Las Provincias

La última vez de blanco

Dani, durante una partida reciente de la Lliga. :: val net
Dani, durante una partida reciente de la Lliga. :: val net
  • Dani colgará los guantes en Vila-real tras retirarse oficialmente el sábado

  • El trinquet de Pelayo prepara un homenaje al de Benavites por su exitosa carrera aunque el mitger participará como espectador

Corría el año 1989 y entre los participantes y seguidores del Campionat Autonòmic de galotxa se extendían los comentarios sobre la calidad de un joven de Benavites, que en ediciones posteriores se convirtió en uno de los pilotaris más determinantes de la modalidad. Con diecinueve años, en 1993, un visionario de la vaqueta, el trinqueter Batiste Viñes, le requirió para debutar de blanco en Borriana. La pilota tenía una figura en ciernes, ahora una leyenda, ya que Dani Gómez Gimenez, Dani de Benavites, colgó oficialmente los guantes el pasado sábado en Pedreguer en la semifinal de la Lliga Professional d'escala i corda.

Pero aún habrá una oportunidad más de presenciar en acción al excelso mitger de Benavites. Porque Dani ha querido que su última partida, oficial o no, sea en Vila-real. «Por lo que ese trinquet supone para mí y por la amistad que me une a Mezquita (trinqueter del recinto», explica Dani. Será el viernes día 21. El cartel aún no está confirmado pero se confeccionará a su gusto. Y se está gestionando una previa de 'viejas glorias', muchas de las cuales fueron sus compañeros.

Pelayo también le hará un homenaje. La agenda ha obligado a posponerlo hasta el 3 de junio. En este caso, Dani ha decidido ver el espectáculo desde la barrera. «Seguro que también será muy emotivo, pero ya serán dos meses sin competir y no estaría al nivel que siempre me he exigido. No es posible hacerlo antes porque el calendario está muy apretado. E insisto, quería que la última partida fuese en Vila-real», dice.

Desde el pasado sábado y hasta ayer, cuando tuvo la deferencia de atender a este diario, Dani asegura haber vivido sentimientos encontrados por la retirada. Sostiene que no ha sido exactamente como quería, pero también reconoce que no tiene derecho a quejarse. «Me hacía especial ilusión que la despedida fuese con la final de la Lliga y la he visto pasar de cerca. Pero me quedo con lo positivo, que son muchos años jugando, ganando títulos y sobre todo disfrutando del cariño y respeto de la gente», señala el mitger de Benavites.

Asegura que se encuentra bien porque lleva asimilando la proximidad del adiós desde hace tiempo. Pero considera que echará de menos no cumplir con ciertas rutinas. «Se me hará extraño no coger la bolsa y los momentos del vestuario con los compañeros. Aunque con ellos voy a seguir en contacto. También las sensaciones, impagables, de estar en la pista disfrutando y haciendo que la gente disfrute», comenta.

Por el momento, Dani continuará compartiendo la tarea de trinqueter de Borriana con su íntimo Mezquita. También tiene claro que seguirá ligado a la pilota como espectador. Profesionalmente no puede pronunciarse a corto plazo. Su mujer es docente en Barcelona y hasta próximo el mes de julio no saben si el núcleo familiar volverá a quedar fijado en Valencia o si deberá instalarse en la Ciudad Condal. «Ahora me quiero hacer a la idea de que ya no juego. A medio o largo plazo no descarto nada. La pilota siempre me tendrá ahí. Me lo ha dado todo y estaré a su disposición si se me requiere», explica.

Veinticuatro años gozando de la condición de primera figura dan para muchos y muy buenos recuerdos. Le vienen tantos a la mente que no es capaz de seleccionar los más emotivos para responder a una última pregunta. Pero sí rememora un nombre, el de Antonio Núñez, el zurdo de oro al que le unía una estrecha amistad. «En estos momentos de nostalgia sobre todo me acuerdo de los que ya no están. Núñez era muy especial para mí y me costó asimilar su pérdida. Si debo destacar algo, prefiero que sea a buenos compañeros y mejores personas como él», concluye Dani.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate