Las Provincias

«La pilota necesita abrirse a grupos como los discapacitados»

Pascual Plaza (derecha), junto a Paco Lucas (izquierda) y Germán García (centro). :: damián torres
Pascual Plaza (derecha), junto a Paco Lucas (izquierda) y Germán García (centro). :: damián torres
  • un café en pelayo con...

  • Pascual Plaza y otros cinco compañeros reclaman ayudas al raspall en silla de ruedas: «Si queremos consolidarlo no debe ser algo esporádico»

  • «Para que esto no sea un reducto en un bar debe permitir la entrada de gente nueva, como las mujeres o nosotros»

Pascual trata de limitar el uso de la silla de ruedas a las partidas de raspall: «Es que te cambia la morfología corporal». Las muletas, eso sí, son sus eternas compañeras de viaje a causa de las secuelas que le dejó la poliomelitis cuando era niño. Llega acompañado por Germán García, que sí se desplaza ya de continuo en silla de ruedas a causa de la enfermedad que padece, y de Paco Lucas, que sufrió un accidente laboral hace cinco años cuando trabajaba como albañil en L'Eliana. Julio, a quien una caída en moto privó de movilidad en las piernas, viene desde Oliva para la entrevista pero llega más tarde porque le cuesta un mundo aparcar cerca de Pelayo. Los cuatro tienen algo en común: son unos locos de la pilota y están empezados en promocionar el raspall adaptado. «Ojalá hubiera empezado antes», suspira Paco.

Julio es un poco el ideólogo. Aspiraba a ser figura del raspall antes del accidente que le cambió la vida. «Llegué a jugar con Waldo», destaca con cierto orgullo. Pascual, natural de Valencia y afincado en Xirivella desde que se casó, es un enamorado del deporte y ha quedado prendado con la pilota. «Éramos doce personas pero nos hemos quedado seis. Para que esto se consolide no debe ser algo esporádico. La gente quiere competir y si en otra modalidad hay más continuidad y ayudas, al final se decanta por ella. Por ejemplo, Paco y Germán ya se han decidido por el pádel», lamenta.

Pascual y el resto de sus compañeros no pierden ocasión de darse a conocer. Participaron en el Dia de la Pilota, en la plaza del Ayuntamiento, con una partida de exhibición y aprovecharon esta entrevista para apalabrar otra en el mejor escenario posible: «Hemos estado hablando con Fredi para jugar en Pelayo». Arrancaron ese compromiso.

Llevan trabajando desde 2007. Integrados en FESA (la federación de deportes adaptados), tienen un convenio con la Federació de Pilota para celebrar cada año un campeonato individual y otro por parejas de raspall en silla de ruedas. «El Individual aún no se ha disputado, y el de 2015 lo jugamos en enero», señala Pascual: «Sabemos que nos vamos a topar con incomprensión y barreras arquitectónicas. Intentaremos firmar convenios y tener un reglamento, ir dando pasos». Argumenta que para que la pilota adaptada se consolide ha de pasar de participar en exhibiciones esporádicas a tener una competición reglada y un punto de referencia: «Si hubiera una escuela con un técnico, el futuro pilotari recibiría unas directrices».

Pascual considera que, al mismo tiempo que ellos pueden beneficiarse del deporte autóctono, este también les necesita: «La pilota precisa abrirse a grupos nuevos, como los discapacitados o las mujeres. Para que no acabe siendo un reducto dentro de un bar, debe permitir la entrada de gente nueva».

A lo largo de la conversación, Pascual, junto a Paco y Germán, ofrecen una tormenta de ideas. Los tres muestran su satisfacción por la presencia del deporte adaptado en los últimos libros sobre pilota elaborados al abrigo de la Universitat de València. También se detienen en la cátedra creada al inicio de verano. «Abre la posibilidad a todo. El mundo de la discapacidad y el de la mujer ha de aprovechar la entrada que han dado las instituciones. Nosotros estamos por colaborar, aportar todo lo que podamos a la pilota. ¿Quieren investigar? ¡Que nos investiguen! A nosotros nos gusta, lo disfrutamos», proclama.

Los tres pilotaris tienen un sueño: que el raspall adaptado llegue a ser paralímpico. Se dan cuenta que se trata casi de una utopía. «Lo estamos promocionando como algo valenciano. Es complicado, pero con la facilidad que da internet, hemos contactado con todas las federaciones de pelota a mano registradas a nivel internacional. Somos pioneros en tener la discapacidad dentro de este deporte», señala Pascual.

En los últimos años han acudido a un encuentro con pelotaris vascos y franceses. «Ellos juegan a pala, pero nosotros hemos ido con la condición de que ellos también prueben el raspall. Llevamos hasta los dedales para enseñarles a arreglarles las manos y les explicamos las reglas sobre la marcha», indica Pascual, quien envía una reivindicación a las instituciones: «Este año no iremos por falta de recursos. Al final estamos defendiendo a Valencia a través del deporte adaptado, que sirve para integrar a muchas personas».