Pilota valenciana

El altar de Genovés II

Genovés II charla con Rovellet durante el homenaje a este último el sábado en Pelayo. / Jesús Signes
Genovés II charla con Rovellet durante el homenaje a este último el sábado en Pelayo. / Jesús Signes

Vuelve al Individual después de tres años de ausencia y a los seis días de casarse. «Me hace mucha ilusión y lo he preparado todo el verano, pero está difícil. Marc ha mejorado una barbaridad técnica y físicamente»

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Genovés II descendió el domingo del altar. Esbelto y feliz, de la mano de Susi Sanchis, su flamante esposa. Horas antes, el sábado, había estado en el trinquet de Pelayo. Jugando a pilota, su otro amor. Como todas las relaciones, la suya con la vaqueta ha tenido sus alegrías y los momentos complicados. Las rosas llevan espinas y él tiene una clavada: el Individual. La cátedra del trinquet colocó años atrás a José Cabanes 'Genovés II' entre las figuras del deporte autóctono, por mucho que la fortuna le haya negado hasta la fecha un torneo que en condiciones normales debería estar en su palmarés. Nunca va a bajar de ese altar. Se lo ha ganado con su trayectoria y por su tesón. Con esa raza y pundonor que le impiden renunciar a ese campeonato maldito.

Llevaba tres años sin disputarlo. Desde aquella desafortunada lesión en Onda. Pero ha vuelto. "Me hace mucha ilusión y lo he preparado durante todo el verano", subraya. "Yo me siento bien para jugar y siempre quiero ganar. En el Individual, en la Copa, en la Lliga y en el día a día. Siempre lo he dicho: cuando no me vea capacitado para ello cogeré mis cosas y me iré", matiza.

Volvió a jugar mano a mano, en partida oficial, frente a otro pilotari que ama un campeonato corto pero que cada otoño acapara toda atención de los aficionados a la pilota. Salva participa cada edición, aunque sabe que como mitger parte con lastre frente a los escaleters, más acostumbrados a hacer el dau y a rebotear. El mediero no se lo puso sencillo a Genovés II, que hace hincapié en la dureza de su siguiente rival. "Va a estar muy difícil. Marc ha mejorado una barbaridad en el último año, tanto física como técnicamente", subraya.

Y también ha paladeado la crueldad del Individual. Ganador del sub-23, en 2016 afrontó el torneo sin presión pero ilusionado. Se estaba haciendo hueco en la agenda profesional y se veía con posibilidades de darle un susto a Soro III, pero una lesión le impidió rendir en la partida con la que tanto había soñado. El mano a mano tiene ese punto maquiavélico.

Marc también es tozudo. Como Genovés II quiere plantar cara a sus rivales y a la maldición del Individual. "Cuando se es joven se tiene la pegada, mucha potencia", afirma Genovés II sobre la gran arma con la que cuenta su oponente. Sabe que cuenta con su baza: la veteranía. "Los años te dan el saber jugar el Individual. A saber esperar y aprovechar sus errores", comenta.

"¿Si me veo con opciones? ¡Caro que sí! Está difícil, pero ya te digo que de lo contrario no lo jugaría", destaca. Genovés II resta importancia a la sede de la partida. "No soy maniático con respecto al trinquet. Eso también te lo quita a los años", comenta. Por ello, quiere destacar la parte positiva de enfrentarse a Marc en Pelayo. "¿Qué es una cancha grande? ¡También da más posibilidades donde esconderla!", destaca. El sábado ya probó las nuevas losas y la escala del trinquet de Valencia en el homenaje a su gran mito, Rovellet. Al día siguiente subió a un altar en compañía de Susi. El sábado estará solo frente a Marc en la catedral de la escala i corda.

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