GP AZERBAYÁN

Hamilton, un Kasparov para poner en jaque a Vettel

El piloto británico Lewis Hamilton, en los preparativos del GP de Azerbayán.
El piloto británico Lewis Hamilton, en los preparativos del GP de Azerbayán. / Afp

Las estrechas calles de Bakú determinarán si el británico mantiene el buen momento y puede hacerse con el liderato

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

En Canadá no tuvo rival, pero las calles de Baku pueden suponer un reto mucho mayor para Lewis Hamilton. El británico, que buscará superar el sábado la marca de las 65 ‘poles’ de Senna para quedarse a cuatro de la marca de Schumacher, tiene el reto de mantener el ritmo que le ha permitido acercarse a sólo 12 puntos del liderato que sostiene Sebastian Vettel.

El GP de Azerbaiyán (ha cambiado su nomenclatura con respecto al año pasado, que fue GP de Europa) servirá para ver si realmente hay Mundial, como así parece, o no. Las rápidas (aquí se batió el récord de velocidad el año pasado) calles de la ciudad que vio nacer a Gary Kasparov, uno de los mayores maestros de la historia del ajedrez, supondrán un reto tanto para el propio Hamilton como para Vettel, que aún tiene mucho que decir en lo que queda de Mundial.

Después de una carrera en la que se vio obligado a remontar, Vettel quiere sacarse la espina con una pelea de tú a tú en el trazado azerí, que vivirá este año su segundo ganador ya que Nico Rosberg fue quien conquistó la prueba el año pasado.

Quien marcó la velocidad más rápida del año pasado en Baku fue, precisamente, el ‘outsider’ Valtteri Bottas. El finlandés ya sabe lo que es ganar una carrera en este Mundial, y las sensaciones que va dejando en Mercedes son muy positivas. Tanto es así que Hamilton, que nunca se ha prodigado en excesivos halagos hacia sus compañeros, le considera un piloto perfecto para el equipo alemán. Eso no significa que vaya a dejarle hueco o vaya a dejarle pasar, pero sí considera que «se ha ganado un sitio y seguirá creciendo».

Estas palabras no son baladí, viniendo de quien vienen y en el momento que lo hacen. El verano, y con ello el parón de vacaciones, está a la vuelta de la esquina, y el asiento de Bottas para 2018 está en el aire. Hamilton amenazó, de manera velada, con una espantada a final de 2017, aunque es algo harto improbable que ocurra como él mismo admite. No así puede hablar Bottas: su contrato acaba cuando finalice la presente temporada. Entre los candidatos que hay a ese puesto se encuentra un Fernando Alonso que está convencido de que seguirá en F1 el año que viene… y que lo hará en un coche ganador.

La penalidad de Alonso se llama McLaren

No por previsto es menos noticiable: Fernando Alonso saldrá al fondo de la parrilla o desde el ‘pit lane’ el domingo. McLaren ha decidido sustituir varias piezas de su unidad de potencia, concretamente de la MGU-H que es el gran hándicap que están sufriendo en este primer tercio del año. Perderá 15 posiciones, salvo que sean más si se rompe algo este viernes (y nadie lo descarta).

La situación en McLaren es insostenible, y Alonso no va a aguantar mucho más si sigue Honda. El ultimátum está encima de la mesa: o le dan un motor con opciones a victoria, o se va de McLaren. El equipo está enfrascado en negociaciones para romper con el motorista japonés, pero nadie se atreve a avanzar cuándo se va a producir esa noticia, ansiada desde Woking. El tiempo corre en su contra, ya que si cambian de motorista deberán adaptar el diseño del futuro MCL-33 al motor. El deseado es Mercedes, como es normal.

Alonso, por su parte, tiene claro que no va a perder más tiempo. Quiere volver a ganar, sea en McLaren o no, y sea en F1 o no. «Tengo la experiencia y la certeza de que las cosas no están tan claras como se dice desde fuera. Se dice que sólo hay sitio aquí y aquí y luego hay muchos más de lo que se pueda pensar. Hasta septiembre u octubre no voy a hablar de ello», afirmó ante los medios españoles. «El año que viene voy a ganar. Donde esté, voy a ganar», dijo muy serio y claro.

No le quedan muchas más opciones que pensar dentro de la F1, pero el pasado fin de semana ya dejó claro que está muy al día de lo que ocurre en Le Mans. Su amigo Antonio García, piloto de Corvette en la categoría GTPro, ya le ha tentado muchas veces. Aunque Toyota y Porsche (este con la boca pequeña) han dicho que no pueden ficharle, si Alonso se pone a tiro, al menos le hará dudar. En cuanto Alonso mueva ficha, los peones rivales pueden empezar a temblar.

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