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Gran Premio de Motociclismo de la Comunitat Valenciana: El Circuit de Cheste aprueba la reválida

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Lorenzo encabeza el grupo de pilotos al inicio de la prueba ayer en Cheste. :: efe/Manuel Bruque

  • El nuevo contrato con Dorna puede rescindirse si un futuro Consell lo desea

  • Para el motociclismo valenciano se abre un nuevo horizonte con pilotos jovencísimos como Navarro, Canet y Lecuona que apuntan a grandes éxitos

El año de cumplir los 18 ha sido para generaciones tiempo de grandes cambios y retos. Era el curso que concluía, en el antiguo plan de estudios, con el temido selectivo, ahora sustituido por la no menos tenebrosa reválida. Los estudiantes se juegan su futuro en apenas tres días. Es también tiempo de soplar 18 velas, normalmente en una fiesta grande, a partir de la cual se puede votar o tener el carné de conducir. El Circuit ha alcanzado su particular mayoría de edad y ha aprobado su reválida, esto es, un GP de la Comunitat en que Cheste debía reivindicarse como la fiesta de las motos.

Y lo fue. Ya no porque lo dijera el sábado un alto directivo del circuito de Jerez. En ese instante, las gradas ya estaban vibrando con las calificaciones. Pero la prueba de fuego era el domingo. Se venía de dos años de llenazos y con emoción deportiva. Sobre todo en 2015, cuando la polémica entre Márquez y Rossi disparó la demanda de localidades durante la gira asiática. Esta vez, antes de las tres carreras en el Lejano Oriente, Cheste se había quedado sin localidades.

Un regalo envenenado para la organización, que tenía la responsabilidad de ofrecer un evento atractivo a pesar de la falta de emoción deportiva. El público respondió el domingo y el GP de la Comunitat, también. Las carreras fueron emocionantes y ese mérito hay que concedérselo a los pilotos. Al desparpajo de Mir y a la ambición desmedida de Binder. A las ganas de dar espectáculo del imprevisible Zarco. A la velocidad de Lorenzo y a la determinación de Rossi, Iannone, Márquez y Viñales, que se disputaron el podio a cuchillo.

Fue un domingo de paz. De carreras y nada más. Ni resto de los abucheos de 2015. Había menos tensión, pero aún así se vio motociclismo del bueno en pista. La mañana también estuvo plagada de momentos emotivos. La vuelta de Márquez con una moto de 1949... pero sobre todo el que Cheste rindió a Bernat Martínez. El sencillo acto en el que se descubrió el busto en honor al malogrado piloto cautivó a los asistentes, que prolongaron los aplausos durante más de un minuto porque el momento ahogó las gargantas de todos los asistentes.

Y luego llegó la traca final. Nunca mejor dicho. Los actuales gestores del Mundial de MotoGP están celebrando el 25 aniversario de este formato por todos los circuitos. Cheste quiso sumarse a la conmemoración a la valenciana. Con una mascletà y unos fuegos artificiales que formaron el número 25 en la recta de meta, después de la tradicional fotografía con los campeones de las tres categorías.

Cláusulas diferenciadas

Esta instantánea se tomará en el Ricardo Tormo, al menos, hasta 2021. Esa fue la otra gran noticia de este GP de la Comunitat: que no se habló de renovaciones ni de incertidumbre sobre si Cheste seguirá en el Mundial. Dorna ha encadenado nuevos contratos en otoño. Los ha rubricado con los circuitos de Valencia, Montmeló y Aragón, y también se ha asegurado la presencia de las principales marcas en la categoría reina durante el próximo lustro. Ayer se anunció el acuerdo con Honda. Una buena noticia: hay un proyecto de futuro en MotoGP, en él va a estar el Ricardo Tormo.

La Generalitat ha incluido en el nuevo contrato un par de cláusulas diferentes con respecto al anterior acuerdo. Por una parte, se ha eliminado la confidencialidad. Por la otra, se ha dejado la puerta abierta a que un futuro gobierno autonómico pueda romper este acuerdo. Se deja esta posibilidad por si hubiera un giro político, pero los actuales gestores están satisfechos con el producto MotoGP. Ayer a Cheste acudieron los principales representantes del Consell: el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, el conseller de Deporte, Vicent Marzà, y el director general de Deportes, Josep Miquel Moya. Se escenificó así el respaldo político al último gran evento.

La Comunitat Valenciana, volviendo a lo estrictamente deportivo, seguirá disfrutando de motociclismo de primera calidad mientras espera a que en este espectáculo llegue un actor de la tierra. Está Héctor Barberá, quien a partir de mañana pondrá a punto la Ducati de 2016. Tendrá una mejor moto que en esta temporada y afirma estar en su mejor momento deportivo. A sus 30 años, el mayor talento que hasta ahora se ha criado al abrigo de Cheste tiene su gran oportunidad de explotar. Ahora o nunca para el de Dos Aguas, que ha encontrado el equilibrio.

Pero lo bueno viene detrás. Una gran hornada de jóvenes pilotos que han llamado la atención de estructuras extranjeras. Monlau ya ha subido a dos valencianos al Mundial: Arón Canet y Jorge Navarro. El piloto de La Pobla de Vallbona inicia mañana su etapa en Moto2 con la montura del equipo de Gresini. Y la gran sorpresa de este final de Mundial ha sido la irrupción de Iker Lecuona, un chico de 16 años, que empezó en supermotard y que venía de una lesión, que en apenas seis ratos ha convencido al equipo suizo del CarXpert Interwetten. Tanto que le han firmado un contrato para tres temporadas.

El panorama que se le presenta al motociclismo valenciano, en resumen, es primaveral. Como la meteorología que ha presidido los tres días de carreras. «Estamos muy contentos de estar aquí», dijo el sábado Carmelo Ezpeleta. Será por las instalaciones y por la gran asistencia, pero también por un clima. No hay lugar en toda Europa donde concluir el campeonato, con la gala de anoche en el Palacio de Congresos incluida, con menos riesgo de que el evento quede ensombrecido por el mal tiempo. Eso también es un plus para un GP que está en plenitud.