Las Provincias

MOTOCICLISMO

Rins trata de llegar a Cheste con opciones de ser campeón del Mundo de Moto2

sepang. Las matemáticas dicen que Johann Zarco puede ser campeón de Moto2, el último título mundialista por decidir, este fin de semana en Malasia. Si estuviésemos ante el Zarco de la pasada temporada o incluso el del inicio de este año, apostar a que esto se pueda cumplir sería fácil. Aunque, extrañamente, esa versión del francés ha desaparecido en el segundo tramo de este curso. Algo que sus dos rivales por el título tratarán de aprovechar en las dos pruebas que quedan para el final de 2016, la primera en el caluroso y húmedo Sepang. Después, para terminar, Cheste.

«Está claro que matemáticamente no se me garantiza esto, pero creo que sí», contestó Rins a la pregunta de si ganando en Malasia y Valencia tenía el pálpito de que puede ser campeón del mundo. El español, que durante una parte de esta temporada fue líder de Moto2, ha complicado muchísimo sus opciones al título con las caídas en Japón y Australia. Se aferra a los problemas del líder y a la presión que pueda notar cuando tiene la posibilidad de repetir Mundial tan cerca de su mano: «Voy a intentar ganar las dos carreras. Está claro que Zarco sufre un poquito al principio de carrera, es lo que se ha visto hasta ahora. Siento menos tensión que él más por la posición y porque se ha puesto Luthi por medio, que por otro motivo».

Dorna, el organizador del campeonato, reunió a los tres contendientes de Moto2 ayer en Sepang, una oportunidad de entender cómo llega cada uno al punto clave de 2016. «El campeonato está bonito y una victoria me hace campeón», analizó Zarco. «Es el camino más directo para serlo y espero empezar a tope desde el viernes, para preparar la carrera. Habiendo sido campeón en 2015 he sentido la presión de no poder cometer errores desde el principio, aunque cometí un par. He aprendido a convivir con eso».