Pilota

Un maestro para la vaqueta

En el colegio. León, en el centro de Carcaixent donde imparte clases. / Juanjo Monzó

«Yo siempre incluyo la pilota... He llegado a colegios en que el minitrinquet lo utilizaban como almacén», señala LeónEl resto de Genovés tenía claro que se dedicaría a la docencia: «Empecé a estudiar a los 30 años. No quería retirarme y verme sin nada»

MOISÉS RODRÍGUEZ CARCAIXENT.

«Me voy satisfecho. He estado haciendo lo que más me gusta desde los 14 años hasta los 39. No he tenido lesiones importantes, salvo esta que me ha retirado», subraya León. A partir de ahí, vuelve a ser Rafael Soler Tomás. Aquel que ama la vaqueta desde niño y que se centra en una nueva etapa, fuera de los trinquets. «Me gustaría seguir vinculado a la pilota. Tengo el título de entrenador, habría que buscar tiempo», subraya.

León anunció la semana pasada su retirada tras cerca de dos años luchando contra una lesión de cadera. «A mí me molestaba cuando forzaba para entrenar, me hicieron una resonancia y vieron que el cartílago no había regenerado. Ahora hago deporte pero sin presión, por disfrutar... igual voy en bici con la novia, aunque si aprieto lo noto», admite.

Atrás quedan aquellos inicios en los que un joven Rafael quería ser como Paquito o José María. Debutó en raspall, en el trinquet de El Zurdo en Gandia. «Me comentaban que podía destacar en escala i corda al hacer el dau con la izquierda. Estaba ya ganando dinero, pero al volver de la mili decidí arriesgarme. Estuve un año sin jugar, sólo entrenaba», recuerda. Y no le fue mal.

«He visto que los niños disfrutan con la pilota desde que empiezan a hacerse el guante»

La pilota se lo ha dado todo hasta ahora, pero con el paso de los años, entendió que debía prepararse para el momento que ahora ha llegado. «Yo tenía claro que no me gustaría que me pasase como a otros compañeros, que han sido figuras y cuando se han retirado lo han pasado mal al verse sin nada», resalta León: «Entendí que debía buscarme un futuro. A los 30 años me puse a estudiar. No me gustaban las empresariales o la sanidad. Yo estoy cómodo en el deporte y en la educación».

En los últimos meses, ha compaginado el trinquet y el tratamiento de su lesión con el trabajo de maestro. Ahora imparte clases en el colegio público Navarro Darás de Carcaixent. «En todos los centros en los que he entrado he preguntado si podía dar pilota. Normalmente me dicen que haga lo que quiera», señala: «Yo hago iniciación. Preparo a los niños juegos para que tengan una primera toma de contacto y después ya van jugando partidas. Sobre todo raspall, disfrutan más. Intento introducir la escala i corda, pero es más complicada».

León desliza la misma afirmación que casi todos aquellos que realizan el experimento: «Los niños disfrutan mucho con la pilota, y también con el colpbol. No tienen esa rivalidad que sí hay en el fútbol, que ni se me ocurre ponerlo. Me he dado cuenta que se lo pasan bien desde antes de empezar a jugar, cuando están haciéndose el guante. Lo bueno que tiene este deporte es que tocas varias disciplinas».

El ya expilotari se vale también de material audiovisual. «Les pongo vídeos, así el siguiente día vienen con las ideas más claras», destaca. Lamenta, sin embargo, que la enseñanza de la pilota no sea generalizada en los colegios de la Comunitat. «He llegado a algunos en que el minitrinquet lo usaban como almacén. El problema es que si a un maestro no le gusta la pilota, no va a incluirla en sus unidades didácticas», lamenta: «Debería ser obligatorio incluir la vaqueta en las programaciones de educación física».

Partidas en televisión

En el colegio donde ahora imparte clases le conocen como Rafa. En el momento de la entrevista acaba de mantener una reunión de coordinación. Sus compañeros de trabajo no saben que el maestro de educación física es un deportista de élite recién retirado. «Antes, como se emitían partidas por televisión, había alguien que te reconocía por la calle. Ahora es imposible, a pesar de los esfuerzos que estáis haciendo los medios de comunicación. Hace falta una mayor implicación por parte del Gobierno», señala.

León regresa al nivel formativo. Elogia las escuelas de pilota. Admite la gran labor que se está realizando para la difusión del deporte autóctono. «Se está trabajando, pero su luego los chavales llegan a profesionales y no se pueden ganar la vida, se van. Se están haciendo muchas cosas, pero falta algo. La pilota se mantiene gracias a José Luis López, pero un deporte no puede depender de una persona», lamenta.

El quiere poner su granito de arena. «En el futuro me veo en esta faena», señala, en referencia al trabajo de maestro. «He cambiado el chip y tengo que intentar hacerlo igual o mejor que en mi etapa de jugador. Deseo estar igual de bien que en la pilota», indica León: «Ahora estoy disfrutando. Impartir clases es lo que me gusta, y si puedo enseñar pilota, mejor. Es algo a lo que he estado vinculado durante muchos años».

De hecho, espera que ese cordón umbilical no se rompa. Rafael Soler 'León' irá al trinquet y seguro que jugará alguna partida de exhibición. Hasta donde se lo permita su maltrecha cadera. La escala i corda ha perdido un gran escaleter, quizás un poco antes de tiempo, pero la pilota ha ganado un maestro.

Uno de los finalistas de la recientemente concluida Lliga de raspall participará en la partida inaugural de la Copa de la modalidad, que tendrá lugar esta tarde en el trinquet de Xeraco (18.30 horas, tras una partida de juveniles). Sanchis, que ganó el campeonato en 2015 formando pareja con Waldo, hará equipo para esta edición con Marrahí, que reaparece en un torneo oficial tras su lesión. Enfrente tendrán a Moncho y Coeter II. El formato de competición es el mismo que el de la Copa de escala i corda, esto es, dos grupos con cuatro parejas cada uno. Las dos mejores pasarán a las semifinales. Esta primera fase se prolongará hasta el 12 de julio.

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