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GP de Australia

Al asedio de Mercedes

Hamilton (i) celebra una victoria ante Alonso.
Hamilton (i) celebra una victoria ante Alonso. / AFP
  • Los campeones del mundo defienden el título con sólo ellos mismos como rivales

¿Puede alguien con Mercedes? Esa es la gran pregunta. La respuesta no es nada esperanzadora para los que esperan un Mundial igualado: probablemente no. Si algo ha dejado clara la pretemporada es que Lewis Hamilton y Nico Rosberg sólo se tienen de rivales a sí mismos. Quizá este sea uno de los grandes atractivos de esta temporada 2015 que arranca este viernes en Melbourne, como cada año. Quizá sólo Hamilton y Rosberg estén en condiciones de poder mostrar batalla, al menos entre ellos, porque los demás parecen estar uno o dos pasos por detrás. El poderío que vivimos en 2014 se puede repetir en 2015, y eso es lo que temen todos los que no ven más allá del segundo puesto.

Si las dos primeras posiciones parecen ya definidas, las demás no están ni mucho menos concretadas. Williams parece un paso por delante del resto, merced a una fiabilidad que les ha permitido rodar durante todos los test y un rendimiento más que aceptable tanto por parte de Valtteri Bottas como de Felipe Massa. Tanto el finlandés como el brasileño parten con la inercia del buen 2014, y como los únicos en condiciones de poder acercarse mínimamente a los Mercedes. El FW37 ha nacido con buen ritmo, y lo mostrado por Bottas el año pasado supone una gran ventaja de partida. Con un Massa que parece haber recobrado la alegría por pilotar y un Bottas en claro ascenso en sus cualidades, la veterana escuadra presidida por Frank Williams parece haber tomado ese segundo puesto a rueda de Mercedes.

Tras ellos, pero no muy lejos, hay varios equipos que pueden presentar batalla. Red Bull, con Ricciardo como teórico líder de filas frente al casi novato Kvyat, llevará en este 2015 un chasis que, por primera vez, no ha tenido la firma de Adrian Newey, aunque sí su supervisión. Rob Marshall ha sido el responsable de la creación de un RB11 que se descubrió en los test con una vistosa decoración de camuflaje en la que se escondieron tanto carencias como innovadoras soluciones que pueden suponer toda una revolución este año.

Junto a ellos en las parrillas, probablemente, estará la renovadísima Ferrari. Con Sebastian Vettel como nueva punta de lanza, el 'Cavallino' quiere volver a rampar como antaño. La revolución ha cubierto todos los campos, incluido el de su jefe de equipo, que ahora tiene a Maurizio Arrivabene como dueño del puesto. El máximo responsable de la ‘Gestione Sportiva’ tratará de mejorar el paupérrimo año 2014, y contará con el tetracampeón como su mariscal de campo. La gran incógnita es si Kimi Räikkönen estará a la altura. El finlandés, con la paternidad recién estrenada, ha recuperado las ganas de competir y en Jerez y Montmeló sorprendió a propios y extraños con un rendimiento muy superior al esperado. El SF15-T que ha creado James Allison parece haber recuperado el paso acertado y, si bien aún lejos de los de arriba, han dejado muy buenas sensaciones en esta pretemporada.

Si Mercedes, Williams, Red Bull y Ferrari son la cara de esta primera carrera, la cruz sin duda será McLaren. En toda la pretemporada apenas han rodado en condiciones un día, el ya famoso de las 100 vueltas de Jenson Button en Montmeló, pero el MP4/30 está muy lejos de lo esperado. El motor Honda parece potente, parece fiable y parece competitivo, pero de momento ni es potente, ni es fiable, ni es competitivo… porque no ha rodado prácticamente. Si a los problemas de fiabilidad y las numerosas averías le unimos el vodevil del accidente de Fernando Alonso en los primeros test disputados en Barcelona, sólo se puede ser optimista con McLaren por una razón: es complicado dar peores sensaciones, así que todo lo que consigan será un éxito. Presumiblemente irán mejorando poco a poco.

Por detrás, aunque no muy lejos, hay una batalla más que interesante en Toro Rosso. La dupla más joven de la historia de la Fórmula 1 la formarán Max Verstappen, la última joya de la corona de la cantera Red Bull, y el madrileño Carlos Sainz, la demostración perfecta del tesón y la valentía más allá de un apellido ilustre. Ni uno ni otro han conducido nunca un monoplaza en una carrera de un Gran Premio de Fórmula 1, y el morbo por ver quién acabará por delante promete duelos épicos. En el caso del español, además, pesa sobre sus hombros la responsabilidad de ser uno de los herederos naturales de la afición española cuando Alonso se vaya.

Hay muchas preguntas cuya respuesta se empezará a escribir este domingo en el Albert Park de Melbourne. ¿Podrá Mercedes repetir o incluso mejorar lo logrado el año pasado? ¿Reeditará su título Hamilton o se alzará Rosberg con el trono? ¿Logrará Carlos Sainz brillar en su temporada de debut en la Fórmula 1? ¿Dónde está McLaren y, sobre todo, Fernando Alonso este año?