GP Comunitat Valenciana | Moto3

El enemigo es Jorge Martín

Jorge Martín al frente del pelotón de pilotos de Moto3 ayer en la primera vuelta. / EFE/ Manuel Bruque
Jorge Martín al frente del pelotón de pilotos de Moto3 ayer en la primera vuelta. / EFE/ Manuel Bruque

Canet, satisfecho tras quedar tercero en el Mundial, reconoce que el de Gresini será el rival a batir: «Haremos buenas carreras el próximo año» | La incontestable victoria refuerza la candidatura del madrileño al título en 2018

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZACheste

"¡Me voy a casa a plancharme el traje!". Aarón Canet estaba exultante con su novena posición en la carrera de ayer. ¡Cualquiera lo diría! El piloto de Corbera tiene ganas de subir a lo más alto del podio del Mundial en Cheste. Quiere reinar en casa, pero siente que tendrá oportunidades para ello. Ayer quería cerrar el podio en la clasificación general de su segunda temporada en Moto3. "He ido toda la carrera contando cuántos rivales tenía por delante", dijo el valenciano.

Canet ya deambulaba por el circuito cuando aún estaba terminando de salir el sol. Sobre las 8 de la mañana iba de un lado para otro. Sonreía y gastaba bromas, pero evidenciaba estar nervioso. "Ha sido la carrera más difícil de todo el año", admitió ya después de haber logrado el objetivo: "Estaba centrado en evitar riesgos, en no meterme en luchas que me pudieran generar algún disgusto. Era demasiado arriesgado porque ahí delante había pilotos novatos en el Mundial como Foggia u otros que no suelen rodar tan adelante como Guevara".

En el Estrella Galicia se ha insinuado que este fin de semana ha sido una especie de simulacro. Una última lección en este segundo curso de aprendiz de aspirante al Mundial. En el primero, sencillo para Canet, tocó memorizar: hacerse fuerte en los circuitos que ya conocía del FIM CEV y romper mano en aquellos en los que sólo había rodado en la vídeo consola. En 2017, el valenciano se ha aclimatado al grupo de delante. Como los tiburones, ha olido la sangre y ha devorado sus primeras víctimas.

"El año ha sido positivo, lo hubiera firmado desde antes de empezar. He logrado tres victorias, dos podios, dos poles... vueltas rápidas. Nos ha servido de cara a 2018", analizó sonriente. Para su temporada. Desde marzo ya no tiene ni excusas ni colchones. Cada carrera va a ser un salto al vacío. "Para aspirar al título, nos fijamos en la temporada de Joan Mir, como mucho puedes sumar un cero", resalta el team mánager de Canet, Jordi Arquer.

Pero Mir ya no estará. El depredador balear dio ayer una última exhibición en la categoría pequeña. Se salvó de milagro la caída de Gabriel Rodrigo. El campeón esquivó al argentino y su montura, pero su excursión por la escapatoria le relegó al tercer grupo.

Poco después, quien se marchó al suelo de forma inexplicable fue di Giannantonio. En la recta de meta, cuando los pilotos alcanzan la velocidad máxima, se cayó y empezó a resbalar por el asfalto. Por momentos pareció inevitable que al italiano lo atropellaran. Milagro. "Situaciones como esta eran las que quería evitar. No tenía miedo a caerme yo, sino a que me tirara otro rival", argumenta Canet.

Para ese instante ya se habían generado tres grupos. Marcos Ramírez, Fenati y Bastianini se peleaban por el podio. En el tercero, Canet vio las orejas al lobo y pasó de liderar la persecución a colocarse entre el séptimo y el noveno, controlando las distancias con el wild card Masaki y Suzuki. Le valía, como a Márquez, con quedar undécimo.

Ritmo de podio

"Hubiera podido luchar por el podio. Tenía ritmo para rodar con el grupo sin problemas. Quizás no podía seguir a Jorge Martín. Se ha escapado y tenía mucho ritmo", analiza Canet. Esa es la lectura. El madrileño ha sacado las uñas en este tramo final de la temporada. En Gresini bromean en que tienen un piloto de sábados y otro de domingos, uno que califica de fábula y otro que en carreras es fiable.

Martín lleva tiempo siendo de los más rápidos a una vuelta, pero en carrera siempre le pasaba algo. Se ha perdido dos carreras por lesión y ha sumado un par de ceros más. Pero en Valencia ha arrasado, consiguiendo su primera victoria en el Mundial. "¡Por mí si quieres ponlo como favorito a él! ¡Me viene mejor!", exclama cuando se le pregunta sobre si el de Gresini es el rival a batir.

Los pilotos son competitivos hasta en el parchís. Hasta en las quinielas sobre quién será el favorito para 2018. El angelito bueno le dice a Canet que mejor no acaparar esa condición de piloto a batir. El malo, que cuenta con experiencia y que es el rey en potencia del año que viene. Le incomoda que le comparen con Jorge Martín, aunque cuando lo piensa un par de segundos, se muestra más analítico: "Hemos sido los dos muy constantes y al final he quedado yo tercero y él cuarto. Haremos buenas carreras en 2018".

Jorge Martín acepta el desafío. Su paso por el Aspar Team le sirvió para aclimatarse al Mundial. Esta temporada ha demostrado que es rápido en Moto3 y que tiene talento, algo que se repetía cada fin de semana desde la escudería alcireña. Pero le faltaba la victoria. "Por fin ha llegado en el último GP. Este triunfo en Valencia nos permite acabar la temporada con unas sensaciones buenísimas. Nos da moral para trabajar duramente y llegar a lo más alto la próxima temporada", afirmó Martín, que ayer dominó en Cheste desde la salida hasta que ondeó la bandera a cuadros.

Un clínic para Holgado

Quien no se marcha de Moto3 satisfecho es Enea Bastianini. El italiano fichó por el Estrella Galicia para suplir a Jorge Navarro. Ambas partes creían sellar un pacto para luchar por el campeonato. La realidad es que, cuando el transalpino ha empezado a aclimatarse, se ha acabado la temporada. Ayer tuvo mala suerte. Peleó duro desde que se apagó el semáforo, se metió en el grupo de delante y aspiró a subirse al podio hasta el final. Él, Ramírez y Fenati fueron incapaces de dar caza a Martín, y cuando llegó Mir el madrileño ya era inalcanzable.

El campeón fue segundo y el tercer puesto en el podio se lo quedó Ramírez. Bastianini se sentó serio en el box tras la carrera y la analizó junto a sus técnicos. Cerca de allí, silencioso, había un muchacho bajito. Con la ropa de la escuela de Monlau y con gorra, Daniel Holgado asistió a un clínic en el GP de la Comunitat. "Ya había venido dos años. Bastianini ha hecho una gran carrera. Canet tenía ritmo para estar ahí, algo habrá pasado", comentó sin titubear. Inocente, el alicantino deberá en algún momento de su carrera echar mano de la calculadora. Pero dicen de él que tiene condiciones para seguir los pasos de los Navarro y Canet.

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