«Es fundamental para la pilota que todos remen para el mismo lado»

Ferran Molió, frente a la escultura de hierro que ha cedido para exponer en Pelayo. / juanjo monzó
Ferran Molió, frente a la escultura de hierro que ha cedido para exponer en Pelayo. / juanjo monzó

«Si la gente joven viniera al trinquet yo creo que se engancharía. Se consume mucha televisión y ven lo que sale ahí», comenta el artista de Bellreguard La Fundació ha encargado al escultor los trofeos de la Lliga: «Los ganadores se llevarán a casa una obra única»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Ferran Molió tiene una voluntad de hierro. Tan dura como el material que modela. Disfruta creando esculturas de pilotaris y desea dedicarse a eso. «Yo les admiro igual que otras personas a futbolistas como Iniesta o Xavi. Querría que mis obras estuvieran expuestas en los halls de los trinquets. El problema es que no hay prácticamente ninguno como este», comenta. Se refiere al de Pelayo, en cuyo pasillo de acceso hay un pilotari creado por él. «Es mi creación primogénita. Los brazos son los míos y la cabeza, una que había por ahí de escayola. Se compone trozos de hierro de un milímetro que vas soldando y luego sacas la escayola. Tengo otros dos pilotaris más», explica. Ahora cuenta con una exposición en Gandia, pero hace algunas semanas recibió un encargo que le hace especial ilusión: confeccionar los trofeos de los ganadores de la Lliga, tanto de escala i corda como de raspall.

«Van a sorprender. Aunque la escultura de Manolo Boix está muy chula, quería huir de las manos y de la pilota. Serán pilotaris de unos 40 centímetros en varilla de hierro. En raspall, evidentemente un jugador raspando y con la pelota en tierra. En escala i corda, un pilotari esperando para pegarle de bot i braç. Es un gesto técnico común para el resto, el mitger y el punter, y quería que se identificasen los tres», explica Ferran Molió, cuya opción fue la elegida entre los trabajos presentados por otros dos artesanos.

¿QUIÉN ES FERRAN MOLIÓ?

Trayectoria
Delineante
Actividad profesional antes de estudiar bellas artes.
Altea
Allí se formó y decidió ser escultor de hierro.
Gandia
Donde hay expuestas obras suyas, además de en Pelayo.
En la pilota
Bellreguard
Fue con sus amigos por primera vez a ver una partida.
Primera obra
De pilota, la que está expuesta en Pelayo.
Los trofeos de Lliga
Serán pilotaris de hierro de 40 centímetros.

«Al estar confeccionada de varillas, no va a haber ninguna escultura igual. Además de ganar la competición, los jugadores tendrán el incentivo de llevarse una obra única a casa», indica Molió, quien se muestra entusiasmado por este encargo. «El otro día volvía a casa en el coche con mi mujer. Íbamos charlando y me dijo: '¿Te imaginas que haces los trofeos?'», señala sonriente.

«Yo admiro a los pilotaris igual que otros a Xavi o a Iniesta. Querría mis obras expuestas en los trinquets»

Ferran Molió estudió y estuvo unos años trabajando como delineante. «Estar sentado horas delante de un ordenador no era lo mío», recuerda. Decidió cursar bellas artes en Altea. Después de que el primer trabajo, por motivos académicos, fuese abstracto en hierro y madera, lo tuvo claro. «Comencé a pintar y a esculpir en piedra. Cuando toqué el hierro, entendí que era lo mío», indica. Como la pilota. A Paula Esplà, su mujer, le ha tocado aficionarse al deporte autóctono. Se conocieron en bellas artes y ella entendió que no podía competir con el trinquet. «Vino a una partida y le gustó. Ahora se conoce a todos los pilotaris. Incluso ha jugado conmigo», señala. «Ella me ayuda en todo, posiblemente sin su respaldo sería imposible hacer alguna de mis obras», subraya Molió.

Le gusta que en sus esculturas los pilotaris aparezcan con guante. «Es algo que se está perdiendo y que identificaba a los pilotaris. Yo me los pongo cuando juego, y los utilizaban Dani y Genovés II», señala Molió. Siente especial predilección por estos dos jugadores. «Por Dani tenía una debilidad especial por ser tan buena persona y un caballero en el trinquet», indica. Respecto a Genovés II, destaca: «Es un enamorado de la vaqueta. Le leí en una entrevista que él trabajaría en un trinquet aunque fuera barriéndolo. Con todo lo que ha pasado con las lesiones, ahí sigue». Aunque se aficionó al deporte autóctono en su pueblo (Bellreguard), afirma que le gusta más la escala i corda. Pese a ello, también disfruta con el raspall y pone en valor la figura de Waldo. «Ha hecho cosas que no le he visto repetir a ningún otro. Me supo mal que se retirara perdiendo la última final del Individual», comenta.

Ferran Molió se muestra optimista ante la nueva etapa con el nacimiento de la Fundació. «Tengo ilusión. Ahora se ha cohesionado y parece que todos vayan a una. Antes estaban todos haciéndose la puñeta unos a otros. Yo creo que se necesita que todos se suban a un mismo carro. Hay gremios en los que cada uno mira por su empresa, pero defienden los intereses comunes», indica el escultor de Bellreguard, que aboga por seguir ese ejemplo en la pilota: «Es fundamental que todos remen para el mismo lado».

El escultor de la Safor apostaría por que el deporte autóctono puede resultar atractivo para las nuevas generaciones. «Si la gente joven viniera al trinquet, yo creo que se engancharía», asegura. El problema es cómo incentivar y admite que en ese sentido hay rivales duros. «Se consume mucha televisión y al final la gente ve y valora lo que sale ahí. No digo que sea la única solución, pero sí un factor importante», comenta. «Pienso que hay que ponérselo a la vista, en la cara. No podemos esperar a que la gente lo busque porque eso no va a ocurrir», concluye Ferran Molió.

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