AQUEL VERANO DE...«Desaparecía a la mañana y sólo volvía para comer»

Edurne Pasaban habla como uno se imagina que tiene que pisar el suelo cuando emprende el ascenso a un ochomil. Ríe con naturalidad, duda poco al responder y cuando lo hace no se va por las ramas, que es justo lo que hacía en los veranos de su infancia, aunque en sentido literal. No tarda ni medio segundo en contestar a la pregunta de su mejor verano, como si tuviera fresco el recuerdo. «Cuando era pequeña los pasaba en el camping de Orio. Desde San Juan hasta que septiembre empezaba el colegio lo pasaba allí con mis abuelos, eran las mejores vacaciones. Todo el día en la playa, en la piscina, con la bicicleta.... desaparecía a las nueve y media de la mañana, volvía para comer y luego a cenar. Era muy salvaje».

Fotos

Vídeos