GP de Australia

Los candidatos al título se retan desde Melbourne

El Mercedes de Lewis Hamilton rueda en Melbourne. /Afp
El Mercedes de Lewis Hamilton rueda en Melbourne. / Afp

Hamilton parte como el favorito en un trazado en el que ha sumado cinco de las últimas seis ‘poles’, pero Vettel y Ricciardo prometen batalla; Alonso y Sainz, a la caza de la Q3

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

No va más: los pilotos y equipos ya no tienen más margen para preparar nada. Los deberes que hayan dejado para última hora deberán estar acabados, porque el circuito de Melbourne es el primero de los 21 exámenes que tienen por delante los 20 pilotos que afrontan desde este fin de semana la temporada 2018 de Fórmula 1. El siempre colorido ‘paddock’ del GP de Australia ya bullía de actividad desde este mismo jueves, más de márketing y comunicación que de competición en sí, aunque había muchos ajustes que hacer antes de arrancar los motores para los primeros entrenamientos libres de la temporada.

Aunque todos afrontan con muchas ganas la primera cita de la temporada, va a ser una carrera de la que se podrán sacar pocas conclusiones aún en la lucha general por el título. Que nadie espere ver muy lejos del primer puesto a Lewis Hamilton, si es que no es suyo desde el minuto uno, pero habrá mucho más movimiento por detrás.

El idilio que mantiene Hamilton con este circuito le ha garantizado, al menos, meter miedo desde la primera carrera en las últimas temporadas. Conseguir cinco de las seis últimas ‘poles’ en Melbourne, cuatro de ellas seguidas, no le ha valido para ganar siempre (el año pasado le levantó la victoria Vettel, y el anterior fue Rosberg por una rotura propia de motor), pero en ningún caso le ha privado de pelear al final. En el sinuoso trazado ‘aussie’, que en esta edición cuenta con más baches y grietas que en los últimos años, puede dar algún susto.

En cualquier caso, el británico se ve con fuerzas para ser líder de las apuestas desde el primer momento. No ve techo a su estado de forma, y aunque ya sobrevuela sobre su cabeza la posibilidad de retirarse, no quiere pronunciarse al respecto. «Espero no haber llegado a mi límite como piloto. Obviamente hay un pico para un piloto cuando te cuesta más mantener la forma física, decae el interés y tu conducción, pero creo que no he llegado a ese punto. Estoy en un buen momento y voy a seguir intentando extraer el máximo», dijo ante los medios de comunicación en la rueda de prensa del jueves. Junto a él comparecieron los que, sobre el papel, deberían ser sus dos principales rivales por la corona: Sebastian Vettel y un bromista (como siempre) Daniel Ricciardo, que recordó que entre los tres pilotos presentes en la mesa sumaban ocho títulos… aunque ninguno fuera suyo.

El propio Ricciardo, a quien también le están llegando los cantos de sirena desde otros equipos, advirtió que en su casa (ya se ha subido al podio, no sin polémica, en años anteriores) lo va a dar todo. Aunque el año pasado no pudo ni siquiera escuchar el himno en la parrilla, después de un golpe en la clasificación, llega a tope de motivación. Sabe que el Red Bull es la gran alternativa a la dupla entre Ferrari y Mercedes, y sabe que él y su compañero Max Verstappen pueden dar la campanada. «Hemos tenido un buen invierno, creo que salta a la vista. Me parece que aún estamos entre los tres primeros equipos, junto a Mercedes y Ferrari», destacó. Aún queda por decidir quién les puede pelear esa tercera posición.

Alonsomira al 'top 10'

Ver las clasificaciones de 2017 en el box de McLaren era casi un ejercicio de masoquismo. Todos, desde Eric Boullier hasta el último mecánico encargado de pulir los tornillos, apretaban los dientes y cruzaban los dedos para que no se rompiera nada y pudieran, al menos, llegar a la Q2. Este año con Renault de la mano y un coche mucho más fiable (en teoría), todo lo que no sea pelear por estar entre los diez primeros todos los sábados será un fracaso. Así lo afirma un Fernando Alonso que, pleno de optimismo, incluso se ve peleando con Mercedes y Ferrari por la victoria «en un par de carreras».

Desde este fin de semana tendrán mucho que demostrar. Alonso, Vandoorne y el resto de componentes de McLaren son conscientes de que el margen de mejora que tienen por delante es muy amplio, toda vez que salen del barrizal que han supuesto los últimos años. «Mejoraremos mucho durante la temporada. Deberíamos ser el equipo que más avance en relación a los demás, aunque la integración de una nueva unidad de potencia requiere tiempo», recordó. Demostrar que tienen una buena base para comenzar la temporada es el único objetivo realista para el fin de semana de Australia, donde Alonso ha ganado, ha perdido, ha abandonado y hasta ha sufrido uno de los peores accidentes de su vida, el que tuvo en 2016.

En la misma línea está Carlos Sainz, que tiene claro que todo lo que no sea hacer pruebas en estos primeros días de trabajo real de la temporada, será un error. «Los viernes en Australia son todavía más complicados porque llegas con chasis nuevo, piezas por probar, por hacer algún otro chequeo», recordaba. Tanto él, como Alonso, aspiran al ‘top 10’. Por lo menos.

Primeros inconvenientes del halo

Colar un postizo a los Fórmula 1 como el ‘halo’ trae problemas de todo tipo. Los ingenieros ya se las vieron y desearon para que no les destrozase sus diseños una pieza de siete kilos en todo el medio del monoplaza, pero una vez salvado ese escalón, ya se han acostumbrado. Otro asunto es que, a efectos prácticos, no afecte a los espectadores.

Sebastian Vettel expresó una inquietud en la que muy pocos habían caído: no se ven bien los cascos de los pilotos. Desde la organización de la Fórmula 1 han pedido que los corredores se impliquen y personalicen bien uno de los pocos elementos que tiene el público para diferenciarles de sus compañeros, pero ahora con el ‘halo’ delante, no se va a ver bien. El alemán ha cuestionado que por qué no les han dejado pintarlo, darle un toque propio que les dé un sello personal.

Incluso la propia organización de la Fórmula 1 se ha encontrado con un imprevisto: los semáforos van a cambiar. El halo impide que los pilotos vean con claridad las cinco luces que se apagan para dar la salida de cada Gran Premio, así que van a añadir más, para garantizar que todos los competidores puedan salir en igualdad de condiciones.

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