MOTOGP

Un Mundial que sólo puede tirar Márquez

Marc Márquez lideró ayer los entrenamientos oficiales y está a un paso del campeonato. / AFP PHOTO/-PHILIPPE MARCOU
Marc Márquez lideró ayer los entrenamientos oficiales y está a un paso del campeonato. / AFP PHOTO/-PHILIPPE MARCOU

El español consigue una pole incontestable pese a sufrir su vigésima séptima caída del año y Dovizioso parte noveno | «Estoy contento porque el objetivo era estar arriba, aquí la salida es importante. Me he enfadado al irme al suelo, pero sólo unos minutos», afirma el español

MOISÉS RODRÍGUEZ

Cuando Marc Márquez vino en 2013 como líder del Mundial, Jorge Lorenzo intentó desestabilizar al niño imberbe que ya amenazaba con poner patas arriba MotoGP. El rookie se jugaba el Mundial con el balear, más experimentado y duro en el cuerpo a cuerpo como el de Cervera. Lorenzo lo intentó todo, hasta provocó un leve choque de la rueda delantera de su Yamaha con la Honda del catalán cuando este esperaba turno para ensayar la salida al final de un entrenamiento. Fue en vano. Márquez no se pone nervioso nunca. Se lo tomó a broma. Luego se reía a carcajadas cuando se le preguntaba al respecto en la rueda de prensa. Ese era el Márquez inexperto. Un lustro después y ya con tres títulos de la categoría reina, su rival por este campeonato, Andrea Dovizioso, ni siquiera se ha tomado la molestia en hacer la guerra de guerrillas.

Ya tiene bastante con lo suyo. El italiano, que sólo podría arrebatar el título a Márquez si queda primero, no se ha sentido a gusto desde que ha puesto el pie en el Ricardo Tormo. Destacó el cariño de la gente como algo positivo. Y poco más. El viernes ya avisó de que la moto no respondía como deseaba y ayer calificó noveno. «Ya era casi imposible antes de llegar a Valencia y ahora sigue igual», admitió.

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Valentino Rossi odia el Circuit. Con el tiempo ha ido moderando su discurso, sobre todo después de quedarse sin argumentos tras el reasfaltado de la pista. La tiene enquistada desde que perdió el Mundial con Hayden en 2006. Llegó a liderar un alzamiento de los pilotos, que amenazaron con no correr más en Cheste si no se cambiaba el pavimento. Tenían su parte de razón, ya que el firme, maltrecho, deslizaba en exceso y el peligro era demasiado grande sobre todo en mojado.

A Dovizioso tampoco le gusta Cheste, pero ni tiene la solera de Rossi ni cuenta con argumentos de peso. Simplemente no es su pista preferida. «Las condiciones son buenas, pero esta es una pista muy particular. Pequeña y estrecha, cuando quieres forzar es muy fácil sobrepasar el límite», argumenta el transalpino de Ducati.

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Suena a rendición, pero quien tiene alguna razón para exponer este argumentario es Márquez. El español se ha acostumbrado a caerse. Ha rodado por los suelos 27 veces en lo que va de temporada, dos de ellas en el Ricardo Tormo. Pero no se hace daño. Lo tiene todo pensado. Ayer incluso, cuando ya se detuvo sobre la gravilla, saltó como un resorte para subirse en la scooter. Llegó al box y salió a pista a falta de 40 segundos: ya no tenía la opción de realizar un nuevo intento.

El único que baja de 1.30

No hacía falta. Sólo necesitó completar tres giros para registrar un estratosférico 1.29.897. Nadie rodó por debajo de 1.30. Sólo Márquez. La pole era suya. Pero el líder del Mundial quería ensayar la salida, por mucho que partiera el primero. No pudo el viernes por su primera caída en el GP de la Comunitat y lo considera uno de los instantes clave de la carrera de hoy: «Estoy muy contento de haber conseguido el objetivo de estar delante, porque la salida es muy importante en este circuito».

Márquez reconoció lo que ya es un secreto a voces: que hasta el domingo -y en la carrera- explora los límites de su Honda. «Como dije el jueves, el 'estilo Márquez' está bien hasta el warm-up, porque quería seguir igual que siempre e ir fuerte durante los entrenamientos. Lo más importante es que hemos trabajado bien y tenemos un buen ritmo con neumáticos gastados», señaló el líder de MotoGP.

«Me he enfadado por la caída, aunque sólo durante unos minutos. El hecho es que no me he encontrado del todo cómodo con el tren delantero en la curva 4 en mi primera vuelta lanzada y, cuando se lo he comentado a Santi (Hernández), antes de salir a la segunda tanda me ha dicho que vigilase en ese punto. Pero he seguido empujando porque sabía que tenía que hacerlo si quería intentar ir más rápido», indicó Márquez. Si el viernes le castigó Doohan, que ya arrebató un Mundial a Rossi, ayer le dio un coscorrón otro campeón del mundo.

Nico Terol eligió la curva cuatro para inmortalizar su nombre en Cheste porque es la primera a derechas. Tiene su dificultad, por este motivo, sobre todo a principio de carrera. En las primeras vueltas, si el neumático no está suficientemente caliente, es fácil irse al suelo. Márquez lo experimentó ayer, pero en el momento oportuno.

«Para la carrera tendremos que hacer un cambio. Tendremos que ver dónde está Dovizioso, dónde podemos llegar y hacerlo lo mejor posible», señaló el piloto de Repsol Honda. Quiere ganar, pero sabe que ha de correr con la calculadora, al menos mientras su rival tenga opciones de título. Da la sensación de que el campeonato es de Márquez y que sólo él puede tirarlo por los suelos. Pero, de salida, tiene a dos compañeros de primera fila peligrosos. Ni Zarco ni Iannone son de los que se arrugan y el que más tiene que perder es el español.

Por detrás, como aspirantes a la victoria, aparecen Pedrosa, a quien sí le gusta Cheste, y Jorge Lorenzo. Al balear le encantaría concluir el año con su primer triunfo a lomos de la Ducati, pero luchar por ello implicaría que la marca italiana tira la toalla en la guerra por el Mundial.

«Hay esperanza hasta el final, pero han sucedido cosas que no nos esperábamos y no hemos sido rápidos. Lo importante es estar preparados para luchar por el podio», analizó Dovizioso, cuyas impresiones suenan a rendición prematura. Desde luego, sus opciones pasan por jugar al despiste y que a Márquez le de por echar por tierra un Mundial que tiene (casi) ganado.

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