Las Provincias

La bici que impulsó a Vicentín

Vicente Pérez atiende ayer las indicaciones de los miembros de su equipo en el box. :: jesús signes
Vicente Pérez atiende ayer las indicaciones de los miembros de su equipo en el box. :: jesús signes
  • El joven de Cullera que debuta este fin de semana en el Mundial pilota desde los seis años y lucha por seguir en el CEV con equipo de Rins

  • «Mi padre prometió que me compraría una moto si aprendía a ir con dos ruedas»

Vicente Pérez se ganó su primera moto sobre una bicicleta. Su padre es un gran aficionado al mundo de las dos ruedas: «Fue subcampeón de España». Vicente Pérez Pomares se llama y, claro, le apodan El Poma: «Yo no tengo ninguno. Vicentín me llaman». Un día, Vicente retó a Vicentín: «Si aprendes a ir en bicicleta sin las dos ruedas de apoyo, te compro la moto». El hoy debutante en el Mundial tenía cinco años, pero enseguida se puso a la faena. Halló un cómplice en su abuelo, que le estuvo ayudando, pero al final del día ya había logrado el objetivo. «Entonces mi padre me dijo: 'Pues ahora, cuando hagas un caballito'», relata sonriente.

Al final, El Poma cumplió con su primera promesa, sentando las bases del que puede ser un nuevo piloto del Mundial con denominación de origen Comunitat Valenciana. «Me compró una moto china. De 100 euritos. El primer día fue un desastre. Salimos a un descampado por Cullera y me estampé», comenta el joven. Poco después, inició su etapa formativa en el deporte de las dos ruedas. A los seis años a estaba corriendo la Copa Bancaixa.

Ahora ha cumplido los 19 y, como casi todos los pilotos, pese a su corta edad es todo un veterano. Sabe que en este deporte nadie le va a regalar nada, y menos si no va con el dinero por delante. «Siempre me ha ayudado Guillermo Barberá a progresar como piloto. Ahora tengo a mi mánager, Tomás Llopis, pero yo provengo de una familia humilde», señala. No puede aportar ni de lejos los en torno a 150.000 euros que le han pedido por correr. Necesita que una estructura apueste por él.

Este año ha corrido el FIM CEV en la categoría de Moto3. Lo ha hecho con el equipo del mundialista Álex Rins, donde afirma que se ha sentido muy a gusto. «Estoy aprendiendo muchísimo cada vez que me subo a la moto», indica. Su plan de futuro, en principio, pasa por repetir en el certamen y, posiblemente en la escudería. Sin embargo, no tiene confirmado un puesto allí y este puede depender de su actuación en la última cita del Mundial junior, el próximo fin de semana en Cheste. «Para correr el Mundial me falta experiencia, y eso se gana haciendo carreras. El primer objetivo para 2017 es estar en alguna como wild card», afirma.

No es de extrañar que ayer estuviera especialmente contento. No borraba la sonrisa en ningún momento y se mostraba bromista. Rubricó un meritorio duodécimo puesto al final de las dos sesiones de entrenamientos libres con una mejor vuelta de 1.40.010. Satisfacción plena, a pesar del traspié matinal, cuando se fue al suelo en su sexto giro. «Ha sido por los nervios de estar en el Mundial. Luego en la segunda tanda la verdad es que ha ido mucho mejor, pero debo ir paso a paso. No ha estado mal para ser mi primer día y con una moto que no conozco», comentó. Como ventaja, debuta en el circuito en el que se ha criado: «Tengo muchos recuerdos, un sinfín de anécdotas. Aquí podría correr con los ojos cerrados».

Pero lo está haciendo con ellos bien abiertos. Atento a todo lo que acontece a su alrededor. «Es todo muy parecido al FIM CEV, ahí son todo equipos profesionales también. La forma de trabajar es similar, la mayor diferencia es que todos los pilotos van desde el primer momento a buscar el tiempo para ganar», señala. De entre los rivales con los que rodó en la jornada de ayer destaca a Brab Binder: «Por su forma de frenar y de abrir gas, por todo. Estaba claro que tiene un punto más, me parece que ha sido el justo ganador del campeonato, aunque a mí me hubiese gustado ver a Jorge Navarro como campeón».

Ambos valencianos puede que coincidan en pista de nuevo hoy. El domingo, si todo le va bien al de La Pobla de Vallbona no debe ser así. Vicente Pérez se muestra realista. No aspira a rodar con el grupo de delante, donde se estén jugando la victoria o el podio. «Yo me lo tomo con calma, no me pongo presión porque si lo haces, te estampas», comenta el piloto de Cullera: «¿Mi objetivo para este fin de semana? Acabar la carrera del domingo, aunque sea el último». Si lo logra, habrá dado un paso más hacia una meta que empezó a perseguir en bicicleta.