Las Provincias

GP de Japón

McLaren toca fondo en casa de Honda

Fernando Alonso.
Fernando Alonso. / Diego Azubel (Efe)
  • La escudería británica marca un hito negativo en el GP de Japón, con su peor clasificación conjunta del año

Cuando McLaren decidió desvincularse de Mercedes para apostar por Honda, que volvía así al ‘paddock’ de la Fórmula 1, lo anunciaron a bombo y platillo. Los inolvidables años de Senna y Prost retumbaban al son de los recuerdos exitosos que las dos compañías vivieron juntas, y contar con un piloto como Fernando Alonso para comandar dicha reunión era un sueño hecho realidad para los responsables. Muy pocos esperaban que aquel sueño se tornaría en una desasosegante pesadilla que ya dura casi dos años enteros.

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Lo peor ya ha pasado. Tanto Jenson Button (que dará un paso a un lado en 2017) como Fernando Alonso ven la luz al final del túnel, y ansiosos esperan que pronto todo el sufrimiento y el trabajo dé sus frutos en forma de podios o victorias, con permiso de los incontestables Mercedes. Como quien llega al oasis después de 40 días en el desierto, cuanto más cerca están, más agotador se hace dar los últimos pasos. Sólo así se explica que Alonso comenzara la semana en Suzuka aspirando a un quinto puesto y acabe rezando por la lluvia para que le ayude a llegar a los puntos.

Tras la clasificación de este sábado, en McLaren hubo caras muy largas. No se lo podían creer: la peor clasificación del año en conjunto. En casa de Honda, donde no se permitía el fallo, afloraron todos los problemas que llevan acumulados en dos campañas. Fernando Alonso no pasó del 15º puesto después de cruzar el corte a la Q2 en el que se quedó Jenson Button para acabar el día 17º. El británico no se mordió la lengua, y estalló: «Cada curva de media velocidad, alta velocidad, cambio de dirección, la larga curva 7… Nada funciona en lo que en teoría es bueno nuestro coche. Nunca va a ser un buen circuito para nosotros», se resignaba el campeón del mundo de 2009. La crítica de Button lleva un dardo certero y doloroso: no habla de carencia de potencia, ya que eso es responsabilidad de Honda, sino de problemas de adaptación del chasis, una cuestión de McLaren.

Eric Boullier, jefe de la escudería y máximo responsable con permiso de Ron Dennis, lanzó hace unas semanas otra de esas grandilocuentes frases que sirven para llenar titulares: «Nuestro chasis estará a la altura de Ferrari». Nada más lejos de la realidad. La ‘Scuderia’ fue la única en condiciones de rebatir la ‘pole’ a los hombres de Mercedes, envueltos en una turbulenta lucha interna y, en el caso de Hamilton, externa contra los medios de comunicación. Mientras, en McLaren veían cómo debían esperar a que los Renault, un equipo que normalmente lucha por no caer eliminado al inicio del día, les hacían sudar sangre para colar a Alonso en la segunda tanda de la clasificación.

La montaña rusa de sensaciones que viven en McLaren-Honda se transmite en cada carrera al rendimiento puro del coche. El propio Fernando Alonso lo decía tras esa decimoquinta plaza de la parrilla: «Estar el decimoquinto y el decimoséptimo no es la posición ideal para los dos McLaren después de unos grandes premios en los que estábamos habituados a estar en la Q3 o al menos peleando por la Q3. Estamos siendo más lentos de lo que pensábamos». Con este escueto análisis, Alonso dejaba caer que no entienden, ni saben cómo entender, por qué el rendimiento es tan cambiante de una carrera a otra. Que en un circuito propiedad de Honda se vean sorprendidos por las características de las curvas y no sepan qué puntos del coche requieren apuntalar, es digno de estudio.

El camino a tomar en adelante es complejo, a la par que interesante. Es innegable la mejoría dada de un año para otro para el conjunto McLaren-Honda, aunque los pasos no son zancadas hacia el éxito, tal y como esperaban en las sedes de Woking y Suzuka. Las aspiraciones para 2017 son altísimas, de nuevo, y tras pasar de luchar por acabar la carrera a hacerlo por los puntos, el siguiente paso natural es intentar colarse en la zona alta de la tabla, rascar podios y, si se puede, victorias.