Marc, el pilotari inquebrantable

Marc golpea durante la partida de semifinales del Trofeu Ciutat de Torrent. / val net

El resto de Montserrat ha pulido su técnica en un año de trabajo sin descansoEl escaleter ha estado a punto de ganar la Copa y se ha centrado en ponerse a punto para el Individual sin lesionarse como el año pasado

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Marc afronta este jueves la final del Trofeu Ciutat de Torrent. Un simple premio de consolación para él. Agotado y cubierto de sudor, su semblante camuflaba la profunda tristeza que sintió hace dos sábados en Llíria tras perder la final de la Copa. Siente que la tuvo en sus manos. Hacía una mueca, medio de agradecimiento medio de decir 'déjame en paz', a todo el que le consolaba asegurándole que jugando así ganará torneos. En el fondo lo sabe, pero es que al joven resto de Montserrat no le gusta perder ni a las canicas.

«A veces peloteamos en el frontón. Igual que a Puchol II le puedes hasta ganar, a él es imposible. Le pone intensidad hasta a eso», señala Agustín Larre, uno de sus preparadores. «Es muy competitivo y está muy centrado en triunfar en la pilota. Hace cada entrenamiento, cada ejercicio, a la máxima intensidad», apunta Domingo Palacios, el otro integrante de Pilota 2.0.

Marc empezó a entrenarse con este grupo, el de Puchol II, con el claro objetivo de convertirse en figura de la escala i corda. Tuvo su gran oportunidad como sustituto de Miguel en una partida de la Lliga de 2016 de Vilamarxant. Asombró. Desde entonces empezó a aparecer en las agendas semanales de partidas de día a día y en los torneos.

Se comentaba en el trinquet que su forma de golpear la vaqueta evidenciaba que había jugado toda su vida a galotxa. Siempre buscaba impactar -y aún mantiene esa inercia- con la palma por encima del hombro, aunque tuviera que adoptar una posición acrobática. Eso resta a veces efectividad y, sobre todo, al tratarse de un movimiento más agresivo, eleva el riesgo de lesiones.

El escaleter de Montserrat sufrió problemas físicos cuando preparaba su primer Individual. Bien es cierto que fue una lesión ajena al desgaste, pero vivió el primer mal momento de su vida profesional. Por ello, parte del trabajo de este año se ha centrado en prepararse con esmero para tratar de evitar dolencias que puedan volver a arruinarle.

En el apartado técnico, ha mejorado en el rebote y en los golpes de palma. Mantiene el juego que le caracteriza, pero Marc ha dado un gran paso adelante. Sueña con algún día sentarse en el trono que ahora ocupa su compañero Puchol II. Con ganar el Individual y ser una gran figura. Tiene una voluntad inquebrantable. Por trabajo no será.

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