MUÑIZ AGOTA SU CRÉDITO

Oier y Doukouré lamentan uno de los goles en contra que los jugadores de la Real celebran. / efe/juan herrero
Oier y Doukouré lamentan uno de los goles en contra que los jugadores de la Real celebran. / efe/juan herrero

Los granotas desaparecen en Anoeta y el técnico está cada vez más cuestionado

ALBERTO MARTÍNEZ

Al Levante no le está haciendo falta entrar en puestos de descenso para tocar fondo. Pudo comprobarse ayer en Anoeta. El conjunto granota no compareció. O, como mínimo, se le olvidó el orgullo fuera del campo. Un equipo sin alma y sin ideas se vio las caras con una Real Sociedad que jugó a placer y acabó firmando una goleada que calma lo ánimos en el cuadro donostiarra. Todo lo contrario que en los despachos de Orriols, donde crecen las dudas y las alarmas se encienden con fuerza. La decepción y la preocupación marcaron el viaje de vuelta de la expedición granota. El 3-0 sufrido, pero sobre todo la paupérrima imagen del grupo, dolieron ostensiblemente y la directiva busca soluciones. Juan Ramón López Muñiz está cada vez más cuestionado.

Los granotas apelaban al recuerdo de la contundente victoria lograda ante los txuri-urdin en la primera vuelta de la Liga. Nada más lejos de la realidad. El equipo de Eusebio Sacristán se tomó la revancha y deja al Levante muy tocado tanto deportiva como anímicamente. Los azulgrana no hicieron ningún mérito para puntuar en Anoeta, aunque continúan fuera de la zona de descenso gracias a las derrotas de sus inmediatos perseguidores. Sólo les salva el mal ajeno.

LAS CLAVES

uFalta de actitud
El Levante careció intensidad desde el primer minuto. No presionó como debía y se desconectó.
uPenalti
Lukic cometió una falta absurda sobre Agirretxe y la pena máxima marcó el encuentro. Tocaba ir a remolque.
uSin recursos
Los de Muñiz no tenía ideas cuando llegaban al campo rival. Y las lagunas defensivas fueron un lastre.

El Levante, que tiró por la borda la mejoría mostrada frente al Madrid y el Valencia, arrastra una losa demasiado pesada: sólo una victoria durante una vuelta entera. El único triunfo conseguido en este oscuro período tuvo lugar en Las Palmas. Desde aquel encuentro, disputado el 19 de noviembre, los de Muñiz no han sido capaces de pasar del empate. Es más, no han ido por delante en el marcador en ningún momento.

Ayer, nuevamente, les tocó ir a remolque. Poco o nada queda del Levante que barrió a la Real Sociedad en septiembre. El cuadro azulgrana se mantiene a dos puntos del decimoctavo clasificado, que continúa siendo Las Palmas. Sin embargo, la derrota de ayer obliga a realizar examen de conciencia. Los futbolistas saltaron al césped sin la actitud necesaria y Muñiz no supo corregir la situación desde el banquillo. El técnico asturiano tiene prácticamente agotado su crédito, aunque la directiva no maneja de momento ninguna alternativa convincente para tomar las riendas del equipo.

El Levante entró en el partido sin rumbo, errante. No movía con criterio el balón. Y todo se torció muy pronto. Sólo habían transcurrido ocho minutos cuando Lukic cometió un penalti absurdo sobre Agirretxe. El serbio agarró sin necesidad al delantero y el árbitro, quien se encontraba a escasos metros de la acción, señaló el punto de penalti. Xabi Prieto no perdonó desde los once metros, por lo que a los granotas les tocaba remar a contracorriente. Una semana más.

Sin embargo, en esta ocasión, no se iba a producir la reacción que sí hubo en las anteriores jornadas. El Levante dejó de respirar. Ningún atisbo de remontada. No fabricaba acercamientos claros al área de la Real Sociedad y carecía de recursos ofensivos. El conjunto vasco, con el partido de cara, llevaba la batuta, mientras que el balón quemaba en los pies de unos futbolistas azulgrana que apenas trenzaban jugadas.

El Levante, que perdía el balón con una facilidad pasmosa, sufría en defensa. Sobre todo Antonio Luna. Al lateral zurdo se le acumulaba el trabajo ante las internadas de dos puñales como Oyarzabal y Odriozola. La Real Sociedad abría espacios en el área y no acusó la lesión de un cerebro como Xabi Prieto. El mediocentro vasco se tuvo que retirar con una dolencia que se produjo en el momento de lanzar el penalti. En su lugar entró un Canales que iba a jugar a su antojo. Precisamente, en las botas del cántabro nació el 2-0.

Canales sentó a Doukouré y colgó un balón al segundo palo para que Juanmi, sacando los colores a Coke, ampliara las distancias con un remate acrobático. El lateral levantinista perdió la marca del atacante malagueño y Postigo tampoco estuvo atento. En la otra parte del campo, Pazzini era una isla. El italiano no se caracteriza por su movilidad y no le llegaban balones en condiciones. A base de gestos, pedía a sus compañeros que adelantaran las líneas. Se sentía solo. La presión no estaba siendo tan intensa como debería y los ataques se desvanecían.

En el descanso, Muñiz trató de dar un paso adelante introduciendo a Roger en detrimento de Lukic. Además, en el inicio del segundo acto, el técnico hizo debutar a Rochina, quien sustituyó a Coke. A los pocos segundos de su entrada, Canales deleitó con una obra de arte. El santanderino se arrastró para controlar el cuero, sorteó a Postigo y Luna y fabricó un disparo cruzado al que no pudo llegar Oier. Estaba en su salsa.

3 Real Sociedad

Rulli; Odriozola (Gorosabel, min. 79), Elustondo, Navas, De la Bella; Illarramendi, Prieto (Canales, min. 11), Zurutuza; Juanmi, Oyarzabal (Zubeldia, min, 67), Agirretxe

0 Levante UD

Oier; Luna, Chema, Postigo, Coke (Rochina, min. 54); Campaña, Lukic (Roger, min. 46), Doukoure; Morales, Pazzini (Boateng, min. 58); Jason

GOLES:
1-0, min. 10: Xabi Prieto, de penalti. 2-0, min.37: Juanmi. 3-0, min. 54: Canales
ÁRBITRO:
Latre Santiago (Comité aragonés). Amonestó a Lukic y Chema
incidencias:
18.189 aficionados en el estadio de Anoeta. Mañana gris con lluvia intermitente

Boateng tomó el relevo de un Pazzini desaparecido en combate. Pero los cambios no surtieron efecto. El Levante, sin intensidad y con los brazos caídas, llegaba tarde a los balones divididos. Significativo es que el primer disparo azulgrana con cierta intención se produjera en el minuto 62. El lanzamiento sutil de Rochina se marchó desviado.

El valenciano dejó destellos de su talento, alzándose como el único futbolista del Levante que se reveló ante la apatía generalizada. Volcó su juego hacia el centro, ejerciendo de mediapunta y dejando toda la banda derecha a Morales. Mientras tanto, la Real Sociedad bailaba con el esférico en los pies. Estaba más cerca el 4-0 que el 3-1, ya que los granotas corrían sin sentido.

En el último cuarto de hora, con la Real dejando que corriese el cronómetro, el Levante disfrutó de sus mejores minutos y Jason cabeceó el balón a la madera. Demasiado tarde. El conjunto azulgrana está jugando con fuego. Y Muñiz se encuentra en el ojo del huracán.

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