Las Provincias

Cheste se reestrena para la fiesta de MotoGP

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Marc Márquez, uno de los más aclamados en el pit-walk del circuito de Cheste. :: circuit valencia

  • El Circuit presenta hoy su nueva imagen en los entrenamientos de un GP de la Comunitat con mucha menos tensión que el de hace un año

  • Miles de aficionados aclaman a los pilotos, en especial a Rossi

cheste. «¡Valentino, Valentino! ¡Me muero, ven aquí!». Pasan ocho minutos de las 18 horas. Mientras el sol proyecta los últimos rayos sobre el asfalto de Cheste, Il Dottore ilumina el pit lane con su presencia. Una joven, que luce una bandera amarilla con el icónico '46' del piloto italiano, enloquece ante su presencia. El piloto de Yamaha acaba de bajar hace unos minutos de la sala de prensa. Durante su comparecencia prefería no mirar demasiado a Márquez. Estaban al lado, pero apenas interactuaron. ¿Tensión? Lo ocurrido aquí, hace ahora un año, ha dejado poso, pero nada comparable con aquello.

Con todo resuelto, el único punto de fricción reside en la relación entre Lorenzo y Yamaha. El balear podrá probar el martes la Ducati, pero no hablar sobre las sensaciones en sus primeras vueltas con la nueva moto. Tiene contrato con Yamaha hasta el 31 de diciembre y, tras amagar con no dejarle ni subirse a la montura hasta el 1 de enero, se lo han permitido pero con esta especie de ley mordaza.

Lorenzo lo tiene asumido. «Esto también nos enseña. El contrato está así, ya lo sabemos para negociar en el futuro con cualquier marca», comentó. Luego, cuando se le pidió si ya ha tenido en cuenta este detalle al firmar con Ducati, tampoco lo aclaró. Quién sabe si en 2018 el balear se encuentra con el mismo problema.

Lo cierto es que salvo este asunto casi burocrático, Cheste afronta el fin de semana como una balsa de aceite. Los 4.000 aficionados que acudieron ayer al pit walk aclamaron a sus pilotos favoritos, pero no se dedicaron a abuchear a otros. Lo que a estas alturas ya nadie se plantea es quién goza de mayor popularidad. Rossi será siempre Rossi. En torno a su box hubo cientos de personas que aguardaron más de una hora a la salida de Il Dottore. Unos pocos afortunados consiguieron un autógrafo o una foto hecha a corre prisa con una valla de por medio. Otros tuvieron que contentarse con ver a lo lejos y de puntillas al italiano. El Ricardo Tormo no es su circuito favorito, pero el público de Valencia lo trata como un héroe. «Es importante acabar con un buen resultado pero es muy difícil para mí ganar aquí, este es un circuito muy revirado», deslizó.

Valentino Rossi lideró el conato de rebelión de 2011. Se la tiene guardada a Cheste por aquel Mundial que perdió con Hayden al irse al suelo en Valencia. Hace un lustro, con mucha razón, el italiano reivindicó el reasfaltado del Circuit. Algunos pesos pesados, entre ellos él, llegaron a amenazar con no correr aquí si no se cambiaba el firme.

El reasfaltado fue una primera inversión en cambiar la imagen de Cheste. Durante estos años se han plantado árboles, este año se ha modificado el asfalto de final de recta para hacer más seguro el trazado y se han pintado las escapatorias para hacer más vistoso el Ricardo Tormo. El Circuit ha cambiado hasta su logotipo por otro más moderno. Ha concebido el GP de la Comunitat de 2016 como su particular fiesta de graduación. Cumple 18 años y se hace mayor. Mira hacia el futuro, porque acaba de renovar para un lustro. Lo que duraba una licenciatura hasta el último cambio en el plan de estudios.

Su particular carrera universitaria arranca este fin de semana. Con un evento para el que tiene todo el papel vendido y que arranca con las tres categorías decididas. Con el reto de convertir una cita intrascendente a nivel de campeonato en un evento apasionante.

Y con el deseo de que una nueva generación de pilotos valencianos empiece a brillar. Jorge Navarro se despide de Moto3. Quiere marcharse con victoria. Arón Canet buscará el triunfo como refuerzo, para terminar de autoconvencerse de que en 2017 puede estar arriba en la categoría pequeña. Habrá que ver también Vicente Pérez: da la sensación de que al piloto de Cullera aún le queda un poco para llegar al Mundial. Podría subirse el año que viene, pero pagando un dinero que no tiene. Por el momento, este GP será una gran experiencia para él.

En Moto2, Iker Lecuona tendrá su última lección de este curso exprés antes de afrontar en 2017 su primer Mundial completo. Y junto a esta hornada resiste Héctor Barberá, quien por fin ha brillado en MotoGP. Este fin de semana concluirá su mejor año con la vetusta Ducati de 2014. Desde el martes tendrá la montura que ha usado esta temporada Dovizioso. Afirma que quiere hacerlo bien este GP de casa, pero en sus ojos se adivina que está deseando que llegue ese momento.