Entrenamiento mental en busca de la excelencia

IANMOLTÓ/ lp
IANMOLTÓ / lp

«Jugando en equipo había detalles que le bloqueaban. Ahora disfruta con la pilota», afirma Carmen Cucó, experta en kinesiología

M. RODRÍGUEZ VALENCIA.

A Moltó nadie puede negarle que sea el más profesional del raspall. Desde que perdió la semifinal del Individual de 2014 ante Marrahí, se prepara a conciencia este torneo. Aprendió a jugarlo y centra cada año su preparación en el mano a mano. Figura indiscutible, hasta hace bien poco le afeaban que no daba la talla en las competiciones por equipo. «No sabía qué me pasaba, que no rendía», comenta. La solución la tenía cerca, en su misma calle de Barxeta donde reside.

«Yo me he criado allí, a cuatro casas», comenta Carmen Cucó, experta en kinesiología emocional. Ella pide que no se hable de trabajo psicológico: «Es que no se trata de eso, sino de entrenar la mente y de identificar qué obstáculos te bloquean. En la Lliga fue un éxito». El bicampeón del Individual se marcó este campeonato como objetivo para 2017. Era el que le faltaba para completar un palmarés que ahora ya sólo puede enriquecer.

Alfonso Moltó
Barxeta
Su localidad natal, tiene 25 años.
Torneo preferido
Ha ganado el Individual en 2015 y 2016. Su última derrota, la semifinal ante Marrahí en 2014.
Trayectoria esta edición
Ganó en cuartos a Guadi (25-5) y en semifinales eliminó a Marrahí (25-20).
Otros títulos oficiales
Copa en 2016 (con Tonet IV) y 2017 (con Dorín); Lliga de 2017 junto a Brisca.

Moltó está en ello. Es un caníbal. Un competidor nato. Tiene entre ceja y ceja el Fris Grec y no parará hasta lograrlo. No lo admite, pero también piensa en los diez Individuales de Waldo. «No hay nada imposible», deslizó en la presentación de la final. «Observarle en el trinquet es parte de mi trabajo. También hemos hecho test musculares para identificar qué le bloqueaba, sobre todo cuando jugaba en equipo. El objetivo era que disfrutara de la pilota y lo ha logrado», indica Cucó.

«Esto también ha sido un reto para mí, es el primer deportista de élite con el que trabajo», comenta. Moltó estaba acostumbrado a entrenar. La preparación física no le asusta. Es su vida. Le faltaba domar su mente para aspirar a la excelencia.

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