Las Provincias

El acelerón de Iker Lecuona

Iker Lecuona durante los cronometrados de ayer para conformar la parrilla. :: jesús signes
Iker Lecuona durante los cronometrados de ayer para conformar la parrilla. :: jesús signes
  • El valenciano de sólo 16 años debutó esta temporada en el FIM CEV, etapa que acabará en Cheste tras firmar un contrato de tres años para correr el Mundial

  • «En 2017 correré sin presión y en 2018 ya pondremos objetivos más ambiciosos»

Iker Lecuona lleva media vida aprendiendo al cobijo de la escuela de Kike Bañuls. Literalmente. Su padre, aficionado a las motos, decidió que quería transmitir esa pasión a uno de sus hijos. Compró una KTM de 50 y lo llevó a un campo. «Fue un desastre. Con la bicicleta me defendía, pero con la moto no. Aquel día lo pasé fatal», comenta el chaval, quien puntualiza: «¡Bueno, es como todo! El primer día que te subas a un Fórmula 1 supongo que tampoco lo sabrás manejar». Tras aquella experiencia, padre e hijo decidieron que lo mejor era ponerse en manos de profesionales.

Corría 2008 y de este modo Iker Lecuona entró en KSB, la escuela que gestiona Kike Bañuls. Lecuona nació el día de Reyes de 2000, pero su mayor regalo le llegó en verano. Estaba en Portugal, tras una carrera del FIM CEV, donde ha debutado esta temporada. «Yo iba un poco asustado. Me dije: '¡A ver qué he hecho ahora!'», recuerda. Le comunicaron que iba a correr en Silverstone. «La cosa era ir avanzando, pero sí que es cierto que todo ha ido muy rápido. Teníamos la intención de hacer un wild card en Valencia, pero para nada debutar en Inglaterra y mucho menos hacer la gira asiática. Lo del Mundial llegó por la lesión de Aegerter», indica.

En un principio, de hecho, se planteaba otro año en el FIM CEV. «Decidimos que si no estábamos preparados, subir al Mundial era tontería», comenta. Al final, el valenciano está confirmado para la parrilla de Moto2 en 2017 y cuenta con un contrato de tres años con la estructura de CarXpert Interwetter. Lo cierto es que a Kike Bañuls le da algo de vértigo cómo se están desarrollando los acontecimientos. Le habló del chico a Jorge Martínez 'Aspar', quien también considera que el salto llega demasiado pronto.

Pero Lecuona parece tener las cosas muy claras. Está encantado con su equipo y le motiva trabajar junto a Gilles Bigot, el técnico que hizo campeón a Álex Crivillé. «En Silverstone estaba más tranquilo, pero en Misano ya me presioné a mí mismo. Quieres ir delante cuando no toca, pero es que lo llevamos dentro», indica. «Tengo un contrato de tres años. En 2017 correremos sin presión, a ver si en la segunda mitad podemos estar entre los 20 primeros. Para el siguiente año nos pondremos objetivos más ambiciosos, a ver si podemos acabar en los puntos todas las carreras», desliza.

Compañero de Luthi

Su mayor problema es que no ha quemado etapas. Su gran progresión le ha dado la oportunidad de llegar al Mundial. Su envergadura le ha cerrado el primer peldaño natural, el de Moto3. Por ello, para él es imprescindible estar rodeado de gente con experiencia. Admite que va a ser muy positivo para él tener a Thomas Luthi como compañero. Para empezar, no tendrá ninguna presión, ya que en el equipo van a estar centrados en que el suizo luche por el campeonato: «Este año ha tenido mala suerte».

Luthi, que hoy parte segundo, fue ayer sólo seis milésimas más lento que el poleman y ya campeón del mundo Zarco. «Va muy rápido», me fijo en todo. Veo la forma en la que hace las trazadas, cómo frena, cómo cambia y reduce... Son cosas que me sirven», señala Lecuona.

El valenciano reconoce que es una fortuna contar con la telemetría de un piloto que en 2017 posiblemente luche por el Mundial, aunque trata de restarle transcendencia: «Al final somos un equipo y todos miramos lo que hacen los otros». Así, con desparpajo. El mismo que demostró cuando quiso ser piloto pese a aquel primer ensayo en un descampado. El que ha evidenciado con su gran progresión de 2016. El que le ha permitido dar un acelerón para llegar y quedarse en el Mundial. Hoy parte desde el puesto 26 en una carrera que debería ver por la tele. Aspira a terminar con buen sabor en la carrera de casa.