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El mejor Genovés II está de vuelta

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Genovés II se prepara para golpear de volea durante la partida de ayer. :: txema rodriguez

  • «Me he emocionado al abrazar a mi preparador. Llevamos trabajando juntos más de 15 años y sin él no habría regresado así», comenta

  • El carismático pilotari brilla en su primera partida tras más de 12 meses de lesiones

valencia. «Este chaval me emociona. Ama la pilota, y con toda la mala suerte que ha tenido, sigue ahí con la misma ilusión». Palabra de Genovés. El mito. El hombre que relanzó la vaqueta cuando el deporte autóctono necesitaba nuevos bríos. Como ahora. «Que conste que no lo digo porque sea mi hijo», se apresura siempre a puntualizar Paco Cabanes. Pero está orgulloso de él. De Genovés II. De ese resto tan carismático como desafortunado, pero a quien en el trinquet se le esperaba como una bocanada de aire fresco. A decir verdad, él sólo se fue durante las semanas en las que se vio postrado en una silla de ruedas tras la lesión en Onda. En cuanto ha podido, y aunque eso le causase un nudo en la garganta porque él prefiere estar sobre las losas, José Cabanes 'Genovés II' ha ido ocasionalmente al trinquet. A su hábitat natural.

Y ayer por fin, casi en víspera del Dia de la Comunitat, el deporte de todos los valencianos recuperó a uno de sus iconos. La jornada de cada viernes en Sueca no fue una más. El trinquet Eusebio fue el escenario donde Genovés II volvió a disputar una partida tras más de un año de baja por las lesiones. «Es que a mí la pilota me gusta demasiado», afirmaba cuando se le preguntaba durante estos meses de via crucis si no se había planteado colgar los guantes. Se le ha pasado por la cabeza, pero en el fondo él sabía que no se lo iba a perdonar. Lleva muchas semanas entrenando. Exprimiéndose en el gimnasio y en el trinquet, en la soledad de los entrenamientos, para regresar a alto nivel.

Lo ha conseguido. La pilota le debe una, pero él tampoco quiere que le regalen nada. «Ahora sé que he de ganarme el sitio. Es como volver a empezar», comentó hace una semana a este periódico, horas después de que en Sueca se hiciese pública su reaparición. Genovés II no defraudó a los incondicionales que acudieron al trinquet de la Ribera Baixa para ver una partida que se solapó con las últimas horas laborables de la semana. Esto ha de replantearse. Quizás fue lo único que falló en una tarde perfecta: el horario elegido para la esperada reaparición de un jugador tan emblemático.

Quienes pudieron escaparse vieron un espectáculo sublime, con cuatro pilotaris que quisieron dignificar el momento. El protagonista, Genovés II, estuvo acompañado a las mil maravillas por Pere, un mitger que no deja de crecer. Miguel y Héctor, al otro lado de la cuerda, tampoco se quedaron atrás.

De hecho, los azules cobraron ventaja. Hasta el 35-20. «En los primeros juegos estaba un pelín nervioso», admitió Genovés II. A decir verdad, llevaba días inquieto, como el que va descontando los días que le restan para un examen final. Pero en cuanto entró en contacto con la vaqueta, se vio al Genovés II de siempre. Ágil y rápido, acertado con la izquierda, perfecto en el rebote...

Cuando Genovés II y Pere igualaron a 35, José estaba ya desatado. Disfrutaba. Volvía a sentirse plenamente feliz mucho tiempo después. Acabaron ganando 60-45 en una tarde en que el resultado era lo de menos. Tras el último quinze, el resto quería más. «He acabado muy bien la partida», aseguró. Tampoco tendrá que esperar demasiado para volver a entrar en contacto con la vaqueta. Hoy, de hecho, jugará a llargues en El Campello.

Pero él, Genovés II, ya está donde quiere. En el trinquet y en contacto con la pilota. El beso del mito, el que habla de él con orgullo paterno, fue emotivo. Brotaron las lágrimas, que se desbordaron definitivamente cuando abrazó a Salva Soler, su preparador. «Llevamos 15 o 17 años trabajando juntos. Sin él no habría regresado como lo he hecho», aseguró el pilotari.

Ahora se centrará en ponerse a tono, con el Circuit como primer gran objetivo tras no poder llegar al Individual. El mano a mano de escala i corda arrancó ayer en Vilamarxant. Santi venció a Carlos (60-25) y Salva doblegó a Monrabal (60-40). Dos mitgers se meten en cuartos, con el reto casi imposible de emular a Grau. Sus siguientes rivales son Puchol II y Monrabal, respectivamente. Hoy la primera fase concluye en Pedreguer.