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Accidente

Bianchi podría quedarse en estado vegetativo o en coma irreversible

El doctor Gerard Saillant (centro), a la salida del hospital.
El doctor Gerard Saillant (centro), a la salida del hospital. / AFP
  • El último parte médico revela que el piloto francés sufre el temible «daño axonal difuso» y que sigue en estado crítico pero estable

Las últimas noticias que llegan desde el Hospital General de Mie, en Japón, no son nada buenas. El parte médico de este martes sobre el estado de Jules Bianchi confirma que el piloto francés sufre «daño axonal difuso», más conocido como DAD, provocado por el fuerte accidente que sufrió el domingo en Suzuka. Este tipo de lesiones cerebrales tiene un pronóstico muy negativo: en el noventa por ciento de los casos, los afectados se quedan en coma irreversible o en estado vegetativo permanente. Bianchi sigue en estado crítico, pero estable, con lo que su vida no corre peligro inmediato.

La familia Bianchi ha querido expresar su agradecimiento a todos los aficionados que les están mandando buenos deseos para la recuperación de Jules. «Es un momento muy difícil para nuestra familia, pero los mensajes de ánimo y afecto de todas las partes del mundo hacia Jules están siendo una gran fuente de apoyo para nosotros. Nos gustaría expresar nuestro sincero agradecimiento», afirma el comunicado emitido por el equipo Marussia.

Jules Bianchi se mantiene en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General de Mie, donde el pasado domingo le realizaron una intervención de urgencia para determinar los daños producidos por el accidente. Para que su tratamiento sea lo más efectivo posible, este martes han llegado al hospital dos de los mejores médicos del mundo en este tipo de accidentes: el profesor Gerard Saillant, presidente de la Comisión Médica de la FIA y uno de los doctores que trató a Michael Schumacher tras su accidente el pasado mes de diciembre, y el profesor Alessandro Frati, neurocirijano de la Universidad de Roma La Sapienza, que ha viajado bajo petición de la escudería Ferrari. Ambos se han reunido con los médicos japoneses que han llevado el tratamiento de Bianchi, constatando, para alegría de la familia, que todo se ha hecho con la máxima profesionalidad y excelencia.

Bianchi sufre una de las peores lesiones encefálicas que se pueden tener, aunque también es una de las más comunes. El piloto francés sufrió una deceleración fortísima, con lo que las conexiones entre las neuronas se han visto afectadas. Dicho de manera más sencilla: los 'cables' que mantienen la cohesión entre las neuronas, los axones, del cerebro de Bianchi, se han roto.

Las consecuencias inmediatas son múltiples. A diferencia de los hematomas, que por definición son localizados, las lesiones cerebrales difusas son muy difíciles de acotar en el mapa del cerebro, por lo que es más complicado realizar los diagnósticos diferenciales (qué síntomas se deben a esta lesión y cuáles no) y la rehabilitación se hace más compleja.

Salvo milagro, Bianchi no sólo no volverá a pilotar, sino que no volverá a ser el mismo. Ahora mismo está respirando con ayuda mecánica, pero si llega a recuperarse, puede caer en el llamado estado de mínima consciencia, más comúnmente conocido como estado vegetativo. En este caso podrá respirar por sí solo, abrir los ojos y responder a estímulos externos de manera refleja, pero sin contenido de pensamiento propio. Se convertirá en la sombra de lo que había sido hasta el momento, y su vitalidad, un trágico recuerdo. La otra alternativa tampoco es mucho mejor: un coma irreversible.

La esperanza aún no está perdida del todo, pero el último comunicado ha sido un auténtico mazazo para los que aún creían en volver a verle correr. Bianchi está en las mejores manos, pero las lesiones son demasiado graves. No hay espacio para el optimismo y sólo queda esperar lo imposible: un milagro.

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