Las dos vías para llegar a la élite

Jugadores de Les Abelles y CAU que lucharán por el ascenso a División de Honor, en el polideportivo de Quatre Carreres. / jesús signes
Jugadores de Les Abelles y CAU que lucharán por el ascenso a División de Honor, en el polideportivo de Quatre Carreres. / jesús signes

Les Abelles y el CAU inician la próxima semana los playoff a División de Honor

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Valencia quiere estar en la élite de uno de los deportes que florecen en España: el rugby. Para ello hay una doble vía, quién sabe cuál de las dos más corta y, lo más importante, sólida. Por un lado está el incipiente proyecto con la final de la Copa del Rey del 29 de abril como cimiento para atraer a todos los valencianos a un equipo consistente que se codee con los mejores a nivel nacional. Mientras esto germina, la ciudad tiene cuatro equipos en la segunda categoría y dos de ellos, Les Abelles y el CAU, están a seis partidos de ascender a la División de Honor A.

La durísima fase de ascenso se compone de tres eliminatorias. Si se pierde la primera, acaba la temporada. Si se ganan los tres enfrentamientos, el premio es la máxima categoría. Caer en la final otorga una segunda oportunidad envenenada: enfrentarse con el penúltimo de la Liga Heineken. «Hace dos años caímos en la prórroga contra el Ciencias Fundación Cajasol de Sevilla y luego nos tocó el Gernika. Sólo con verlos calentar ya veías que iba a ser casi imposible», recuerda Álex Lacomba.

A sus 21 años, afronta la segunda fase de ascenso. «En aquella prácticamente no jugaba todavía. Aprendí que no es nada fácil subir», indica el joven flanker del CAU. El equipo ha quedado segundo en la primera temporada a las órdenes del irlandés Ricky Andrew. «La idea era ir construyendo un proyecto, pero las cosas han salido muy bien. ¿Si tenemos posibilidades de subir? ¡Eso siempre!», proclama Lacomba. El CAU se medirá en la primera eliminatoria al CRC Pozuelo, que también ha quedado segundo, pero en el grupo C de la División de Honor B. El otro equipo valenciano en esta fase de ascenso es Les Abelles, se estrena contra el Bathco Santander. «Vienen de un grupo duro, el del norte, pero nosotros hemos ganado la liga. Se ha hecho una buena temporada y vamos a pelear por el ascenso», comenta Santi Ibáñez, que juega de zaguero.

El CAU debuta el sábado en casa contra el Pozuelo y Les Abelles juega el domingo en Santander El finalista tiene una segunda ocasión de subir contra el penúltimo de División de Honor

Esta fase de promoción empieza el próximo fin de semana con la ida de cuartos del CAU en casa contra el Pozuelo el sábado y la visita de Les Abelles el domingo a Santander. El gran coco de la serie, sin embargo, es el UBU Colina-Clinic Burgos. «Es el que más ha apostado y el año pasado también eran favoritos», puntualiza Santi Ibáñez. «Tienen mil y pico puntos a favor y es el rival más fuerte. El resto parecen asequibles... incluso Les Abelles», desliza David Ferrer 'Gemelo', el otro jugador del CAU que participa en este reportaje.

«Me llaman Gemelo porque mi hermano también juega», detalla. Actúa de primera línea porque el equipo lo necesita pero, a sus 19 años, lo realmente complicado es compaginar el rugby con sus estudios de ingeniería informática. Aunque lo que a él verdaderamente le costó fue convencer a su madre de que le apuntase a la escuela de este deporte. «Bueno, voy aprobándolo todo. Conocí esta disciplina porque un amigo jugaba. En tercero de ESO intenté que me inscribiera. Me fue dando largas, pero en cuarto ya lo logré», relata. David asegura que le encantaría jugarse el ascenso en un derbi contra Les Abelles, situación que solo podría darse en una hipotética final. «Sería bonito jugárselo con el máximo rival», desliza.

Enfrente tendría a Cosmin Matei, un rumano que habla valenciano. «Nací allí, pero llevo en Cullera desde los cinco años. Con el polémico arbitraje del Bélgica-España, estoy vacilando yo a mis compañeros. Antes lo hicieron ellos, cuando la selección española ganó a Rumanía. Me gustaría que los dos países fueran al Mundial», comenta en tono conciliador.

A punto de cumplir los 22 años, compagina el rugby con el trabajo de oficial de máquina. «Voy a turnos y puedo llevarlo todo porque tengo buenos compañeros y vamos arreglándolo», relata el joven, que conoció el deporte del balón ovalado en el colegio. «Vinieron a enseñárnoslo a clase de educación física y a mí me gustó. Empecé en Cullera pero yo quería más y entonces su senior estaba dos categorías por debajo de División de Honor B. Estuve hablando con el Pantera y al día siguiente ya estaba convencido de venir a Les Abelles», recuerda Cosmin Matei.

Destila la misma pasión que su compañero de equipo Santi Ibáñez, quien a sus 26 años hace, como él dice, malabares para cuadrar los entrenamientos de rugby con los horarios de trabajo en una empresa de plásticos. «He practicado este deporte en todas sus modalidades. ¿Que por qué rugby? ¿ Y por qué no? Vine a probar y ya llevo diez años aquí. Esto engancha y el club, más», indica el jugador de Les Abelles.

Lo mismo opinan en el CAU y como ejemplo, el de Álex Lacomba, que estudia unas oposiciones para el ejército. «Este deporte me lo aporta todo: amigos, diversión... tengo que estudiar mucho para sacar plaza en Valencia como sea. He de seguir en el CAU», proclama. Los cuatro, como todos sus compañeros, trabajan con ahínco e ilusión. Ven mi cerca el sueño. Está a seis partidos: pueden formar parte del grupo de afortunados que devuelvan la ciudad a la élite del rugby español.

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