Garzó aplica la lección de Alemania

Héctor Garzó, en la puerta de entrada a su box durante la cita del FIM CEV de este fin de semana en Cheste. / lp
Héctor Garzó, en la puerta de entrada a su box durante la cita del FIM CEV de este fin de semana en Cheste. / lp

«El quinto puesto en Sachsenring no fue una sorpresa para mí. La lluvia siempre se me ha dado bien y sabía que me podía colocar entre los 15 primeros», afirma El valenciano busca hoy en Cheste el liderato en el FIM CEV tras su debut mundialista

MARIAN HINOJOSA CHESTE.

Héctor Garzó pidió su primera moto a los seis años, que le llegó a los ocho tras insistirle mucho a su padre. El piloto valenciano formado en la escuela del circuito Ricardo Tormo, la Cuna de Campeones, corre actualmente con el equipo Team Winu CNS en la categoría de Moto2 del FIM CEV Repsol. «Pensaba que se daría cuatro vueltas y se cansaría, pero no fue así», comenta Carlos, el progenitor del piloto de paterna y que le acompaña siempre que puede en las carreras: «Al final terminé convirtiéndome en su mecánico y arreglándole la moto». Asegura que no era motero, por lo que no fue él quien transmitió al chaval la afición por este deporte.

Desde que se subió a su primera moto no volvió a bajarse. Se inició en las competiciones a los diez años y desde entonces no ha parado. Su talento no ha pasado desapercibido y es que Garzó tuvo la oportunidad de debutar en el Mundial en Sachsenring debido a la lesión de Xavi Vierge en Assen. «El equipo Yamaha Tech3 me dio la oportunidad y fue un sueño cumplido», comenta.

Ese debut en el Mundial vino dado por la buena temporada que está haciendo en los dos certámenes en los que participa este año y que apenas le van a conceder un respiro en julio. En el Campeonato de España, lidera la categoría de Super Stock 600 con 86 puntos por los 59 del segundo, Marc Alcoba. La siguiente cita será el próximo fin de semana en Motorland. Pero es que hoy tiene la ocasión de asaltar el liderato del FIM CEV en Moto2. A Garzó se le han acumulado los retos este verano. El primero fue inesperado: participar en una carrera en el Mundial sin apenas tiempo para asimilar la noticia, ya que recibió la oferta dos días antes de arrancar el GP de Alemania.

La principal novedad era la moto. No existía mucha diferencia entre la que utiliza habitualmente y la que usó en Sachsenring, ya que el chasis es el mismo y la forma de trabajar de los mecánicos era similar. «Sin embargo, las primeras sensaciones fueron extrañas, pero no solo por la moto sino por el ambiente en general. No me encontraba del todo centrado», admite Garzó.

Y es que una de las grandes diferencias que pudo notar el valenciano fue a la hora de coger velocidad. «Nada más salir a pista ya se rueda en tiempos rápidos y sin embargo en el CEV nos cuesta un día o dos llegar a registros decentes», precisa. A pesar de no marcarse ningún objetivo previo a la carrera más allá de aprender y disfrutar de la experiencia, Garzó consiguió colocarse en la segunda fila tras realizar su vuelta más rápida en la clasificación.

Asegura que ese gran resultado no fue una gran sorpresa para él. «La lluvia siempre se me ha dado bien y a pesar de no marcarme ninguna posición sabía que me podría colocar entre los 15 primeros», asegura. Cuando rubricó esa quinta posición en la parrilla de salida, sus objetivos no cambiaron. La carrera iba a ser en seco y Héctor Garzó era consciente de que no tendría la ventaja que le daba la lluvia. Por ello decidió tomarse la carrera con calma y disfrutar de cada vuelta.

Cuando el semáforo estaba a punto de apagarse para dar lugar al inicio de carrera Héctor confiesa que se sentía nervioso. «Pero me concentré en hacer una buena salida y disfrutar de la experiencia», afirma. El sueño duró muy poco, ya que tras cuatro vueltas el piloto se fue al suelo: «Me pudo el estar con pilotos tan rápidos y a raíz de eso vino la caída». Pero lo que a muchos les puede parecer una decepción, para el valenciano fue toda una lección: «Me sirvió para aprender, porque solo las cuatro vueltas que hice en el Mundial valen como un campeonato en el FIM CEV».

A pesar del mal sabor con el que le dejó la caída, Héctor Garzó prefiere quedarse con lo positivo que le ha aportado el debut. En cuanto a si volverá a estar en una parrilla del Mundial, afirma no saber nada al respecto, aunque desliza: «Si me volvieran a dar la oportunidad no dudaría en aceptarla de nuevo».

De cara al futuro, el piloto de Paterna seguirá la temporada que viene con su actual escudería, el Team Winu CNS, en el FIM CEV y prefiere centrarse en su lucha actual que es intentar ganar esta temporada. Lo que esta claro es que vuelve del Mundial con un grado más de experiencia y pondrá a prueba todo lo aprendido para tratar de desbancar hoy del liderato a Ricky Cardús.

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