Mundial

Lewis Hamilton, la constante a despejar en 2018

Lewis Hamilton, rodando con su Mercedes en los test que se llevaron a cabo en Montmeló. /José Jordán (Afp)
Lewis Hamilton, rodando con su Mercedes en los test que se llevaron a cabo en Montmeló. / José Jordán (Afp)

El británico es el gran rival a batir, y a la vez el principal favorito para repetir | El cambio de motor en McLaren, la gran esperanza para que Alonso vuelva arriba, mientras Sainz busca su doctorado

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Hacer predicciones acerca de un campeonato tan largo como el de Fórmula 1 suele ser tan útil como lavar el coche en un día de lluvia, aunque mucho más divertido. Lewis Hamilton defiende la corona, otra vez, en un año en el que parte como el gran candidato y que salvo sorpresa, tendrá en su mano de nuevo. El gran trabajo de Mercedes en los últimos años y la estabilidad normativa no invitan al optimismo a quienes no quieran ver un nuevo paseo del piloto otrora archienemigo de la afición alonsista. El W09 apunta a ser tanto o más dominante que su predecesor, lo que unido a un Hamilton en su plenitud, puede determinar un año con poca batalla arriba.

En buena medida, despejar esa 'X' de la ecuación dependerá de la labor de Ferrari y Red Bull. Sebastian Vettel, Kimi Räikkönen, Max Verstappen y Daniel Ricciardo tienen la labor, nada desdeñable y que firmaría el mismísimo Hércules, de tumbar a uno de los mayores titanes de la historia de la competición. Hamilton no sólo está a un paso de superar a leyendas como Alain Prost o el propio Vettel, sino que además está en disposición de igualar al mítico Juan Manuel Fangio con cinco títulos. Aunque entre aquella F1 y esta hay eones de diferencia, imposibles casi de enumerar en estas líneas, no le resta valor a una tarea que le va a llevar, al menos, 21 carreras.

Tanto Ferrari como Red Bull parten como los candidatos al título. Esos aspirantes al trono que esperan hundir al emperador, que además tendrá que tener la mirada puesta a su lado, ya que Valtteri Bottas se ha mostrado dócil por el momento, pero que puede convertirse en un verdadero problema en su zona de confort si no está avispado. En la Fórmula 1, más que en cualquier otro deporte, el primer enemigo viste los mismos colores y lleva un coche (casi) igual.

Vettel, Räikkönen, Verstappen y Ricciardo tienen la labor nada desdeñable de tumbar a uno de los mayores titanes de la historia de la competición

En el box rojo tienen serias esperanzas en esta temporada. Vettel está de dulce, y ya en la pretemporada demostró que tanto él como su compañero parten en un gran estado de forma. Si el SF71H ha nacido como los datos de la pretemporada han mostrado, parten con una ligera ventaja sobre Red Bull y su RB14. No será fácil otro año a remolque para los de Maranello, aunque son conscientes de que tendrán que trabajar muy duro y esperar algún golpe de suerte para adelantar a Hamilton y a Bottas. En la misma línea están Ricciardo y Verstappen, aunque saben que no sólo tendrán que mirar hacia adelante, sino también atrás.

El vuelo del fénix de Woking

Quitarse a Honda de encima ha sido la mejor noticia que podían tener los ingenieros de McLaren con respecto al año pasado. El MCL33 nace con una nueva alma, creado por Renault, y que pretende darles un salto de calidad que les impedía el motorista japonés. Las dudas en torno a la fiabilidad de los datos obtenidos por Toro Rosso, con nuevo motor suministrado por Honda, durante la pretemporada y los rumores interesados sobre un vacío legal que les hizo montar ocho motores distintos en ocho jornadas pone en cuarentena esa presunta mejora que han tenido los nipones con respecto al año anterior.

Quitarse a Honda de encima ha sido la mejor noticia que podían tener los ingenieros de McLaren

Lo que está claro es que en McLaren están satisfechos. Ser el equipo que menos kilómetros ha rodado en los test de Montmeló no parece preocuparles demasiado, ya que han obtenido datos suficientes como para ser optimistas. ¿Cabe esperar una mejor campaña que 2017? A poco que aguanten, sí.

Fernando Alonso afronta este año una temporada como ninguna otra en su carrera deportiva. Compaginar su labor de piloto de Fórmula 1 con el Mundial de Resistencia le dará el tiempo justo para descansar, pero a su vez el descanso suficiente del 'gran circo' como para montarse cada fin de semana que le toque en el McLaren con unos 'inputs' que le pueden venir muy bien. Su labor con Toyota complementará la de McLaren, y viceversa. Tanto él como Stoffel Vandoorne salieron más que contentos de los test, pese a no dejar bien claro en qué posición se encuentran. Cuando se suban al monoplaza naranja-papaya en Australia tendrán que confirmar esas sensaciones. El objetivo es claro: pelear de manera constante no sólo por acabar las carreras, que era lo que tenían como pobre meta en los años anteriores, sino hacerlo en el 'top 10', y si pueden en el 'top 5'. La palabra «podio» se ha escuchado varias veces en los despachos y pasillos de Woking en este invierno, porque lo ven posible. Otro asunto es que lo sea.

Sobre ese podio también ha tenido que responder, y mucho, Carlos Sainz. El madrileño afronta su primera campaña completa con Renault, y él mismo admitía que en una carrera loca de esas que permiten que un piloto como Stroll acabe tercero, puede conseguir su primer baño de champán en Fórmula 1. Pelear con un hueso como Nico Hülkenberg no será fácil, pero aspira a mucho más que con Toro Rosso. Será, con total probabilidad, su año para doctorarse en un campeonato en el que no sólo se ha ganado el respeto de sus compañeros y rivales, sino el de los jefes de equipo. Esto es un arma de doble filo: el año pasado podía fallar; este, no.

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