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Bianchi se mantiene crítico, pero estable

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Los compañeros de Bianchi homenajean al piloto francés / AFP

  • «Cada vez que suena el teléfono, tememos que sea del hospital para decirnos que ha muerto», confiesa el padre del piloto francés

Jules Bianchi aguanta. La escudería Marussia ha emitido un comunicado informando de su estado médico, y en este caso la mejor noticia es que no hay noticias: se mantiene crítico, pero estable. El piloto francés se mantiene en una condición «desafiante», según reza el comunicado, para los médicos, nueve días después del accidente que mantiene en vilo a la Fórmula 1.

Están siendo los días más duros de la familia Bianchi. Los más allegados al piloto galo han aprovechado el comunicado para agradecer las inmensas muestras de apoyo que están recibiendo de todo el mundo del motor, y en especial el homenaje que le dieron a Jules sus compañeros el pasado fin de semana en Sochi.

Philippe Bianchi, padre de Jules, ha sido el primer miembro de la familia que ha expresado el profundo dolor que sienten. En una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport, asegura que cada vez que suena el teléfono se temen lo peor: «Cada vez que suena el teléfono, sabemos que puede ser el hospital para decirnos que Jules ha muerto».

No obstante, está orgulloso de su hijo, que no se rinde. «Al principio nos dijeron que las primeras 24 horas eran cruciales, luego que eran las primeras 72 horas, y aquí estamos todavía, con Jules luchando», afirma.

Con el paso de los días, conforme se van conociendo más datos, parece imposible que Jules Bianchi sobreviviera. Este mismo martes, la publicación especializada ‘Auto und Motorsport’ hablaba de una desaceleración de 92 G, algo inhumano.

Por eso, Philippe Bianchi empieza a creer en los milagros. «Hablo con él, sé que puede oírme. Sus médicos nos han dicho que esto ya es un milagro, nadie ha sobrevivido nunca a un accidente tan grave», asegura.

El ‘pater familias’ se encuentra derrumbado: «Estamos viviendo una pesadilla en un lugar muy lejano a casa. Cuando Jules esté mejor quizás podemos trasladarlo, tal vez a Tokio, y las cosas serán un poco más fáciles, pero ¿cuándo sucederá eso? Quién lo sabe. Ni siquiera sabemos si va a suceder. No tenemos certezas, solo hay que esperar». Eso es lo único que pueden hacer ahora.

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