Las Provincias

Mar de Bicorp, en la escala de Pelayo. :: juanjo Monzó ¿Qué se pide en el bar?Un refresco«¡No sé, es que no me gusta el café!», indica con una sonrisa de timidez para justificar su elección.
Mar de Bicorp, en la escala de Pelayo. :: juanjo Monzó ¿Qué se pide en el bar?Un refresco«¡No sé, es que no me gusta el café!», indica con una sonrisa de timidez para justificar su elección.

Mar Giménez, pilotari: «Me gustaría ser médico pero no quiero dejar la pilota»

  • «Ahora que he ganado en Europa, me encantaría ir a practicar one wall a Estados Unidos. Me llama la atención dar ese salto internacional», comenta

  • «Me parece importante tener una afición, y yo no me imagino en el futuro sin ir a jugar un domingo a cualquier pueblo»

valencia. «En Bicorp, o juegas a pilota o tocas algún instrumento. A mí la música nunca me ha llamado mucho y siempre me ha gustado hacer deporte». Mar Giménez razona así su elección por la vaqueta. De un año a otro, se le ve con más soltura. Hace once meses fue una de las seis pioneras que jugaron una partida de raspall femenino en el 'prime time' de Pelayo. Aquel día se empequeñecía cuando se le preguntaba por cómo había ido la experiencia. Ahora acaba de ganar el primer Trofeu de Falles de chicas organizado por la Catedral. Aunque sigue siendo tímida, la joven se expresa con más seguridad y, sobre todo, deja claro que no concibe un futuro alejado de la pilota: «Seguiré practicándola mientras el cuerpo aguante».

Con 16 años, aún puede soportar muchas partidas de cualquier modalidad. La pregunta es si será capaz de compaginarlo con los estudios en los próximos años. «Yo no quiero dejar la pilota», proclama la joven de Bicorp. Está cursando primero de Bachiller y ya ha sufrido lo que supone alternar el deporte de alto nivel con la formación académica. «Me tengo que quedar a estudiar o a hacer trabajos por la noche. En la última semana antes de ir al Open de Italia tenía exámenes, así que dormía poco porque había que entrenar. A decir verdad, tampoco es tan duro», asegura Mar Giménez.

Se refiere al campeonato donde ha derrotado a las mejores de Europa en la modalidad de one wall. Mar tiene un sueño: dar el salto. «Ahora que he ganado aquí, me encantaría ir a jugar a Estados Unidos. Me llama la atención dar ese salto internacional», asegura. Lo mismo que Sacha. Disputar los grandes torneos en Norteamérica. «La verdad es que no tengo todavía muy mirado cómo está la situación allí para las chicas. He de estudiarlo. Normalmente hay menos jugadoras, pero tenemos los mismos torneos», explica.

«Mi intención es disputar algún campeonato en Estados Unidos para progresar y conocer a más gente», señala Mar Giménez, quien especifica: «Quiero tener el one wall como un hobby, y hacer mi carrera profesional por otro sitio». Ahí viene el lío. Hay un camino que le llama la atención: «Me gustaría encontrar una carrera por la rama de la salud». Lo dice como con timidez. Sabe de sobra que esta elección le va a quitar horas de sueño: «Yo quiero ser médico, pero no lo tengo claro por todo lo que implica. Igual implicaría dejar a un lado la pilota y he de valorar el sacrificio que eso supone. Yo no quiero abandonar la pilota, pero es la carrera que me llama».

Mar deja claro que quiere que el deporte autóctono siga en su vida. «Me parece muy importante que toda persona tenga una afición, y yo no me imagino un futuro sin ir un domingo a jugar a algún pueblo», proclama. Incluso se atreve a hablar de profesionalismo, aunque con una dosis de realidad: «¡Pues claro! Ese sería el paso definitivo para igualarnos a los chicos, pero la verdad es que en la actualidad no podemos vivir del raspall. En tecnificación, ellos tienen pruebas físicas y van a entrenar todos los lunes a la Llosa. Nosotras vamos dos o tres veces, y campeonato. Es el primer año que tenemos tecnificación, así que hay que ir evolucionando poco a poco».

La joven pone en valor los pasos que se están dando en los últimos meses, como el torneo femenino que se ha celebrado la semana pasada en Pelayo. «Es el trinquet más famoso y supone un orgullo que cuenten contigo para jugar allí. Hay mucha gente y yo siempre me pongo nerviosa», admite Mar Giménez, quien añade: «Pero hay que acostumbrarse. Me parece fundamental que organicen este tipo de eventos para que se nos dé publicidad».