Las Provincias

Gran Premio de Motociclismo de la Comunitat Valenciana: Territorio Lorenzo

Marc Márquez celebra con
los aficionados su título del
Mundial de MotoGP.
:: EFE/Manuel Bruque
Marc Márquez celebra con los aficionados su título del Mundial de MotoGP. :: EFE/Manuel Bruque
  • Los puntos conseguidos por el mallorquín y Rossi dan a Yamaha el Mundial de constructores, que una caída de Pedrosa sirve en bandeja

  • Incontestable triunfo en el Ricardo Tormo antes de subirse a la Ducati

cheste. Márquez apretaba, pero Lorenzo llevaba pilotando varias vueltas con la calculadora. Antes incluso de que cayera la bandera a cuadros, la pizarra ya presidía la recta de meta del Ricardo Tormo. 'Thank you, Jorge', le escribieron desde Yamaha. El box de la fábrica nipona no ha podido hacer frente este año a las mil y una fórmulas de Honda para tapar sus carencias, pero al menos Lorenzo ha permitido echar el cierre a este Mundial con un fin de semana perfecto: vuelta rápida (y récord del circuito), pole y victoria. Todo, en el Gran Premio que hace el 250 para el balear, el último que pelea con el mono azul porque a partir de mañana cabalga hacia Ducati, el Ferrari del motociclismo.

Todos los rivales de Lorenzo, incluido el campeón, Marc Márquez, se acostaron el sábado con la intención de arruinar el plan establecido por el mallorquín. «Tenemos que impedir que se escape desde el principio», repitieron Márquez, Rossi y Maverick Viñales. No lo consiguieron. Al '93' se le quedó clavada la Honda en la salida. Relegado al avispero, fue Andrea Iannone quien aprovechó los errores de Márquez y Rossi para meterse segundo. El invitado a la fiesta de Lorenzo, que cogió la cabeza en la primera curva y ya no la volvió a soltar. Cheste es su territorio, donde el año pasado consiguió su quinto Mundial y donde en 2016, ha vuelto a demostrar que si sólo unos pocos pueden atreverse con la Ducati, él es uno de ellos.

«No hemos podido luchar por el campeonato ni por la segunda posición, pero al final la gente se acuerda de la clasificación final pero también de la última carrera y ha sido perfecto terminar de esta manera», dijo Lorenzo, plenamente satisfecho por haber entregado ese «regalo» a Yamaha en su despedida: «Entrando en el box por última vez he visto a algunas personas emocionadas. Nos hemos abrazado y he soltado alguna lágrima, pero no se ha visto porque llevaba las gafas».

La portentosa victoria de Lorenzo tumbó cualquier mínima esperanza de Maverick Viñales por ascender al tercer puesto de la general en el Mundial y además, dio a Yamaha el título de constructores. La fábrica japonesa acaba el curso con 482 puntos por los 454 de Honda, incapaz en Cheste de pelear por esa corona tras la caída de Dani Pedrosa. «No estaba atacando ni nada, pero sin más, 'pum' y ya está», se limitó a explicar el catalán.

La carrera estuvo decidida desde el inicio y los 'palos' se concentraron en la lucha por el podio. Todos querían una última porción de gloria. Iannone rodaba medio segundo más rápido que sus compañeros de viaje -Márquez y Rossi-, pero fue rehaciéndose hasta rebasar una vez tras otra a los dos gallos de MotoGP. Para entonces Lorenzo ya contaba con cinco segundos de ventaja y la convicción de que, mientras sus perseguidores siguieran batallando, él tendría tiempo para hacer hueco.

A falta de doce vueltas, Márquez pudo pasar a Rossi y luego el catalán se enzarzó con Iannone hasta el punto de que ambos estuvieron a un suspiro de irse al suelo. Ya liberado de sus compromisos con los dos pilotos italianos, Márquez arriesgó con la Honda para tratar de reducir la ventaja con el líder, pero era demasiado tarde. «He tenido un problema en la salida con el embrague y me ha costado muchísimo adelantar a Iannone y a Valentino. En la última parte he empezado a disfrutar y ha sido una lástima que no haya durado más», destacaba Márquez.

Al catalán, tracas incluidas, le supo a triunfo el segundo puesto porque en un año con mil caras pudo llevar su quinto Mundial a las vitrinas de Cervera. «Tenía ganas de acabar la temporada porque hemos hecho un gran año. Hemos sabido camuflar los problemas que han ido surgiendo, como el de la aceleración», subrayó Márquez. Iannone completó el podio en el Ricardo Tormo y privó de ese privilegio a los dos hombres que el próximo año van a defender a Yamaha: Rossi y Viñales. «No sé si le dejo el listón muy alto, no pienso en ello. Yamaha ha fichado el mejor que podía. Es muy joven y rapidísimo y era la mejor opción», dijo Lorenzo sobre Viñales -cuarto este año- a quien además deseó suerte para 2017.