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Héctor Barberá rueda en el último Gran Premio de Aragón. :: avintia racing
Héctor Barberá rueda en el último Gran Premio de Aragón. :: avintia racing

Una pura sangre para Barberá

  • Ducati sube al valenciano a una moto oficial en el Gran Premio de Japón

  • «Es un sueño desde pequeño y confío mucho en mí», señala el de Dos Aguas, que es décimo en el campeonato de MotoGP con 84 puntos

Héctor Barberá siempre fue sobrado de talento. Otros pilotos necesitaban horas de trabajo para lograr lo que el de Dos Aguas conseguía de manera innata. En todos los deportes siempre han existido privilegiados que muchas veces no han sabido controlar su potencia. El caso de Héctor Barberá podría ser paradigma en el motociclismo. El valenciano estuvo a un tropiezo de perderse definitivamente para las dos ruedas. La paciencia, especialmente de los que le rodean, le han traído la serenidad necesaria para que el tiempo le dé una merecida oportunidad. Este fin de semana, Barberá cabalgará en Japón a lomos de una Ducati Desmosedici oficial. Un pura sangre.

Avintia Racing, el equipo del de Dos Aguas y que calza Ducati, ha accedido a la petición de la casa madre. El italiano Andrea Iannone no podrá correr en Motegi y la escudería oficial ha reclamado a Barberá. La elección no es un tiro al aire. Saben que el valenciano, que al año que viene montará en Avintia la moto que pilotará en Japón, es una garantía de éxito. A nadie le sorprenderá si Barberá se bate carenado contra carenado con las motos oficiales. El de Dos Aguas es impetuoso. Excesivo. Barberá no está dispuesto a desaprovechar un sueño, la oportunidad de su vida para demostrar porque estaba llamado en su día a ser campeón del mundo, algo que nunca ha logrado. A una semana de cumplir los 30 años, cuando la mayoría de los pilotos piensa en la retirada, al valenciano le llega la oportunidad que quizá tenía reservada a una edad más temprana.

«Nada, esta noche no he dormido. Es increíble la noticia, es como un sueño. Desde pequeño piensas que quieres llegar. Aunque soy consciente de que vengo para una sustitución, que no es mi sitio ni donde me voy a quedar, confío mucho en mí, en hacerlo y trabajar bien y en afrontar un fin de semana lo más positivo posible», aseguraba Barberá, que conoció la noticia nada más aterrizar en Tokio.

«Es un paso superior, corre y acelera más, gira mejor y supongo que la electrónica también será mejor. Es el paso que le falta a nuestra moto para estar ahí, pero es complicado hablar de la moto sin haberla probado», explicaba con cierta cautela Barberá, que a modo de broma desvelaba que, la semana previa a Japón, en un chat con los amigos con los que entrena con la bicicleta de carretera, había contado un sueño en el que subía al podio en Motegi en condiciones de seco, algo que casi sólo está al alcance de los pilotos de fábrica.

El piloto valenciano, al margen de las dos monturas oficiales que pilotan los italianos Iannone y Dovizioso, es la mejor Ducati del campeonato de Moto GP. Barberá cuenta con 84 puntos y está en el puesto décimo de la clasificación del Mundial. Eugene Laverty, del Aspar Team, es la siguiente Ducati no oficial a 13 puntos del de Dos Aguas. Scott Redding, Danilo Petrucci, Loris Baz y Yonny Hernández ven al piloto de Avintia desde la lejanía de la general. Para Barberá la toma de contacto con la montura oficial será un gran test de cara a la temporada que viene. Avintia contará con las motos que ahora están en las manos de Iannone y Dovizioso.