Las Provincias

José Grau: «Veo lo que cobran los jugadores de ahora y da risa, es miserable»

Grau, en la escala del trinquet de Pelayo. :: txema rodríguez¿Qué se pide  en el bar? Café con lecheCafé con leche fría sin azúcar en vaso de tubo. Su desayuno de cada día, junto a una tostada con tomate.
Grau, en la escala del trinquet de Pelayo. :: txema rodríguez¿Qué se pide en el bar? Café con lecheCafé con leche fría sin azúcar en vaso de tubo. Su desayuno de cada día, junto a una tostada con tomate.
  • UN CAFÉ EN PELAYO CON... JOSÉ GRAU (EXPILOTARI)

  • «Si las figuras ganasen un sueldo digno, el trinquet estaría lleno de chiquillos que querrían ser como ellos», indica el mítico mitger

  • «La pilota no desaparecerá nunca porque quedará el mundo aficionado, el profesional si que está en peligro», avisa

valencia. José Grau no pudo despedirse vestido de blanco. Su espalda le retiró. Sin que nadie se diese cuenta y por un mal gesto, el que probablemente haya sido el mejor mitger profesional de la historia se lastimó durante una partida en Burriana. «Jugaba con León y nos enfrentábamos a Núñez y Félix. Me retiré ganando, pero sin poder decir adiós», lamenta. Había sacado un disco del sitio. Tras año y medio de tratamiento, el médico le envió al quirófano. «No quería seguir padeciendo ese dolor, así que ni me planteo jugar a pilota. Si no fuera por ello, estaría en algún equipo de galotxa», comenta. Ahora sufre tres hernias y cuando se engancha de la espalda, puede estar dos semanas convaleciente. En partidas importantes, como la final del Individual, hace de juez en Pelayo.

«Aquel día pensé en Santi de Finestrat. Tuvo a Puchol II contra las cuerdas en cuartos y me habría gustado ver cómo era una partida frente a Soro III», señala Grau, quien admite que le gustaría que un mitger pudiese ganar el Individual. Por ahora, él ha sido el único pilotari en esa demarcación en lograr tal gesta: «Se retiró Genovés y se necesitaba un revulsivo. Los dos primeros años que lo jugué llegué a la final, el tercero me lesioné y al cuarto lo gané. Me encantaría que hubiese otro mitger campeón, así ya somos dos».

De ahora, al mitger que ve con más posibilidades de ganar un Individual es a Santi. «Salva y Monrabal también se defienden. Los tres hacen el dau, que es lo más complicado para un mediero. Pero Santi es diferente. La juega en la escala, y a volea se los come», indica Grau, quien para acabar con el análisis de la final del Individual de escala i corda abunda también en el debate de las galerías libres: «Lo bonito de la partida del pasado domingo es que se juega una vez al año y las galerías libres influyen. Cuando la tiran arriba y cae la gente aplaude. Encuentran fácil la galería, pero eso también hay que valorarlo. No es nada sencillo lo que hizo Pucholet, lo de encontrar la galería desde el 9,5, de rebote y a media mano».

Grau vio aquella acción a escasos metros. Sobre el motivo de garantizar la integridad para nuevos espectadores en el trinquet, como niños, señala: «Si estás atento a la partida, no tiene por qué pegarte, el problema es cuando te despistas. Hay que avisar a la gente que no debe perder de vista la pelota». Como exjugador, lanza un aviso del riesgo que supone, a su juicio, que todas las partidas se disputen con las galerías prohibidas: «Pienso que no son el futuro de la pilota. Los jugadores acabarán mal porque las partidas se hacen muy largas, van a llegar las lesiones y puede haber algunas graves. Yo un año no quise jugar el Circuit Professional porque a mitad de la partida tenía el brazo destrozado».

Cuando habla de 'futuro de la pilota' se le pregunta: '¿Y cuál es el futuro de la pilota?'. «Es tener apoyo de todos los ámbitos y se necesita la televisión. Es preciso que haya patrocinadores. Si no, el mundo profesional desaparece. Antes vivíamos de las apuestas y no del jornal, y ahora el jornal no es el que toca. Veo lo que cobran los jugadores y es de risa. Es miserable, me sabe fatal», indica: «El mundo profesional lo veo difícil porque está mal pagado. La pilota no desaparecerá nunca por los aficionados, pero eso es distinto».

Aunque en las competiciones amateur hay jugadores que cobran, no llegan a lo que necesitaría un pilotari para vivir del deporte. «Puchol es un atleta, tiene facultades para ser número uno y ganar dinero en otro deporte. Si las figuras ganasen un sueldo digno, el trinquet estaría lleno de chiquillos que querrían ser como ellos», reflexiona.

José Grau trabaja en la panadería La Estrella. Le contrató Alberto Martí, apasionado de la pilota que también le respaldó durante su carrera. El establecimiento está en la calle Tomás Perelló: «Me sorprende que hay gente que viene y me pregunta si soy Grau. Hay quienes creen que ganamos dinero. Me dio para vivir, tener una casa y un coche y hacer muchos amigos. Estuve 25 años haciendo lo que me gusta».

El mítico mitger reside cerca del trinquet de Pelayo. Hace un año, se habló del posible cierre de la Catedral, sobre lo que lanza una última reflexión: «Gracias a que está José Luis López no se cerró, pero llegado el momento creo que el Ayuntamiento o alguien se lo habría quedado. Habría sido lo peor para la pilota, como clausurar el Micalet».