Dakar

Barreda tira la toalla; Sainz, más líder

Carlos Sainz, durante la undécima etapa del Dakar. /Nicolás Aguilera (Efe)
Carlos Sainz, durante la undécima etapa del Dakar. / Nicolás Aguilera (Efe)

El valenciano se ve obligado a abandonar a cuatro días de la meta del Dakar | El madrileño sólo cede 10 segundos frente a Peterhansel, y además los comisarios le retiran la sanción de 10 minutos, por lo que aventaja en una hora al francés

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Lo ha intentado contra viento y marea, contra lluvias, dunas, montañas, barro, una muñeca maltrecha, una rodilla partida y pese a innumerables caídas, una de ellas con pérdida de consciencia y todo. Pero, finalmente, este Dakar ha podido con Joan Barreda. El gran favorito español para llevarse la victoria en motos y convertirse en el heredero de Marc Coma ha caído en la undécima jornada, el temido ‘Super Fiambalá’, en el que le ha pasado de todo. Habrá que esperar a 2019 para que, por octavo año, demuestre por qué está considerado uno de los candidatos en cada edición en la que ha participado.

Las malas noticias no han sido totales, ya que Carlos Sainz afrontará la recta final del raid con una hora de ventaja frente a un Stepháne Peterhansel que no pudo repetir la heroica actuación de 2016, cuando culminó una jornada memorable. El madrileño sabía que la jornada con final en Chilecito iba a ser fundamental, sobre todo porque un despiste a falta de tan sólo cuatro jornadas de competición no le dejaba margen de recuperación. Aunque aún no está todo dicho, Sainz tiene más cerca que nunca lograr su segundo trofeo ‘Touareg’, y no porque haya dado un golpe en la mesa, sino porque ha conseguido que la diferencia entre él y su compañero y máximo rival no se le acerque.

Fue un día muy inusual para todos los competidores. La organización hizo que coches y motos saliesen a la vez, entrelazados, con sólo tres minutos de ventaja. Stepháne Peterhansel se vio obligado a abrir pista, mientras que Matthias Walkner le siguió a tres minutos. No tener las trazas de las motos y rodar con los coches tan cerca respectivamente costó muy caro a varios corredores en ambas categorías.

Barreda no puede más

Para Joan Barreda el día no empezó bien. Tras el susto del día anterior, cuando sufrió una caída por la que tuvo que ser atendido por los médicos al sentirse desorientado y con la consciencia mermada, el valenciano ya notó cómo el cansancio le pesaba demasiado a los mandos de su Honda. A mitad de la jornada, aproximadamente en el kilómetro 100 de la especial, emprendió el camino por donde no era. No quedaba claro que fuera intencionado o no, pero tras salirse del camino correcto, acabó en la localidad de Medanitos: abandonaba.

Barreda afrontaba el día segundo en la clasificación general, pero perderse en la dura jornada de este miércoles le hizo replantearse sus prioridades, máxime cuando veía que Walkner no iba nada mal. «Hoy he decido parar a los 100 kilómetros de la especial. He luchado los últimos días con la intención de acabar el Dakar sobreponiéndome a problemas físicos importantes que se han ido agravando. Suponía demasiado riesgo para mi seguridad continuar. ¡Gracias a todos por vuestro apoyo!», explicaba en Twitter Barreda.

Walkner, que salió líder de la caótica (y aún por aclarar, ya que hay reclamaciones puestas) etapa del martes, no repitió la heroica, ya que la jornada se la llevó un Toby Price que, pese a no tener demasiadas opciones, aún no se rinde. El australiano, Antoine Meo y Kevin Benavides se jugaron la etapa hasta el final, aunque fue el ganador de 2016 quien conquistó la jornada. La primera victoria de etapa de Price llega tarde para sus aspiraciones, pero demuestra que siempre puede estar ahí, así como el propio Benavides, que están a 39 y 32 minutos respectivamente.

A destacar la actuación de un Gerard Farrés que, de nuevo, fue el mejor español del día. Pese a algún susto, especialmente tras la segunda salida del punto de asistencia de la jornada, pero sigue manteniendo sus opciones de ‘top 5’ final. Sale de Chilecito cuarto en la general, con media hora sobre Brabec y a diez minutos de Price, con lo que aún puede reeditar el éxito del podio. La segunda parte de la jornada maratón de este jueves determinará buena parte de su candidatura.

Un empate y una victoria tardía para Sainz

Un dicho muy futbolero apunta a que quien sale a empatar, acaba perdiendo. Sin embargo, en el automovilismo, y más en una jornada como la que acabó en Chilecito, a veces salir a no perder es una buena estrategia. Carlos Sainz tenía marcado en rojo esta jornada, igual que un Stepháne Peterhansel que ya no le valía con resistir. Intentar horadar la resistencia del veterano bicampeón del mundo de rallys español fue un intento inútil.

La victoria del día fue para el holandés Benhard Ten Brinke, por delante del trío de Peugeot en el que sólo hubo quince segundos de diferencia entre los tres. Despres entró a 4’30, Sainz a 4’40 y Peterhansel a 4’50, lo que dice más del miedo que tenían de abandonar que de las ganas por ganar. Una pifia este miércoles como la que tuvo Mikko Hirvonen, que tuvo un accidente y se quedó parado durante un buen rato, habrá sido letal para las aspiraciones de la escuadra francesa, que se despide del Dakar en esta edición.

Para Sainz no fue una victoria, pero casi. Salir de este día sin haber perdido ni siquiera un minuto con Peterhansel es más que eso, máxime cuando tienen aún tres días por delante. Y eso que no le salió el plan como estaba previsto. «Sinceramente, la idea era haber acabado detrás de Stéphane para salir mañana detrás de él, pero bueno. Para los tres días que quedan, la verdad es que no estoy nervioso. Tengo el pelo un poco blanco ya y unos cuantos ralis a mis espaldas. Si me pongo nervioso, es que algo no va bien», confesaba ya en el vivouac.

La alegría fue total, ya que, un par de horas después de que entrara en meta Sainz, los organizadores informaron de que le quitaban la polémica sanción de diez minutos al madrileño que le impusieron por golpear, presuntamente, al piloto de quads Kees Koolen en la etapa 7. Bruno Famin, director de Peugeot Sport, confirmó a los medios allí desplazados que los comisarios dieron la razón a Sainz, tras estudiar la telemetría. «Carlos avisó cuatro veces a Koolen con el sentinel, redujo bruscamente la velocidad y durante 12 segundos siguió al quad a una velocidad de entre 50 y 60 km/h. Por último, bajó hasta 37 km/h antes de adelantar al quad. Todo eso ha quedado probado por los datos de telemetría», señaló Famin, en declaraciones recogidas por ‘Marca’.

Pese a quitarse de encima el ‘SuperFiambalá’, no cabe lugar a los despistes. La larga especial de 375 kilómetros (casi tantos como enlace), con meta en San Juan, en zonas de tierra a más de 2000 metros de altitud pondrá a prueba el estado físico y mecánico de los candidatos al título.

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