UN CAFÉ EN PELAYO CON...

«Los clubes son la cantera de la pilota, los que la promocionan»

Armando Mercé | VICEPRESIDENTE DE RASPALL EN LA FEDERACIÓ DE PILOTA

MOISÉS RODRÍGUEZ

Armando Mercé disputó su última final del Individual con 39 años. Casi siete después, a punto de cumplir los 46, aún recuerda cómo se inició su idilio con la pilota. «Iba a 5º de EGB. En mi pueblo siempre se ha jugado y había un campeonato entre los colegios de la comarca. Yo empecé ahí», recuerda. El salto al profesionalismo se lo debe a un cura de Genovés que visitó Bicorp: «Era vecino de Batiste y le dijo que si veía niños que jugasen, les propusiera ir a la escuela de Villanueva de Castellón a probar». Primero disputaba dos o tres partidas por semana allí, pasó a las primeras de Gandia... y llegó el momento de marcharse al servicio militar. Aquello, sin embargo, no enfrió un amor por la vaqueta que a día de hoy mantiene muy vivo.

«Estuve en Canarias y yo seguía jugando contra una pared. Allí nadie conocía la pilota. Sólo los vascos, de oídas, pero ellos no se aclaran con nuestras modalidades», continúa Armando. De vuelta a la vida como civil, retomó su carrera en el trinquet. «Hasta que pasé a las segundas partidas de Gandia, estuve un tiempo yendo a Gata de Gorgos. Lo llevaba Celestino, que faltó hace un par de años. Luego estaba el Tío Emilio, que se recorría la escala marxando con ochenta y pico. Era de Ondara y uno de nosotros lo llevaba a casa después de las partidas», comenta con una sonrisa.

Después de relatar esos recuerdos, Armando Mercé subraya que antes los pilotaris se ganaban un buen jornal. «A mí siempre me gustó jugar en la Marina. Había alegría y me encanta cómo es la gente allí», indica. Dicho esto, anima a los pilotaris de ahora a formarse en la universidad o en alguna profesión. «Yo pensé en comprarme un BMW o en estudiar una carrera (sonríe)... Hay que prepararse porque la carrera se acaba. Uno puede ser figura, tener una lesión, y adiós», resalta.

«Pensé en comprarme un BMW o hacer una carrera... Hay que buscarse un futuro, la pilota se acaba»

Armando, ya retirado, compagina su labor como vicepresidente de raspall en la Federació de Pilota con el trabajo en un despacho de abogados en el centro de Valencia. «Tengo compañeros que han venido muchas veces a comprar a la librería de enfrente y no sabían que aquí había un trinquet. Hay demasiada gente que desconoce dónde está Pelayo», lamenta. Como muchos de los protagonistas de este foro, considera los centros educativos como piedra angular para la difusión del deporte autóctono. «Cuando yo era niño, había competiciones entre escuelas de la Canal. Los chicos que lo prueban se enganchan. Está el programa Pilota a l'Escola con el que se realiza una gran labor, pero sería positivo organizar torneos entre colegios. En Valencia o localidades grandes como Alzira o Xàtiva pueden ir hasta a pie... pero esa es una iniciativa que debería abanderar la Conselleria de Educación», propone.

Otra pieza clave en la promoción del deporte autóctono son los clubes. Así lo desliza Armando Mercé al hablar de una polémica que parece no tener solución en la pilota: la eterna pugna entre el mundo aficionado y el profesional. «Hay gente del mundo aficionado que no quiere que exista el profesional y al contrario. Yo no lo entiendo, pienso que se necesitan los dos», asegura. «Muchas personas están dispuestas a pagar una entrada y a apostar dinero en partidas, pero de determinados jugadores. El casino de antes, como le llamaba Juliet», incide.

En su discurso, no obstante, Armando Mercé deja claro que ambos sectores de la pilota aportan al otro. «Los clubes son los que han promocionado la pilota, los que hacen cantera. Luego los que van a las partidas de profesionales son los mismos. Los clubes acuden a algunas finales», señala. «¿Por qué no van al trinquet? Pues porque están jugando. Más que los aficionados, quien debería adaptarse a los horarios son los profesionales».

¿Y al revés? ¿Qué aporta el trinquet a los clubes? «Es la imagen para muchos niños que empiezan, que quieren ser Puchol II, Soro III, Ian o Moltó», responde Armando Mercé. «Yo quería ser figura. El modelo a seguir en el raspall ha sido muchos años Waldo. Al final, el mundo profesional tiene más repercusión mediática y los chavales desean llegar ahí. Pienso que la Federació ha de mediar. Los críos que han estado en una escuela no deberían dejar el club de la noche a la mañana», señala.

Resalta que en el fútbol hay derechos de formación, inexistentes en la pilota. «En cierto modo entiendo el cabreo de un club que forma a un chaval y de repente se le va. Se ha hablado y se buscan soluciones. Una posibilidad es que hasta cierta edad los jóvenes no jueguen el fin de semana en el trinquet para que puedan hacerlo con los clubes», comenta Armando Mercé.

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