Un valenciano único en curling

Víctor Mirete realiza un lanzamiento durante el reciente Campeonato de España dobles mixto./LP
Víctor Mirete realiza un lanzamiento durante el reciente Campeonato de España dobles mixto. / LP

Víctor Mirete conoció el deporte, que es olímpico, durante un erasmus en Inglaterra y tiene que viajar constantemente para practicarlo «El año que disputé el Europeo iba todos los fines de semana a Suiza a entrenar»

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

A Víctor Mirete el erasmus le sirvió para enamorarse. A finales de los 90 cursaba derecho. Acabó la carrera, durante la cual obtuvo una beca para estudiar un curso en Inglaterra, pero nunca ejerció. «Empecé la pasantía en un despacho y no me gustó. Me salió la oportunidad de trabajar en una empresa de transportes, y ahí estoy», comenta. Cada día va y vuelve de Gandia en el tren de Cercanías. Eso no es nada con lo que ya ha sido capaz de viajar por su amor, el que conoció en 1998: el curling.

«Es un deporte que tiene su origen en Escocia y que en Gran Bretaña es popular. Nosotros no lo conocíamos. Estaba con gente de Bilbao y Santander y dijimos como una broma que teníamos que jugar a eso», recuerda. Aquel grupo de estudiantes estaban viendo las retransmisiones de los Juegos de invierno de Nagano. «Ese año el curling fue olímpico por primera vez», subraya Mirete. En el campeonato que acaba de arrancar en Pyeongchang se estrena como olímpica la modalidad de dobles mixto, en la que el valenciano ha logrado recientemente el bronce en el Nacional.

Víctor posa con María con el bronce que lograron en el Campeonato de España dobles mixto.
Víctor posa con María con el bronce que lograron en el Campeonato de España dobles mixto. / LP

Mientras el resto de jóvenes dejaron pasar la broma, él se quedó con la idea de que tenía que probar ese llamativo deporte parecido a la petanca, pero que se disputa con piedras, escobas y sobre hielo. «Realmente no es difícil. Lo complicado es lo que hacen los suecos, que dejan la piedra donde lo marca el capitán. A mí se me desvía un poco o se me queda corta», señala. Lo dice ahora, muchos años después de aquel invierno de 1998. Aún pasarían seis años hasta que en 2004 Víctor Mirete jugase por primera vez a curling en Puigcerdà. «Había estado mirando por todos lados y contacté con una gente de Madrid. Me dijeron que ese fin de semana iban a entrenar allí, que fuera. Me dieron facilidades y mi primer curso lo hice con ellos, en una pista de hielo que había en un centro comercial de Canillas», recuerda Víctor Mirete. Aquellos fueron los primeros de muchos viajes que ha hecho por el curling.

Víctor Mirete fundó el club de Bolbaite, pero ahora milita en el Iparpolo de Vitoria

«Entonces no era tan fácil entrenar. Iba a Puigcerdà y luego a los torneos. Ahora puedes ir a Jaca, pero yo he estado en Suiza, en Holanda y en Letonia... donde podíamos ir a jugar a curling», indica Víctor Mirete, que incluso fundó su propio club, el Bolbaite, un lugar tan poco gélido que el termómetro roza los 40ºC . «Al principio iba convenciendo a familiares y amigos, porque necesitaba cuatro personas», relata. Llegaron a ser quintos de España, pero el proyecto frenó en seco cuando la gente empezó a adquirir obligaciones laborales. «El club está ahí, porque es mío», apunta Mirete.

Pero él sigue con el curling. Durante cinco años militó en el Txuri Berri de San Sebastián, con el que fue campeón nacional masculino y mixto. Estos títulos dan derecho a disputar el Europeo, campeonato en el que España está en segunda categoría. «Tienes que prepararte a conciencia. Antes sólo había dos divisiones, pero ahora son tres y si se desciende caes a un pozo del que resulta imposible salir. Recuerdo que aquel año me mandaban tablas con lo que tenía que hacer cada semana y los viernes, después de trabajar, cogía un avión para ir a entrenar a Suiza. Así estuve de mayo a noviembre», señala Víctor Mirete.

Un lustro después, aspira a repetir la experiencia. Para ello debe ser campeón de España masculino o mixto con su nuevo club, el Iparpolo de Vitoria. «Tenemos más opciones en la segunda modalidad, pues en el equipo hay dos hermanos que son los únicos jugadores de curling con beca ADO y en verano se van a entrenar a Canadá, que es lo máximo en nuestro deporte», indica. Víctor ve muy lejos ir a unos Juegos, pero sí a él mismo lanzando piedras mucho tiempo aún: «Al final esto es una gran familia. Y si me canso de competir, hay torneos sociales».

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