Carmen Boix: «En dos o tres años quiero ir a la Nascar americana»

Carmen Boix, con el mono de piloto. / lp
Carmen Boix, con el mono de piloto. / lp

La valenciana ha vivido momentos increíbles: «Yo vi cómo un padre pegaba un guantazo a su hijo porque le adelanté»

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓNValencia

Carmen Boix (Valencia, 1995) no para de sonreír. Transmite positividad en cada palabra, en cada gesto. Ser piloto de coches de competición ofrece tantos buenos momentos como angustias. Pero no se rinde. Sabía de pequeñita lo que quería y sigue luchando por ello. Esta última temporada se ha proclamado campeona de la categoría femenina de la EuroNascar.

-Como dice la canción de Burning, ¿qué hace una chica como tú en un sitio como este?

-(Sonríe) Me viene de tradición familiar. Ya con siete u ocho años empecé a interesarme. Iba con mi padre a los rallys y mi hermano el mayor corría en karting. Luego lo dejó y yo entré en una selección de pilotos en Valencia. Me gustó mucho y ya me metí a tope.

«Iba con mi padre a los rallies y mi hermano corría en karting. Mi padre compitió con Senna»

-Estoy seguro que en Navidad pedía como regalo un volante.

-(Vuelve a sonreír) Sí, claro. Tenía el juego que llevaba acelerador y freno. Luego cuando crecí ya se lo regalé a mi primo.

-¿Fue su padre quién le motivó a competir en coches?

-Sí, él corría, lo hizo en la época de Ayrton Senna.

-¿Pero llegó a competir con el mito brasileño?

-Sí, sí, corrió con él. Usaba sus neumáticos usados.

-Denos la clave para resistir en un deporte tan competitivo.

-El patrocinio es lo más importante, sin ninguna duda. Hay muchos factores externos en el automovilismo. Luego ya cuando te metes en la pista tienes que contar con la forma de actuar de los demás pilotos o que tengas un motor en condiciones.

-¿Y cómo se consigue un buen patrocinador?

-Los buenos resultados son necesarios porque te permiten hacer contactos para conseguirlos.

-Usted estuvo parada por no tener uno y este año en la EuroNascar empezó con dificultades.

-Para esta pasada temporada tenía patrocinador para una carrera. Pese a que hice un buen resultado, ya no le interesaba seguir. Pensaba que no podría correr más, pero el campeonato sí quería que siguiera y nos dejó un buen precio. Pude hacerlo entero y para el año que viene ya lo tengo garantizado.

-¿Cuántas pilotos mujeres participaban?

-Dos, una italiana (Arianna Casoli) y yo.

-¿Y quién ha sido más rápida?

-Le he ganado en todas las carreras excepto en dos. En una de ellas en un óvalo, que no me adapté bien. Y como le iba ganando cada carrera casi ni me saludaba.

«El patrocinio es lo más importante. Los buenos resultados te ayudan para conseguirlos»

-¿Tan difícil es correr en un circuito ovalado?

-Hay que adaptarse porque sí es diferente a un circuito normal. Además, tiene unas reglas diferentes. Si ves que un rival te va a adelantar tienes que dejarle. Esto pasa en el Europeo, en Estados Unidos no ocurre.

-Ganó entre las mujeres, ¿pero cómo quedó en la general?

-Terminé undécima de veintinueve participantes. Y pude acabar en una mejor posición porque en la semifinal y final se puntúa doble y no me salió bien. Para ser el primer año en la categoría está bien.

-¿Fue una temporada en progresión o ya empezó a tope?

-Ha sido una campaña atípica. En la primera carrera fui directa, no había probado el coche. Quedé séptima, pero en la del domingo pinché y acabé en el puesto 17. Para la segunda carrera, como pensábamos que nos íbamos a casa, me pusieron en un equipo alemán porque el mío ya estaba ocupado. Es decir, empecé en dos equipos diferentes y de los circuitos sólo conocía el de Cheste.

-Ha sido como un máster acelerado, vamos.

-Sin duda. Me ha permitido aprender mucho, saber lo que puedo exigir y lo que no.

-¿Y qué va a exigir?

-Tener test extras.

-¿Qué entrena más, la preparación física o la mental?

-Van unidas. Si te encuentras bien físicamente, a las carreras vas más relajado, te puedes concentrar más. Ahora trabajamos tres días a la semana, pero lo vamos a incrementar a cinco días semanales.

-¿Tiene algún piloto preferente, ese del que intenta empaparse?

-Mi referente ha sido Michael Schumacher. Ya desde pequeña me gustaba todo de él. Su saber estar, su profesionalidad, su forma de conducir.

-Y de las mujeres piloto, ¿María de Villota?

-Sin duda. Además, me entrenó de pequeña, estuve en su escuela de pilotaje. Tenía muy buena relación con ella. Era una mujer espectacular y seguíamos en contacto hasta que ocurrió la tragedia.

-En los campeonatos de niña, ¿con quién tenía que lidiar más, con los rivales o con sus padres?

-Con los padres. Yo vi como un padre pegaba un guantazo a su hijo porque le adelanté. Aunque algún rival también tenía lo suyo. Un niño llegó a decirme que debería estar haciéndome las uñas.

-¿Es la Fórmula 1 su objetivo o pretende vivir del automovilismo en otra categoría?

-Todo niño sueña con la Fórmula 1 porque es la carrera con más visibilidad en Europa. Pero es prácticamente imposible llegar. Necesitamos millones invertidos en años anteriores. Lo tengo descartado. Me encantan los turismos y los he disfrutado mucho. Hay que ser realistas.

-Y siendo realista, ¿cuál es su objetivo para el año que viene?

-Acabar entre los seis primeros en la clasificación de la EuroNascar. Y en dos o tres años participar en Estados Unidos. Allí la Nascar es más que la Fórmula 1, se vive como una experiencia familiar.

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