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Canet, maldito desde la pole

Arón Canet, a la derecha, se vio superado por varios rivales desde la salida de la carrera de ayer. / EFE/EPA/FILIP SINGER

«Desde el comienzo de carrera no me he sentido a gusto. No tenía agarre en el neumático trasero», se lamenta el de Corbera tras el GP de Alemania El valenciano acaba en el suelo, como en Austin, donde también partía primeroFolger le disputa la victoria pero acaba asegurando el podio

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Arón Canet está maldito. Hacer la pole es sinónimo de desastre para el valenciano. El primer síntoma lo experimentó en casa. En su epílogo como rookie del Mundial. Fue el más rápido del sábado y aquella noche soñó con celebrar su primera victoria en casa. Con el sonido del despertador, empezó a gestarse la pesadilla que se desencadenó cuando la moto se le quedó parada en la parrilla. Pese a los esfuerzos desesperados de los mecánicos del Estrella Galicia, tuvo que partir desde el pit lane y acabó el 19. Ya esta temporada, en Austin, el de Corbera era el más rápido y se escapó tras la salida: una bandera roja y el oficio de Fenati acabaron por desquiciarle. Se fue al suelo, igual que ayer en Sachsenring. Valencia, Estados Unidos y Alemania, los tres escenarios de una maldición que hay que romper cuanto antes.

Eso pensaba por la tarde el Arón Canet pausado. Cuando las pulsaciones ya habían bajado. El de la mañana era un Canet desesperado. La principal característica de las carreras de la categoría pequeña en 2017 es que su desenlace resulta casi imposible de predecir. El valenciano supo el final de la suya desde que se apagó el semáforo. No quiso aceptar su destino, peleó hasta que llegó el fallo, pero fue consciente durante las 14 vueltas que completó que este iba a producirse.

Por eso, cuando se levantó, apenas hizo el gesto de tratar de incorporar su moto. No quería ni verla. Quitó con todas las fuerzas que le quedaban. Hizo una peineta por encima del cuello. La lanzó al aire, para quien quisiera hacerla suya. «Esto ya nos pasó en Montmeló, tenemos que trabajar para que no nos vuelva a ocurrir», afirmó el piloto del Estrella Galicia, algo más pausado, minutos después, ya en el paddock ante el micrófono de Movistar.

Mientras la salida de Joan Mir fue de líder, la de Canet ya proclamaba que algo no iba bien. «Desde el comienzo de carrera no me he sentido a gusto con el neumático duro, pero en ese momento he creído que era algo momentáneo. Esperaba ser capaz de tirar con fuerza a continuación para marcharme con el grupo de cabeza», comentó. Pero no. Imposible seguir el ritmo del líder, Romano Fenati y Marcos Ramírez. Si los GP precedentes se resolvieron en pelotón, el de Alemania se lo jugaron estos tres pilotos, claramente más rápidos que el resto.

Por detrás, Canet seguía padeciendo en su particular via crucis. Rodaba un segundo más lento que la cabeza, pero tampoco podía seguir la rueda de pilotos como Oettl, Bulega o su compañero, Enea Bastianini. «Me he dado cuenta de que no tenía agarre en el neumático trasero, lo que me ha dado muchos problemas tanto en el paso por curva como a la hora de acelerar en la salida de éstas. Me he esforzado al máximo para cambiar la forma de pilotar, forzando más el tren delantero», se lamentó.

Al final, sucedió lo inevitable cuando un piloto está incómodo sobre su moto. Llegó el fallo y la caída. «Se me ha cerrado la dirección y no he podido evitarla. Lo positivo es que en entrenamientos hemos sido rápidos, ha sido una lástima no tener la misma sensación en carrera», lamentó Canet. A decir verdad, conforme se le veía sobre la pista, da la sensación de que aunque hubiera visto la bandera a cuadros habría quedado fuera de los puntos.

Su team principal, Emilio Alzamora, también hizo la lectura del vaso medio lleno. «Había montado el neumático duro y no tenía muy buenas sensaciones con él, pero casi toda la parrilla lo había elegido y eso daba cierta igualdad de condiciones. Lo positivo es que Arón había logrado la pole y demostrado que es rápido», señaló el catalán, quien añadió: «A mediados de julio tenemos un test en Brno y seguramente nos servirá para llegar mejor preparados cuando se reanude el campeonato».

Quien se marcha de vacaciones más que feliz es Mir, que sacó puntos a todos sus rivales: al cero de Canet hay que sumar el de Jorge Martín, lesionado y que incluso es duda para Brno. Fenati minimizó el daño al concluir segundo.

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