Las Provincias

Una nueva perla de la Cuna despliega sus alas

Adrián Carrasco, en el trazado de Cheste. :: m. r.
Adrián Carrasco, en el trazado de Cheste. :: m. r.
  • «A veces esto me supera. Este deporte cuesta dinero y nosotros no tenemos. Siempre he ido con becas», afirma el piloto de Ribarroja

  • Adrián Carrasco, al campeonato de promoción de Red Bull

Adrián Carrasco es sólo un niño. Apenas ha iniciado la adolescencia, pero ya demuestra la madurez que otorga el motociclismo. Cursa tercero de ESO en Ribarroja, la localidad donde reside: «Mis amigos me dicen que eso de ir en moto es fácil. Yo les contesto que prueben a ver». Está acostumbrado a pelear al máximo. Por el momento ha podido correr en moto gracias a las becas. «Este año he sido noveno de Pre Moto3 en la Cuna de Campeones porque he sufrido alguna caída», señala. Es consciente que ha de ganarse correr en moto, un deporte caro en las etapas de iniciación pero que a él se le da muy bien.

Desde bien pequeño veía las carreras. «Me encantaba», remarca. Justo, su padre es un gran aficionado a las motos. Le compró una cuando tenía cinco años e inoculó esa pasión por las dos ruedas a su hijo. Ahora las cosas van apretadas económicamente en casa, pero se hace un esfuerzo para que Adrián pueda pelear por un sueño. Le llevan a donde sea necesario, pero la moto se la debe ganar él en las carreras: «A veces todo esto me supera. Este deporte cuesta mucho dinero y nosotros no tenemos. Ya te digo que siempre he corrido con becas».

Hace pocas semanas logró un premio inesperado. Se presentó a las pruebas de Red Bull, un certamen cuyas carreras se disputan de forma paralela a algunas citas del Mundial. Los jóvenes pilotos cuentan con KTM de Moto3. Todos con el mismo chasis y motor, sólo pueden tocar ciertos reglajes para la puesta a punto. De ahí han surgido pilotos que ayer estuvieron en las parrillas de Cheste, como Joan Mir. «La verdad, yo no me esperaba que me cogieran. Fui el piloto español más rápido. Cuando pasé la primera prueba, creía que me quedaría en la segunda. Conozco gente que ha ido tres años y no ha entrado», relata. Pero Adrián lo puso todo encima de la moto y se ganó sobre la pista la posibilidad de seguir soñando con ser como Márquez.

«Es mi piloto de referencia, aunque cada uno tiene sus propias características», señala el valenciano: «¿Que cuáles son las mías? Soy rápido y agresivo, aunque no hago cosas raras encima de la moto». Lo dice con una sonrisa picarona. Al fin y al cabo es un niño...

Sabe que está a un paso del Mundial. En esos momentos en que puede llegar a piloto profesional, no quiere quedarse en el camino: «Ahora cada vez es más complicado. Hay mucha gente buena y todos estamos peleando por lo mismo».

Mir es su ejemplo a seguir. «Lo hizo muy bien, vieron que tenía talento y desde Red Bull lo recomendaron para Leopard», señala. La estructura con la que Danny Kent se proclamó campeón de Moto3 en 2015. Otro modelo es Brad Binder. «No es mal ejemplo, la verdad», dice con una sonrisa.

De momento, Adrián está tranquilo. Tiene unos meses para centrarse en el instituto. Pero con el final del invierno deberá desplegar las alas. Empezarán los test del campeonato de Red Bull. Posiblemente, ahí se jugará el pasaporte y el billete con el destino final por el que tanto ha luchado.