporte de la vaqueta, señala los centros educativos como el lugar ideal para difundirlo. «Es donde más gente joven se puede captar. Es importante que tengan un punto de referencia sobre este deporte y vengan al trinquet a probarlo. Nosotros les explicamos los valores, como el respeto a los compañeros», señala Esperanza Pérez.

Sobre qué cambiaría en la pilota, duda. Tras unos segundos, apunta hacia las apuestas. «No pido que se hagan a través de una máquina, pero sí que no pare la partida. Mi hijo a veces me ha dicho que al jugador se le para el ritmo. Además, pueden condicionarles», comenta Esperanza Pérez, que apostilla: «Me gustaría que este es un deporte muy sacrificado y difícil de jugar».

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