Motociclismo

Un imperial Márquez sigue abusando en Sachsenring

Marc Márquez, en el circuito de Sachsenring.
Marc Márquez, en el circuito de Sachsenring. / Efe

Octava victoria consecutiva del piloto catalán en Sachsenring

BORJA GONZÁLEZ

Hay pilotos que viven idilios con determinados circuitos. Hubo una época en la que decir Mugello era decir victoria de Valentino Rossi. Siete victorias consecutivas logró el italiano en casa, las de las siete primeras carreras disputadas en el trazado toscano en la historia de MotoGP –desde 2002–. Llegar a Phillip Island era garantía de triunfo de Casey Stoner, que controlaba como nadie el circuito de la isla australiana. Ganó en casa, siempre en MotoGP, de 2007 hasta 2012, el último año en el que compitió antes de su pronta retirada.

Marc Márquez llegó este domingo en Sachsenring a esos niveles, sellando su octavo triunfo seguido en el circuito sajón, en este caso lejos de casa: uno en 125cc, en 2010, y a continuación dos de Moto2 y cinco, con el de 2017, en la clase reina. En todas las condiciones y partiendo siempre desde la primera posición de la parrilla de salida. «Ojalá todas las curvas giraran a izquierdas…», bromeó el de Honda, que usa esta peculiaridad de Sachsenring para explicar su éxito.

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Sea como fuere, Márquez cogió el liderato desde la salida y sólo lo cedió ante el sorprendente Jonas Folger, que pese a haber completado unos buenos entrenamientos no dio lugar a pensar en una actuación como la que llevó a cabo. Llegó a los dos de cabeza, Márquez y Dani Pedrosa, los teóricos favoritos, y les adelantó. Después permitió que Márquez le volviese a superar aunque, lejos de amilanarse, soportó el estirón del piloto español y mantuvo su estela hasta muy al final de la prueba. «Quería marcar un ritmo alto porque los pilotos de Yamaha y Dovizioso salían detrás», explicó el ganador. «Esperaba, honestamente, que cuando faltasen diez vueltas él bajaría; pero no bajaba. Y me he dicho que tenía que jugármela al final».

Márquez sacó provecho de los problemas de sus rivales, no demasiado graves los de Yamaha, más complicada la cosa en lo que respecta a las Ducati. Después de sorprender por su regularidad en esta primera mitad de año, la marca italiana tuvo que conformarse con el sexto de Álvaro Bautista como mejor resultado. Con la moto de 2016. Con la de 2017 Andrea Dovizioso, líder de la general antes de la carrera, sólo pudo terminar octavo, mientras que más atrás andaba Jorge Lorenzo –undécimo, pese a haber rodado tercero en las primeras dos vueltas– y un poco más Danilo Petrucci, duodécimo.

«Esta carrera ha sido positiva para mí porque he estado con Valentino y con Maverick peleando», apuntó Dovizioso pese al pobre resultado. «Aunque hemos perdido posiciones en el campeonato, las sensaciones no son malas. Es imposible hacer alguna previsión esta temporada». Y es que el italiano apuntó a esa imprevisibilidad de MotoGP que está marcando el año. Hasta el punto de contar con cuatro pilotos separados por diez puntos, más igualdad incluso que antes de llegar a Alemania, y cinco en 26, después de que Dani Pedrosa lograse un buen tercero el domingo.

«La verdad es que no puedo creerlo, he estado apretando muchísimo y he estado con Marc y teníamos muy buen ritmo, hasta que faltaban cuatro o cinco vueltas estuve ahí con él, pero cometí un error e intenté recuperar pero destrocé el neumático trasero», confesó un emocionado Folger, primera Yamaha en Sachsenring. «Ahí acabó la vida del neumático y me tuve que conformar con la segunda posición. Pero si me hubieran dicho antes de la carrera que iba a terminar segundo luchando por el triunfo, no me lo hubiera creído».

Viñales y Rossi, lejos

Un hecho sorprendente sobre todo viendo que Viñales y Rossi finalizaron a once segundos del novato alemán, que juega con una Yamaha no oficial frente a los todopoderosos pilotos de fábrica. «Yo creo que hemos dado lo mejor de nosotros hoy», espetó Viñales. «No me he precipitado tanto como en Assen en los adelantamientos y en la manera de pilotar, así que se puede decir que aprendí de la caída de Assen. Pero hoy siendo optimista lo mejor era tercero. La moto no tenía para más y tercero era la posición que nos tocaba».

Una moto que desde Assen equipo un nuevo chasis que, según habían dicho tanto Viñales como sobre todo Rossi, mejora el modelo 2017 con el que competían antes. Algo que hace más difícil entender su resultado en Alemania con la referencia de Folger. Una incógnita más del año más igualado de la historia, y en el que más difícil es hacer pronósticos en un curso con demasiados factores incontrolables. Por otra parte, una delicia para los aficionados.

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