Moltó medita la retirada

Moltó, durante una partida del Trofeu Fundació José Luis López. / val net
Moltó, durante una partida del Trofeu Fundació José Luis López. / val net

«No me gustaría irme así, pero lo que tampoco voy a hacer es arrastrarme por los trinquets», afirma el dos veces campeón del Individual de raspall

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

«Físicamente estoy bien, pero no sé que me pasa. Ahora mismo es como si tuviera un Ferrari, pero se me hubiera olvidado conducirlo». Con esta metáfora, Alfonso Moltó trata de explicar una situación que ni siquiera él sabe argumentar. En 2017 ha pasado de los altares de la Lliga y de la Copa, de aspirar a un triplete histórico en la final del Individual de raspall, a entrar en depresión sobre las losas. «El sábado, a mitad partida, la gente me estaba pitando en Bellreguard. Eso me duele, pero es que yo mismo me fui a casa fastidiado porque no me sale nada», lamenta. El pilotari de Barxeta se ha dado a sí mismo un ultimátum: «Si a finales de febrero nada ha cambiado, me retiro».

La próxima Lliga de raspall podría ser, por lo tanto, el último trofeo profesional de un pilotari al que se ha dado como sucesor de Waldo. «Yo lo voy a intentar todo porque no me gustaría irme así, pero creo que hay que ser honesto y saber tomar decisiones. Yo lo que no voy a hacer es arrastrarme por los trinquets», subraya Moltó. El dos veces campeón del Individual puntualiza que lo va a intentar todo, tanto a nivel físico, como técnico y psicológico.

Todo se torció cuando empezó el Individual. La Lliga salió como había planificado -se había marcado el torneo como gran objetivo de 2017- y también conquistó, junto a Dorín, la Copa. Eso fue semanas antes de iniciar la preparación específica del mano a mano, su torneo fetiche. «Contra Guadi gané 25-0, pero ya noté que la pelota no me salía como debía. Y contra Marrahí, tenía algunas para restar y no conectaba», precisa. En la final llegó la dura derrota ante Ian. Aquello se le juntó con la despedida de Toni Astorgano, su preparador, que se ha marchado al fútbol chino. «Quise desconectar, tomarme tres semanas para elegir la persona con la que trabajar en esa parcela», señala.

Y se ha decantado por el también pilotari Canari. «Estoy contento, trabaja una barbaridad. He preferido una persona que conozca nuestro deporte a otra que puede ser muy buena pero que nunca haya trabajado en el trinquet. Llevo desde diciembre con él y no he tenido molestias», señala Moltó, que añade: «El problema es que los resultados no salen. No es una cosa de ir mejorando poco a poco, sino de encontrar mi juego y si al final de febrero no lo he conseguido, a otra cosa».

Moltó estuvo en diciembre corriendo y saliendo en bicicleta. Ahora ya ha empezado a trabajar en el gimnasio. Está preparando la Lliga, pero la verdad es que se le ve anímicamente tocado. «Ya te digo que no es una cuestión física, sino que psicológicamente no sé qué me pasa. Yo lo voy a intentar todo para recuperar mi nivel, pero ya he pensado alternativas laborales por si he de dejar la pilota», insiste.

Ya alertó hace unas semanas de la decisión que está meditando a los responsables de Val net. A los gestores de la pilota profesional les ha salido una tarea extra: respaldar a Moltó en esa búsqueda a contrarreloj de sí mismo. Por todo lo que ya ha dado a la vaqueta y su indiscutible calidad, merece ese empujón necesario para volver a arrancar. Desde luego, para el raspall no sería una buena noticia que Moltó colgase los guantes con sólo 25 años.

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