Análisis

Vettel, el amuleto que necesita Ferrari

Vettel, celebra una victoria con Ferrari. / EFE

A falta de cinco carreras para el final, la distancia entre Vettel y Hamilton es de 34 puntos: un fallo más de los de rojo será fatal para sus opciones

DAVID SÁNCHEZ CASTROMadrid

Sebastian Vettel fue nombrado, con total merecimiento, piloto del día del GP de Malasia. Remontar 16 posiciones y acabar 4º, rozando por momentos incluso el podio, le valió al alemán no sólo minimizar la sangría de puntos que podía haber perdido, sino también ganarse el miedo y el respeto de Mercedes para lo que queda de temporada.

De arriesgarse a salir de Sepang con 53 puntos, Vettel consiguió que sólo fueran 34 puntos los que Lewis Hamilton tiene de ventaja sobre él. En Ferrari no pueden estar más satisfechos, lógicamente. El problema en el turbo que le privó de rodar el sábado y que, después, se reprodujo en el coche de Räikkönen, les dejó sin armas suficientes para lograr una victoria con la que muchos contaban para meter el miedo en el cuerpo del actual líder del campeonato. Sin embargo, esos mismos, también se temían que Vettel no fuese ni siquiera ‘top 5’ el domingo. Craso error.

Sebastian Vettel está en condiciones de lograr lo que no logró Fernando Alonso: romper el ‘status quo’ de la Fórmula 1 y acabar con el dominio del equipo campeón y gran favorito al título. En los últimos años, pese a los tímidos intentos de Red Bull o la propia Ferrari, Mercedes se ha acabado llevando el gato al agua, con sus dos pilotos como únicos candidatos posibles a proclamarse campeón. Ahora Vettel ha encontrado la oportunidad de conseguir un nuevo campeonato del mundo, pero esta vez sin ser el gran candidato. Como en 2010, el alemán tiene el aliciente de ser el candidato en una esquina del ring, y no el que defiende el título. En esas condiciones, es donde Vettel rinde mejor.

Por eso es normal que no tenga paciencia para quítame allá esos doblados. Las palabras que le dedicó a Fernando Alonso no denotan una especial enemistad hacia el asturiano, que pese a haber sido su rival por varios títulos en el pasado, nunca ha llegado a ser su enemigo. Ver esas décimas que perdió tras Alonso en el marcador de tiempos le desquició, pero sólo en el fragor de la batalla. Su verdadero objetivo no es Alonso, obviamente, sino un Lewis Hamilton que aún tiene margen para fallar gracias a esos 34 puntos con los que llega a Suzuka.

Si Ferrari quiere volver a ver a uno de sus pilotos en lo más alto, tendrá que pelear contra problemas propios, ajenos y contingencias varias. El golpe de Lance Stroll, por el que el piloto de Williams ha salido totalmente absuelto y sin castigo, que destrozó el SF17-H de Vettel cuando ya acabó la carrera afectó a la caja de cambios del alemán.

Dicha pieza será evaluada contrarreloj en Maranello, y determinarán si se puede arreglar y, por tanto, usar este fin de semana, o bien debe poner una nueva. Si se da este último escenario, Vettel será penalizado con cinco posiciones por ser la quinta caja que estrenan. Otra piedra más en el camino del Cavallino Rampante, para sonrisa en Mercedes.

Por si la pelea entre Hamilton y Vettel no fuera suficiente, ahora se ha metido Red Bull de por medio. Como en los últimos años, la escuadra austríaca se ha colado como juez (y quizá, parte) del final del campeonato del mundo, primero de la nueva era híbrida en el que hay dos contendientes de distintos equipos peleando por el título.

La victoria de Max Verstappen en un circuito como Malasia ha hecho levantar muchas cejas en el ‘paddock’ de la Fórmula 1. El Red Bull RB13 es un monoplaza con muchas virtudes técnicas, pero una de ellas no es la potencia neta. El motor TAG-Heuer no es más que un Renault con otro nombre, que está por detrás de los Mercedes y Ferrari en prestaciones. En un trazado con rectas largas como el de Malasia no desentonaron, ni mucho menos, en el coche de Daniel Ricciardo y Max Verstappen, como bien sufrieron tanto Valtteri Bottas como Lewis Hamilton.

¿Se repetirá este buen rendimiento en las próximas carreras? Desde Mercedes temen que se les escape un Mundial para el que partían como favoritos y, ante la duda, ya se ponen la venda antes de que supure la herida.

Mercedes, ¿en problemas?

Lewis Hamilton consiguió una ‘pole’ imparable el sábado, pero el domingo no tuvo ninguna opción a transformarla en victoria. Malasia les hizo sufrir más de lo esperado, y aunque el sábado gozó de un día soñado, ya no confía tanto en el W08 como lo hacía antes.

«Hay problemas muy serios que no puedo explicar, pero realmente debemos rectificarlos para el coche del próximo año si queremos luchar tanto con Ferrari como con Red Bull cuando mejoren. Hay mucho trabajo por hacer, pero ahora mismo no hay nada que podamos hacer porque el coche es cómo es», se lamentaba tras el segundo puesto de Malasia, que rompió una racha tras tres victorias consecutivas.

¿Se está riendo Hamilton de sus rivales o realmente tienen problemas? En Mercedes se temen que la recta final del campeonato sea territorio Ferrari. Hamilton sabe que Vettel no va a ceder ni una pulgada en su pelea por el quinto título, y ganárselo al rey de las últimas temporadas, tiene un aliciente extra.

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