Motociclismo

Un talento que se estrella en su último trampolín

Barberá, durante el reciente GP de España. / EFE/Román Ríos
Barberá, durante el reciente GP de España. / EFE/Román Ríos

El Pons Racing espera a que haya sentencia para pronunciarse sobre el piloto al que fichó para asaltar el Mundial de Moto2

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

«Es un buen chico, pero no aprenderá nunca». Lo dice alguien del Circuit, donde han visto a Héctor Barberá hacer sus primeras travesuras. Se conoce hasta el último recoveco de la instalación donde se convirtió en piloto. Desde 2002 ha corrido en el Mundial y ha formado parte de la parrilla de las tres cilindradas. Su asignatura pendiente es quedar campeón, algo que se planteó asaltar cuando decidió abandonar la categoría reina. Su nuevo positivo en un nuevo control de alcoholemia puede haber supuesto que se estrelle en su último intento por relanzar su carrera.

«Es un paso atrás, pero para dar diez hacia delante... eso es lo que implica ser campeón del mundo», afirmó Sito Pons después del último Gran Premio de la Comunitat mientras Barberá cerraba la etapa en MotoGP con Avintia. Su nuevo equipo le prometía una estructura profesional acostumbrada a pelear por títulos. La realidad es que el valenciano sólo ha cosechado diez puntos en seis carreras mientras su compañero, el italiano Baldasarri es tercero en la categoría intermedia.

Esta circunstancia puede pesar como una losa para Héctor Barberá. En el Pons Racing prefirieron guardar silencio durante la jornada de ayer. «Pregunta al piloto, que dé la cara», deslizaron desde la escudería por la mañana, horas después de que trascendiese su positivo en un control de alcoholemia en Valencia. A lo largo de la tarde tampoco se produjeron más reacciones desde el equipo. Se precisó añadiendo un significativo «aún» que, al cierre de esta edición, no hay decisión al respecto.

El piloto admitió que bajar de categoría era su último intento para seguir como profesional

Lo que resulta evidente es que a estas alturas no está garantizado que el Pons Racing vaya a mantener al valenciano en una de sus dos monturas de Moto2. Al menos alimenta la duda al no expresar públicamente su respaldo al piloto de Dos Aguas.

Con el Pons Racing fue subcampeón del mundo en 250 y Barberá admitió que volver al pasado y bajar de categoría era arriesgado. Pero necesario. Había consumido el último intento de destacar en MotoGP. La de 2016 fue su mejor temporada en la categoría reina, en la cual llegó a batir de forma asidua a las Ducati oficiales. Apadrinado por Agustín Escobar 'Bocha', expiloto valenciano, a Barberá se le percibía entonces más centrado en su carrera deportiva.

Pero con la Ducati de 2016, los resultados fueron decepcionantes el año pasado y Barberá sintió que debía dar un paso atrás. Dejó Avintia, donde se quedó Bocha. Afrontó el regreso al Pons Racing con la ilusión de ser campeón del mundo, pero los resultados no han llegado y ese objetivo parece imposible, al menos este año. El incidente de la madrugada de ayer supone un duro golpe a las aspiraciones presentes y futuras del que aún consideran el mejor talento natural surgido del Circuit.

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