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Gran Premio de Motociclismo de la Comunitat Valenciana 2016 | Un sorbo de gloria para el herido Canet

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El valenciano Arón Canet durante los entrenamientos oficiales de ayer. :: EFE/Manuel Bruque

  • El valenciano consigue su primera pole en el Mundial | «No sé si podré acabar la carrera. Lo daré todo, aunque sea llorando dentro del casco, pero no sé cómo va a responder la mano», afirma el de Corbera

«¡Menudo 'Canetazo'!», exclamaba una importante personalidad del deporte en la Comunitat. Arón Canet se dio un gustazo sobre el asfalto del Circuit. Engulló el sorbo de gloria que una lesión le negó hace un año. El valenciano debía debutar en el GP de la Comunitat Valenciana de 2015. Una lesión se lo impidió. Truncó su sueño de forma puntual. Este año no iba a permitir que otra dolencia le obligase a ausentarse de nuevo. Nadie esperaba, sin embargo, que apretase los dientes de tal forma que, con la mano izquierda partida, firmase una brillante pole. Un logro sólo reservado para unos elegidos. Descomunal

Fue la quinta primera línea de Arón Canet en su temporada de 'rookie' en el Mundial. Su estreno como poleman. Pero Canet no sonreía instantes después del que debe ser uno de los instantes felices de todo piloto. El valenciano sufría: «¡Ya veremos cómo tengo luego la mano!». Le tuvieron que ayudar para quitarse el mono. «¡Ay! ¡Ahora si que pica!», exclamó cuando la manga castigó su muñeca izquierda. Sufrir para ganar.

Trataba de autoconvencerse de que antes no dolía. No quería pensar en la pura realidad: si para dar 15 giros al Ricardo Tormo en varias tandas había sufrido las de Caín, una carrera a 24 vueltas va a ser todo un suplicio. «No sé si la voy a poder acabar. Veremos cómo me responde mañana la mano. Yo lo daré todo, intentaré terminar aunque sea llorando dentro del casco», indica.

El piloto de Corbera consiguió la mejor vuelta de la calificación en un ataque de furia. Había permanecido el sábado y el domingo en el anonimato. «El objetivo de este fin de semana no era ninguno. Rodar y ver qué pasaba. He hecho la pole como podría haber quedado el 25», afirmó. Recordó lo de 2015. Lo de tener que tirar a la basura un wild card para el Mundial por una fea caída en unos entrenamientos libres del FIM CEV en Jerez. De la discutible decisión de los médicos andaluces, impidiéndole correr a pesar de que se puso a la pata coja y contuvo las lágrimas. Del esfuerzo por estar en la última cita del Mundial junior para tratar de reconquistar un título que tenía ganado antes del percance. De que en la primera manga le tiraron al suelo, arruinando todas sus opciones. Y entonces, Canet se centró en la moto.

En abrir gas. En buscar un rebufo para marcar una vuelta buena. Por la mañana había rodado una vez en 1.39 alto. «Aquí está todo muy igualado y sabíamos de la importancia de coger el rebufo cuando buscabas el tiempo», afirmó. Divisó a lo lejos dos aliados. Pilotos que conoce a la perfección: su compañero de equipo, Jorge Navarro, y el también valenciano Vicente Pérez. Exigió a su cerebro que obviara la información de que le dolía la mano izquierda. Apretó los dientes y empujó al máximo, hasta 1.39.261.

Binder, a tope

Era su última vuelta. Por sensaciones, supo enseguida que había sido buena. «Si te digo la verdad, no he pensado en nada. Creía que me la iban a quitar, porque por detrás venían Binder y Bulega», señaló. Pero no consiguieron rebajar su crono. Ni siquiera el campeón del mundo, quien ha demostrado que no va a regalar nada a nadie a pesar de que nada se juega en Cheste.

La de hoy será otra guerra. 24 vueltas. «¿Si voy a tener el ritmo de la calificación? Intentaré dar un poco más, para estar delante con ellos», comentó Canet, valiente: «Hemos valorado si infiltrarme o no. Yo prefiero sentir el dolor para no perder sensibilidad en la mano. Pero todavía hemos de decidirlo».

El valenciano llegó al Circuit sin presión. Desde que logró el podio y en la siguiente carrera se partió la mano, sabe que la temporada está hecha. Quiere que 2017 sea el año de su consolidación. Ha compartido box con un aspirante al título en su año de rookie. Para el próximo tendrá al lado a Enea Bastianini, otro depredador que llega al Estrella Galicia con urgencias. «Mi objetivo es estar siempre con el grupo de cabeza», indicó el valenciano, que ha sacado matrícula en su primera temporada entre los grandes.

Se toma la carrera de hoy como una etapa más de su aprendizaje. «Está claro que no me alegro de haber llegado aquí con una lesión, pero eso sí me va a ayudar a hacer las cosas con mayor calma. He ido de menos a más porque sabía que no puedo caerme», razonaba.

Canet dice en voz alta que hoy correrá sin presión. «Siendo realista no sé ni si voy a acabar», reitera. Se engaña a sí mismo. Sabe que va a aguantar hasta el límite y que sólo un dolor extremo le haría abandonar sin un percance de por medio. «¿Tú sabes lo que es tener clavos en la mano y correr en moto?», llegó a preguntar, ya molesto, Jordi Arquer, el director deportivo de Monlau.

A Canet se le exprimió. El piloto no aclaraba sus opciones para la carrera. Hay ganas de verle cuanto antes lo más alto del podio. Transmite ese espíritu ganador, una determinación enorme. «Va a ser complicado porque se ha rodado a un ritmo muy alto», reflexiona. No se le pudo sacar de ahí.

Canet suele concentrarse al máximo. Es un joven dicharachero desde el domingo después de la bandera de cuadros hasta que amanece un viernes de GP. Habla poco antes de las carreras. En los minutos previos a la salida se sube a la moto y se concentra, con la mirada perdida en el infinito. Hoy repetirá el ritual. Pensando en nada, y mucho menos en el dolor de su muñeca. Soñará, eso sí, con prolongar el 'Canetazo'.

Al margen de la machada de Canet, la temporada de Moto 3 cierra con el segundo y tercer puesto por decidir después de que Binder se haya mostrado intratable. Es el gran premio de casa y la grada, la afición valenciana, está ansiosa por ver si hay algún piloto de la tierra que cierre el centenario de ganadores de la Comunitat.