Un amigo de la infancia como guía para recuperar el trono

Desde el colegio. Rubén Guijarro, que  conoce a Soro III desde  los cinco años, le observa cómo realiza un ejercicio en el gimnasio. / lp
Desde el colegio. Rubén Guijarro, que conoce a Soro III desde los cinco años, le observa cómo realiza un ejercicio en el gimnasio. / lp

«Minutos después de perder contra Puchol II me dijo que teníamos que trabajar para volver a luchar por el título», desvela Rubén Guijarro

M. RODRÍGUEZ VALENCIA.

Soro III es un ganador nato. Las derrotas le causan indigestión. «En 2016 lo pasó mal», admite Rubén Guijarro, su preparador desde hace doce años. «Cuando concluyó la final de 2016 esperaba encontrarme a un Quico abatido. Acababa de perder ante Puchol II después de cuatro ediciones siendo campeón. En cambio, me miró y me dijo que teníamos que trabajar para volver a luchar por el título en 2017», señala. Y ahí está. En la final de hoy en busca de su quinto entorchado en el Individual.

«Ha tenido que trabajar ese momento amargo, pero Quico ha ido evolucionando y ahora tiene una madurez mental impresionante. Eso lo da la veteranía. Sabe responder ante situaciones de máxima exigencia y manejarlas», indica Rubén Guijarro: «No deja de sorprenderme su capacidad de trabajo».

Y eso que se conocen desde hace mucho tiempo. La amistad de Francesc y Rubén brotó en la infancia de ambos. La vida les unió a los cinco años en el colegio La Masía de Museros, que patrocina actualmente al pilotari. Mientras Quico progresó en el trinquet, Rubén se especializó en fisioterapia deportiva. Trabajó tres campañas en el Ros Casares y como refuerzo en pretemporadas del Valencia Basket antes de centrarse en su propia clínica, Fisioterapia Marítim.

La amistad entre ambos evolucionó hacia una relación profesional hace doce años, cuando Rubén acabó la carrera. Fue entonces cuando Soro III empezó a trabajar con él. «Él confió en mí, y yo hacía malabares. Cuando estaba en el Ros Casares, si él necesitaba tratamiento hemos llegado a quedar a las 11 de la noche», recuerda.

Actualmente, Rubén es una pieza clave de Soro III en la escala. Le marca los tiempos de hidratación y suplementación durante las partidas importantes. Amigos desde hace 28 años, juntos han diseñado un 2017 especial, ya no sólo para Quico. Lo es para ambos. Se sienten capaces de recuperar el trono. «Preparamos la temporada centrándonos en la Lliga y en el Individual, y no nos ha ido tan mal. Jugó la final de la Lliga y aquí estamos ahora», destaca Rubén Guijarro.

El preparador se centra en el aspecto físico, pero no le cabe la menor duda de que también ha mejorado en el trabajo en trinquet junto a Fageca y Álvaro. «Es un jugador que siempre ha tratado de aprender de los errores», afirma. Rubén no tiene duda de que la derrota ante Puchol II ha hecho más fuerte a Soro III. «Yo lo he visto desde que caía en las primeras rondas del Individual, pero recuerdo que cambió el chip tras perder una semifinal en Pelayo contra Miguel», señala el preparador: «Creo que aquel día decidió que debía crecer, dar el paso definitivo para convertirse en referente. Aquello le motivó para centrarse y sacrificarse para mejorar. Con la izquierda le costaba barbaridades. Ahora es su punto débil pero ha evolucionado mucho. ¡Mira dónde ha llegado!». A ser tetracampeón. Y va a por el quinto título, siempre de la mano de Rubén, su amigo de la infancia.

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