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FÓRMULA 1| GP DE ESTADOS UNIDOS

Hamilton se dispara hacia el título

El Mercedes de Lewis Hamilton.
El Mercedes de Lewis Hamilton. / Afp
  • El líder del campeonato suma su décima victoria de la temporada, quinta consecutiva, por delante de Rosberg y Ricciardo, y Alonso acaba sexto

Diez victorias, cinco de ellas seguidas. Esta es la recta final de temporada que está protagonizando un Lewis Hamilton absolutamente brillante en el Gran Premio de Estados Unidos, un país del que está enamorado tanto deportiva como personalmente. El británico apuntaló un poco más su candidatura para el bicampeonato del mundo y ya son 24 puntos de ventaja los que tiene sobre su único rival, Nico Rosberg, que de nuevo no supo convertir su ‘pole’ en una victoria. El propio Rosberg lo admitía: no se sintió satisfecho con el resultado, aunque sí con su actuación personal. Absolutamente desesperado por no saber qué hacer ante el ímpetu que está cuajando su compañero en este tramo de campaña, y aunque al final de la carrera pudo acercarse algo, Rosberg nada pudo hacer para evitar que su íntimo enemigo le sacase más puntos. Lo cierto es que ya no depende de sí mismo: a Hamilton le vale ser segundo en las dos carreras que quedan.

Daniel Ricciardo completó el podio y se confirmó una vez más como la alternativa al dominio total de los Mercedes. Superó con autoridad a los hombres de Williams, cuyas decisiones estratégicas fueron bastante discutibles, y eso que hizo una de las peores salidas que se le recuerdan. Red Bull estuvo a la altura, al menos por su lado del box, realizó las paradas cuando debía y gestionó los neumáticos de manera brillante. No pudo hacer nada para acercarse a la victoria, ni mucho menos, pero su puesto en el podio tampoco peligró demasiado.

Tampoco Fernando Alonso pudo hacer mucho para evitar, de nuevo, un ritmo desastroso comparado con los de arriba. El asturiano acabó sexto, en una carrera en la que el podio fue un sueño imposible y en la que también dejó algunos destellos de su habitual brillantez con buenos adelantamientos ante rivales de entidad, como el propio Sebastian Vettel. Alonso nunca tuvo opción de rodar en tiempos de los de arriba y, salvo en un momento en el que gozó de la vuelta rápida de la carrera, apenas dio muestras de mejora con respecto a lo visto en el resto de la temporada.

La cita de Austin nos dejó menos movimiento del que nos tenía habituado este campeonato y buena parte de las posiciones se decidieron en boxes. En la salida, mientras por delante los Mercedes y los Williams se iban a su universo aparte, el español se colocaba quinto beneficiado por la pésima arrancada de Daniel Ricciardo, que se quedó clavado en pista. El asturiano estaba intentando resistir ahí, cuando Sergio Pérez mostró su peor cara, embistiendo a un Adrian Sutil que vio frustrada su mejor clasificación del sábado de la temporada. La salida del ‘safety car’ reagrupó la prueba, pero la pelea por la victoria no tuvo otros candidatos que no fueran los Mercedes.

Una carrera de 'catenaccio'

No así el tercer puesto del podio, pero los Williams parecían empeñados en no querer ganar la prueba. Tanto Bottas como Massa, pese a que en líneas generales hicieron una carrera óptima, se vieron perjudicados por el exceso de conservadurismo desde el muro, que aprovechó Red Bull para hacer subir a Ricciardo. El australiano apenas tuvo rivales, y después de pasar a Alonso tras el ‘safety car’, se dedicó a ir escalando y afianzando el podio. Contrasta totalmente con la difícil carrera que tuvo su compañero.

Vettel arrancó desde el ‘pit lane’ debido a que colocó la sexta unidad de potencia completa, y su intención era, obviamente, hacer una remontada de las históricas, a imagen de lo que ya logró en Abu Dabi en 2012, cuando llegó al podio saliendo desde el fondo de la parrilla. Su apuesta desde el principio fue toda una declaración de intenciones: sólo él, Nico Hülkenberg y Daniil Kvyat arrancaron con neumáticos medios, el compuesto más duro del fin de semana. Y su apuesta no se vio alterada por la entrada del coche de seguridad tras el accidente entre Sutil y Pérez: entró dos veces seguidas en boxes, primero para colocar blandos y después para recuperar los medios. De esta manera, creía que podría culminar el ascenso hacia arriba. Sin embargo, le costó mucho más de lo previsto.

En la segunda parada en boxes para todos -tercera para el tetracampeón- sucumbió ante un Alonso que le ganó la partida estratégica con los neumáticos blandos, dejando una de esas imágenes que psicológicamente calmarán a los aficionados del piloto asturiano. Aunque sea por el DRS, los neumáticos blandos y el momento más propicio para encontrarse en pista, el español le ganó la partida a Vettel y ahora ambos están empatados a puntos a falta de dos carreras para que acabe el Mundial. El alemán acabó séptimo tras salir desde el ‘pit lane’ y al final, pese a una carrera más que complicada para él, salvó los muebles tras haberse visto obligado a remontar hasta en tres ocasiones. La pimienta de la prueba la pusieron al final los franceses Vergne y Grosjean, cuya pelea -con Maldonado metido de por medio- se zanjó con un toque entre ambos y más que palabras por la radio. La lucha por el séptimo puesto entre los pilotos ‘bleus’ fue de lo mejor de una prueba que no pasará a la historia por su emoción.

La cita sirvió para confirmar la posición dominante de Lewis Hamilton en Mercedes y en el Mundial. El británico está cuajando las mejores actuaciones de su carrera deportiva y tiene en su mano lograr el bicampeonato. Rosberg se está hundiendo bajo la bota de su compañero, y el domingo Brasil de nuevo puede dictar sentencia.