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Moltó en el momento de celebrar su triunfo en Bellreguard. :: vel net
Moltó en el momento de celebrar su triunfo en Bellreguard. :: vel net

Un triatleta en el trinquet

  • «Me hace ilusión ganar el próximo mano a mano por tener el Fris Grec, lo jugaría mañana mismo», afirma Moltó tras lograr su segundo título

  • «Preparando el Individual se sufre mucho, pero a mí me apasiona entrenar»

Alfonso Moltó quería irse con la bicicleta el domingo por la tarde. Al final, le convencieron de que descansara. Fue su novia, Naiara. Quizás nadie más sea capaz de hacerle desistir de pedalear cuesta arriba cuando le apetece. «Es que me encanta la bici», se justifica con una sonrisa. Pero el domingo no era el momento. Acababa de ganar su segundo Individual de raspall. Se había conformado como número uno de la modalidad, estatus que consiguió en 2015 al derrotar en La Llosa de Ranes a Waldo, diez veces ganador del mano a mano. El domingo por la tarde tocaba celebrarlo con los familiares y amigos. Pero ayer, nada ni nadie pudo impedirlo. Moltó se marchó un buen rato a quemar kilómetros con su bicicleta.

El ya bicampeón del Individual es lo que podría decirse un maniático de la preparación física. «Se sufre mucho, pero a mí me encanta entrenar. Con la bici o corriendo se sufre, pero al mismo tiempo yo me lo estoy pasando bien», comenta el pilotari de Barxeta. Su preparador, Toni Astorgano, sabe que en el deporte de alto rendimiento hay pocas casualidades. «Enhorabuena. La faena bien hecha suele dar sus frutos. Lo has ganado porque lo has merecido», le escribió ayer a través de su cuenta de una red social.

Los pilotaris profesionales suelen plantearse los pros y los contras antes de iniciar la preparación del mano a mano. Sin ir más lejos, los dos finalistas en la modalidad per dalt, Puchol II y Soro III, incluso lanzan la pregunta retórica de si merece la pena tanto esfuerzo. «Es cierto que preparando el Individual se sufre mucho, pero es que a mí me encanta entrenar», afirma Moltó.

Un buen preparador físico sabe cómo sacar todo el jugo a los deportistas a los que dirige. Astorgano sabe que en el mano a mano, la condición es decisiva. Aunque este Individual lo haya ganado Moltó con una enorme superioridad, ante Ian, por ejemplo, no sufrió porque tenía más gasolina que el chaval. «Me dijo que me entrenara como un triatleta. Y a mí eso me encanta. Quedé con un chaval y seguí su plan de entrenamiento. Primero nos íbamos a la piscina a nadar. Luego a correr o con la bicicleta. A mí me da igual, ya te digo que me gusta entrenar».

Moltó tiene 24 años. Parece que está en plenitud. «¡No, que va! Todavía quedan muchas cosas en las que trabajar. He de mejorar técnicamente, y sobre todo con la izquierda», señala. Pero lo del triatlón le ha tocado al número uno del raspall. «Es una modalidad que me gusta. La verdad es que no he participado nunca en uno, pero me gustaría competir», afirma. Y dice competir. No habla de hacer un triatlón.

Moltó tiene ese gen competitivo que le hace no querer perder ni a las canicas. Por ello habla de mejorar, para afrontar con más garantías el resto del año, cuando juega casi siempre en pareja contra tríos, aunque él admite sin tapujos que lo apuesta todo al Individual: «Es el torneo que más me gusta. El que más me motiva. Siento una enorme satisfacción por haberlo ganado».

Mira de reojo a los diez títulos de Waldo. No lo admite públicamente. Se queda en reconocer que ya tiene su siguiente reto: ganar el de 2017. Sería el tercero consecutivo y alzaría la preciada réplica grande del Fris Grec, que se quedaría en propiedad. «Me hace mucha ilusión ganar la próxima edición. Lo jugaría mañana mismo», asegura.

La primera partida

Además del aspecto físico, Moltó reconoce que hay que preparar la cabeza para el mano a mano. Lo dicen todos los especialistas. «La primera partida sin duda es la más complicada. El momento en el que llegas al trinquet. Por lo menos, a mí me cuesta gestionar ese momento. Se te viene a la cabeza que si pierdes esa partida, toda la preparación, todo el esfuerzo que has hecho, no habrá servido para nada», relata.

En ese sentido pone como ejemplo la partida contra Ricard. «Al final la saqué adelante, pero él me hizo el primer quinze. Me venía la pelota y dudé entre darle de izquierdas o buscar la derecha, y al final fallé. Te tranquilizas cuando empiezas a jugar la partida y van saliendo las cosas. Pero esos primeros instantes de dudas los tienes y lo pasas fatal», subraya: «Lo hablé también con Coeter, y él me contó de una partida en que un chaval se le puso 20-5 y que al final la sacó adelante porque se tranquilizó pensando que ya no tenía nada que perder».

Haciendo un repaso de lo que ha sido este Individual de raspall, Moltó vuelve a que la partida en la que la meticulosa preparación física le echó un cable fue la semifinal contra Ian. «Cuando me pongo 15-10, en ese juego llego a pensar: '¿Qué este chaval se va a hacer conmigo?'. Pero es que él se vació en ese parcial y luego ya casi ni podía tenerse en pie», recuerda. Él, con una preparación de triatleta, mantuvo el nivel para meterse en la final. En Bellreguard ganó por la vía rápida a Sergio, en alrededor de media hora. Por eso, horas más tarde, intentó marcharse a rodar con su bicicleta.

El siguiente reto de Moltó será el Savipecho. Disputará su primera eliminatoria el viernes en Piles, a partir de las 16.45 horas. Forma pareja con Dorin y volverá a tener en la contra a Sergio, quien esta vez se integra en el trío que completan Tonet II y Raúl. El torneo mixto se retomará mañana, en Guadassuar con un interesante cartel en el que entrarán en juego Punxa, Coeter II, Ian, Genovés II y Pere Roc II.