Análisis

Alonso y la tentación de la IndyCar en 2018

Fernando Alonso, en el 'pit lane' del circuito de Montreal.
Fernando Alonso, en el 'pit lane' del circuito de Montreal. / Efe

El piloto español ha pasado de decir que quiere seguir como sea en la F1 a un «por qué no» a disputar una campaña en Estados Unidos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Fernando Alonso hace tiempo que ya se hartó de esperar a McLaren y sus resultados. El piloto asturiano salió desesperado de su enésimo abandono por culpa de un motor que ya no es que no sea rápido (la carencia de 26 km/h en la recta con respecto a Vettel lo dice todo), sino que ni siquiera aguanta.

Que a dos meses en McLaren no sean capaces de alcanzar un mínimo de competitividad no es un buen argumento para que le puedan convencer para quedarse. De hecho, Alonso ya empieza a ver con otros ojos lo de mandarles a cocinar verdura (a freír espárragos) y quedarse en Estados Unidos, donde ya se ha convertido en un auténtico héroe.

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Alonso se dio un baño de masas con la afición de Canadá por puro agradecimiento. No sabía de qué manera podía hacerlo: primero les lanzó unos guantes, que no llegaron, así que eligió meterse él mismo en la vorágine de fans. «Era una forma de agradecerles todo el cariño que me han dado en estos meses», dijo el asturiano para explicar una reacción muy comentada, y a la vez elocuente, de lo que siente ahora mismo.

Mucho más dijo cuando, en medio de la retransmisión de la carrera de la IndyCar, le llamaron. La presencia del español en la cita de Indianápolis supuso un antes y un después, no sólo para él, sino también para el propio campeonato. Las cifras hablan de un aumento del impacto de la competición de un 700% con respecto a otros años en todo el mundo, con lo que es normal que quieran capitalizar la figura de Alonso como sea. Por eso le llamaron para saludarle en medio de la prueba de Texas. No podía faltar la pregunta de si se ve compitiendo allí en IndyCar, y en lugar de responder lo que dijo hace dos semanas cuando abandonó en el óvalo, sorprendió con un «¿por qué no? No te puedo responder ahora».

El escalofrío que debieron sentir los responsables de McLaren al oír esas palabras tuvo que retumbar hasta el suelo. Alonso ya no tiene la Fórmula 1 como su único objetivo a corto plazo y ya está dispuesto a amenazar con una salida del ‘gran circo’ si las ofertas deportivas no le satisfacen. Lo que tiene ahora mismo encima de la mesa se reduce a tres opciones: seguir en McLaren, irse a otra escudería (Mercedes o nada) o dejar la Fórmula 1. Ya dijo que si no ganan antes de septiembre se pensará otras alternativas, y a día de hoy nada hace pensar que, ni con una hecatombe de por medio, vaya a producirse una victoria de la escudería de Woking.

McLaren, de reuniones con McLaren

Una solución intermedia para convencer a Alonso es que McLaren consiga deshacerse de Honda. El matrimonio entre el equipo inglés y el motorista japonés es absolutamente insalvable, y ya hace tiempo que los contactos con Mercedes se han intensificado por parte de McLaren. Los teléfonos echan humo desde Woking en dirección a Brackley, donde tiene su base de operaciones la escuadra alemana. Estos, de momento, están a la espera.

Sin embargo, tan hartos están en McLaren que Zak Brown ya no oculta que las negociaciones con otros equipos se van a producir. Esta semana se va a celebrar en la sede del equipo una reunión del más alto nivel en el que se van a tomar las decisiones que sean necesarias, sean las que sean. «Hablaremos de las diferentes opciones y de las cosas que se pueden hacer para enmendar la situación. Probablemente no se hagan públicas las conclusiones de esa reunión, pero tenemos que ver qué tal nos recuperaremos en las próximas carreras. No podemos quedarnos sentados a esperar a que las cosas se solucionen solas», dijo Brown en Montreal a los micrófonos de Sky Sports.

De esas reuniones puede salir la solución definitiva del problema. Para deshacerse de Honda tendrán que pagar una cláusula de ruptura de contrato que puede dejar tambaleando las arcas de McLaren, por lo que deben pensar mucho si merece la pena a largo plazo. McLaren está en el filo de la navaja, y tendrán que sopesar si están dispuestos a sacrificar a Fernando Alonso por ahorrarse unos millones, o prefieren darlo por perdido para no arruinarse.

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