«Me da igual que no se pueda vivir de la pilota, yo quiero disfrutar»

Seve, en uno de los bancos del pasillo de Pelayo. / jesús signes
Seve, en uno de los bancos del pasillo de Pelayo. / jesús signes

«No me parece normal que un profesional pueda quedarse sin cobrar. Se necesitan patrocinadores y más seriedad de los jugadores», comenta «Sí que he pensado que tengo condiciones para otros deportes, pero esto es lo que me gusta y por eso he seguido»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Seve es la nueva sensación del raspall. Insultantemente joven en un vestuario que ya de por sí lo es -al contrario que en escala i corda, donde sí hay más pilotaris veteranos-, el mitger de Villanueva de Castellón ha pasado de la tecnificación a las primeras partidas. «Me han acogido bien, aunque hay bastante gente de mi edad», afirma el chico, que cumplió los 18 en septiembre, quiere compaginar la vaqueta con la informática y rebosa ambición. Debuta en la Lliga, forma equipo con Marrahí y Raúl, y no renuncia a nada. «Estamos jugando bien. Ganamos al trío de Moltó y podríamos haberlo hecho también frente a Montaner. Por lo menos me gustaría llegar a la final y si puede ser, ganarla», afirma.

Se llama Severino por cuestiones de estirpes. Ya saben, su padre, su abuelo... «Yo a mi hijo le pondré otro nombre, que este es un poco de mayor. Todo el mundo me conoce como Seve», comenta entre risas. Le encanta la informática y cree que podrá compaginar el diseño de páginas web y aplicaciones para móviles o tabletas con la vaqueta. «Igual si estás en una empresa es más complicado, pero trabajando desde casa puedes ir también a entrenar o a jugar partidas», desliza el joven, que este año hará las prácticas del grado medio que cursa y que el siguiente quiere iniciar el superior.

A Seve lo llevó de la mano al trinquet su primo, que llegó a jugar a escala i corda como Marrahí II. Tenía cinco años y lo apuntó a la escuela de Villanueva de Castellón. «Antes iba con él a todos los trinquets. Veía jugar a los grandes y quería ser como ellos. Es bonito tener esos recuerdos de la pilota», indica.

Admite que le gustaba también el fútbol y que en alguna ocasión se ha sentido tentado. «Sí que he pensado que tengo condiciones para otros deportes, pero la pilota es lo que me gusta y por eso he seguido», asegura. Esa determinación la ha heredado del consejo paterno que más le ha marcado. «Él siempre me ha dicho que si empiezas algo, lo tienes que acabar», precisa.

Seve lanza en ese sentido una proclamación de amor eterno hacia la vaqueta. «Me da igual que se pueda vivir o no de la pilota. Lo que quiero es disfrutar, y yo disfruto jugando», asegura. «Todos quieren vivir de esto, pero como yo sé que no es posible, pues me he hecho ya a la idea. ¿Que mejore la situación en el futuro? Yo me alegraría mucho, pero ahora no es posible», indica el mitger. «Es algo que engancha, creo que por la cercanía del público y de los rivales. Hoy juegas con ellos y mañana a la contra, haces amigos», enumera. Cita también las competiciones internacionales, pues estuvo en el Europeo con la sub-19. «Era consciente de que no iría con la absoluta a Colombia, porque la primera vez que practiqué llargues no sabía ni dónde tenía que pegarle. One wall y juego internacional se me da mejor, pero hay muy buenos jugadores. Sí que me gustaría ir en el futuro, por practicar pilota en otros lugares y conocer gente», comenta.

Volviendo a la actualidad, a una pilota en la que los profesionales viven una situación precaria, Seve apunta a que todos los actores de la vaqueta han de poner de su parte. «No me parece serio que en un deporte profesional los jugadores puedan quedarse sin cobrar las nóminas. Falta comunicación, la televisión daría más patrocinadores. Son necesarios esponsors que aporten dinero, pero también seriedad por parte de los jugadores», admite.

«Hay gente que no se lo toma en serio por la situación y porque no piensa que pueda cambiar. Yo quiero tomármelo en serio porque me gustaría que cambiase. Poniendo pilota en la tele, llamaría más la atención y se animarían más niños a probar. Pienso que las redes sociales son también muy importantes. Yo estoy empezando, creo que ahora es el momento de comenzar a buscar patrocinadores», desliza.

Seve se entrenó con Moro en la escuela de Càrcer y ahora sigue entrenándose con él y con Fageca en el Cespiva. «Yo no quería jugar el Individual de raspall sub-23, pero Moro me animó», desvela. Ganó el torneo, lo que le abrió las puertas para completar su primera gesta: llegar a cuartos del mano a mano profesional, donde le ganó Marrahí. «Me gustaría alzar ese trofeo algún día, porque se supone que quien lo consigue es el número uno... y yo querría serlo», afirma. Le va la presión. No titubea al responder cuando se le apunta que en los trinquets de raspall hay esperanzas depositadas en que será figura en un futuro no muy lejano. «Me gusta que lo digan. Me motiva para seguir luchando por demostrar lo que soy y por lograrlo. Lo primero es creérselo, eso nadie lo va a hacer por ti», desliza.

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