«Aquí no le critiques la pilota a nadie... ¡pero no van al trinquet!»

Balduino, frente a la taquilla del trinquet de Pelayo. / irene marsilla
Balduino, frente a la taquilla del trinquet de Pelayo. / irene marsilla

J. Bautista, expilotari y trinqueter de la Llosa de Llanes | «Hay que trabajar más y colaborar entre todos. En el País Vasco está mal visto que los políticos no vayan a las finales»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. «Partidas como las del sábado dan prestigio al trinquet. Aunque recoja lo que he invertido, ya está bien». Juan Bautista 'Balduino', expilotari de raspall y trinqueter -«es un buen complemento, no conozco ningún trinqueter que se haya hecho rico ni que se ría»-, ha apostado fuerte por albergar grandes partidas en los recintos que gestiona: La Llosa de Ranes y Castelló de Rugat en verano. La segunda cancha fue sede de la final de Copa y la primera, este fin de semana, de la del Individual de la modalidad. «Contaba con no ganar mucho dinero, pero necesito hacer ruido para que el trinquet no se muera», afirma.

Con un discurso ameno y siempre con el boli en una mano y una servilleta en la otra, desgrana los, a su juicio, principales problemas del mundo de la pilota profesional. «¿Profesional? Ese concepto deberíamos eliminarlo. Este es un deporte minoritario, no hay dinero para hablar de profesional. Eso es Ronaldo. Aquí hay gente que cobra por jugar a pilota», comenta: «Yo soy un afortunado, porque cogí la época buena y no me lesioné en 25 años. Ganaba 200.000 pesetas en el trinquet y trabajaba en una fábrica y en el campo... como los Sanchis, los Malondas y los Leandros. ¿Cómo puede decir un niño que cobra 1.000 euros que quiere vivir de esto?».

En la pilota
Expilotari
Ganó la Lliga como mitger en 1988.
Juegos Olímpicos
Estuvo en la exhibición de Barcelona 92.
Vicente Malonda
Fue quien le reclutó para gestionar trinquets.
Datos personales
Simat de la Valldigna
Es su localidad natal.
Balduino
Así le querían llamar, pero el cura lo desaconsejó.
Inmobiliaria
Su trabajo, además de cultivos agrícolas.

Incide también en que este problema se extiende a los gestores de las canchas. «No conozco a ninguno que no sea un enamorado de la pilota. Si un trinquet organiza una partida fuerte por semana, que son las rentables, cuatro al mes, ¿cómo tiene que vivir de eso? Es un negocio que acompaña, yo no pierdo dinero. Si me ocurriera, cerraría y volvería a ir a las partidas como público», señala Balduino.

«Un hombre me dijo que a raspall juegan hasta las mujeres. Yo le contesté: '¿Y usted de dónde viene?'» «El término profesional deberíamos eliminarlo. Eso es Ronaldo. Aquí cobran por jugar a pilota»

Llegado a este punto, se le pregunta por qué siempre hay lío entre los actores de la pilota, y esto es especialmente habitual en el raspall. «Aquí es que hay tres intereses. La primera, trinqueters somos dos o tres y el resto lo gestionan los clubes, ya no es los mismo. Y luego, el raspall se ha concentrado muchos años en Gandia y en la familia El Zurdo. Hay que darles las gracias por haberlo sostenido, pero ha llegado un momento que se han pensado que esto era de ellos y la pilota no es de nadie. Hay pocos jugadores y los quiere todo el mundo», analiza.

El trinqueter de La Llosa de Ranes aboga por arrimar el hombro. «Esto es un mundo tan pequeño, que pienso que a peor ya no podemos ir. Lo que hay que hacer es trabajar mucho más y colaborar todos: medios de comunicación, trinqueters, jugadores... los que mandan que no se cómo catalogarlos», señala en referencia a los políticos: «Yo he ido a ver partidas al País Vasco y para ellos el frontón es un orgullo. Hasta los políticos se lo creen y van aunque no les guste, está hasta mal visto que no acudan. ¿Va el alcalde de Valencia por Pelayo? ¡Que no lo critico al hombre, pero colaboremos todos! También hay que cambiar la mentalidad de los empresarios».

Hace la reflexión de que antes la pilota era deporte de caballeros: «Lo jugaban los reyes, ahora es la gente de pueblo la que va. Aquí no le critiques la pilota a nadie... ¡pero luego no van al trinquet! Esto es como quien tiene una bicicleta en casa, no la saca nunca, pero tampoco la vende. Es un carácter nuestro de los valencianos... pero sí juega todo el mundo a pádel, squasch o al bádminton. Encima tenemos tantas modalidades... ¡no nos privamos de nada!».

Apunta que es imprescindible innovar para cambiar esta tendencia. «¿Cómo innovar? En las escuelas, ahí está el secreto. Que hagan algo parecido a lo de los catalanes, adoctrinemos en ir al trinquet», comenta. «Yo los sábados en La Llosa hago tres partidas y la primera es de infantiles. Voy por los pueblos y traigo a los chavales, les hago creer que son como profesionales. Es tan simple como que en 2010 abrimos el trinquet y venían un tal Alfonso, un tal Jaume y un tal Julio, eran unos críos. Hoy se les conoce como Moltó, Sanchis y Marrahí», indica.

También considera vital incorporar a la mujer a la pilota. Cuenta una anécdota relacionada con la eterna disputa entre el raspall y la escala i corda: «El otro día vine a Pelayo y un hombre me dijo que a raspall juegan hasta las mujeres. Yo le respondí: '¿Y usted de dónde viene? De una mujer'». Sobre las partidas femeninas cree que hay que fomentarlas pero con paciencia: «Cuando reabra Castelló de Rugat quiero hacer al menos una al mes. El problema es que con una partida de juveniles sacas unos 60 euros en las apuestas. En las de mujeres nadie apuesta porque no las conocen y por dignidad hay que pagarles al menos lo mismo. Hay que darle continuidad, trabajarlo más».

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